Una historia personal que se volvió negocio: así nació Kalbby, la marca que propone otra forma de alimentar a las mascotas
El cambio en la relación con las mascotas en los hogares está llegando ahora a nuevas formas de ofrecerles comida. Luego de décadas de hegemonía de los prácticos alimentos balanceados, se abren ahora alternativas que brindan otros atributos: fresco, natural y de alta calidad. Una idea que nació de una tristeza
La hegemonía del balanceado para alimentar a las mascotas cuenta ahora con una alternativa que no tiene como foco principal la practicidad del dominador de la escena, sino que aporta otros atributos: natural, fresco y de alta calidad.
Kalbby nació de una tristeza personal que se convirtió en idea de negocio. Gonzalo Benoit, uno de los fundadores de la empresa, tenía dos perros, Luther y Mambo, que fueron mucho más que mascotas: fueron compañeros de vida.
Ambos murieron de cáncer y su pregunta fue qué estaban comiendo todos los días. En ese entonces, los fundadores de Kalbby identificaron un vacío evidente. Mientras en torno a la alimentación de las personas crecía el cuestionamiento hacia los ultraprocesados, el exceso de harinas y azúcares, y ganaban terreno las opciones más naturales y menos intervenidas, la alimentación de perros y gatos permanecía prácticamente sin cambios.
Kalbby nace con la idea de resolver ese vacío y ofrecer una alternativa de alimento real: recetas naturales formuladas para perros y gatos, elaboradas con carne muscular, órganos, huesos carnosos molidos y vegetales, presentadas en porciones congeladas listas para servir.
Pero incluso dentro del segmento de alimentación natural, existe un diferencial clave: Kalbby es actualmente la única opción habilitada por Senasa en esta categoría. Esto implica que sus procesos, operación y producto están auditados y validados por el organismo sanitario oficial, lo que garantiza trazabilidad, control e inocuidad.
“No venimos a imponer una forma de alimentar, sino a abrir una conversación que durante años no existió y a ofrecer una alternativa real para quienes quieren elegir. Queremos generar un cambio cultural en la manera en la que alimentamos a nuestras mascotas”, señaló Gonzalo Benoit, cofundador de Kalbby.
Comida real
La compañía tuvo una inversión inicial cercana al millón de dólares que estuvo destinada a desarrollar infraestructura productiva, maquinaria y procesos que garantizaran consistencia, seguridad e inocuidad.
El proceso de preparación de los alimentos naturales comienza con materia prima de calidad de exportación y se desarrolla íntegramente bajo condiciones de temperatura controlada, sin superar los 2 °C en ninguna etapa. A eso se suman controles en distintos niveles: selección de proveedores, monitoreo productivo y análisis bacteriológicos finales. El objetivo es claro: que un alimento natural pueda cumplir con estándares industriales.
El foco del producto está puesto en el uso. Las porciones predefinidas permiten servir la cantidad justa sin cálculos ni desperdicio. Para perros, se comercializa en cajas de 3 kilos pero con 24 porciones de 125 gramos para cubrir los distintos tamaños posibles de animales; y para gatos, en bolsas de 1 kilo con porciones de 70 gramos.
El producto combina ingredientes reales alineados con la biología del animal, mínima intervención, ausencia de aditivos y conservantes artificiales, y practicidad para el uso cotidiano.
El sistema de packaging, a su vez, está pensado para algo clave: que pueda almacenarse fácilmente en cualquier freezer y usarse de manera ordenada.
La tristeza, la idea y la empresa
“Algunas experiencias terminan siendo las que terminan marcándonos y en este caso, creo que no por casualidad, sino por causalidad, justo mis dos perros de toda la vida murieron por cáncer. Eran mis perros de toda la vida. Yo me iba o salía de noche y era con los perros. Eran mi vida”, cuenta Gonzalo Benoit.
¿Cómo vinculaste eso con la idea del producto?
Después de mucho tiempo me di cuenta que nunca cuestionamos qué comían. ¿Qué era lo que estaban comiendo? No había alternativa, no había información y nadie lo preguntó nunca. Con esto no estoy declarando ninguna guerra al balanceado, que es funcional, está muy bien, está dentro de las posibilidades de muchas personas.
¿Y entonces?
Tiempo después, habiendo renunciado a uno de mis trabajos, que amaba mucho, trabajaba en el mundo de la publicidad, nos convocamos entre unos socios y empezó a salir esta idea, y automáticamente resonó con mi experiencia personal. Y sentí que era ese el proyecto del cual me tenía que ocupar los próximos años. Después de eso, tuve un perro que venía de la calle y pude probar la mejora en un animal propio que es una cosa espectacular. Porque el perro cambió la personalidad, le cambió el pelo, la energía, la masa muscular.
Entre ese pasado en la industria publicitaria y esto, ¿cómo fue el salto, porque son dos mundos muy diferentes?
Cien por cien. Fue ciertamente difícil porque no veníamos de experiencia industrial, ni yo ni mis socios. Pero desde un principio teníamos claro que teníamos que pensarlo en grande. Si hay que hacerlo, hay que hacerlo bien. Pero no tiene ninguna ciencia, la receta tampoco es un secreto. Es compartible con todo el mundo y cualquiera la puede hacer en su casa. Nosotros solamente lo que hacemos es para los que no tienen tiempo o no tienen la voluntad o son vegetarianos y no les gusta manipular la carne, o tienen hijos chicos y de pronto estar cortando una gran cantidad de carne en la mesa de la cocina no es una situación cómoda. Nosotros aparecemos ahí, para quienes quieren alimentar natural y los quieren de una forma un poco más práctica.
¿Cómo es el producto?
La dieta que nosotros ofrecemos es una dieta de tipo BARF, que básicamente lo que busca es volver a alimentarlos como carnívoros. Lo que hace este formato tipo hamburguesa, es emular lo que sería una presa en la naturaleza. Por eso tiene carne muscular, tiene huesos molidos, tiene verduras, tiene vísceras, tiene corazón. Básicamente sería todo lo que tendría una presa en su estado natural. Por supuesto que nuestra dieta es una dieta de tipo base, que después se puedes suplementar con un montón de cosas acorde a las necesidades y requerimientos de tu mascota. Después, más allá de la composición de la receta, nosotros lo pensamos para que sea lo más práctico posible.
¿Cómo resolvieron eso?
La bolsa de comida para el gato que viene de un kilo está subdividida en porciones que son normalmente, en el estándar del gato, una porción por comida. Y en el caso del perro, como los tamaños varían mucho más, lo que hicimos fue subdividirlo en la mayor cantidad de porciones posibles, como para que si tenés un chihuahua, por ahí come media porción por comida. Si tenés un perro un poquito más grande, come una por comida. Cada porción se abre como si fueran alfajores, porque viene un medallón que es más cuadrado, congelado.
¿Cómo fueron los primeros pasos?
Lo primero que hicimos fue investigar, sobre todo investigar. Investigar la industria, investigar los marcos normativos que existían, qué teníamos que hacer para poder habilitar la planta de productos, las maquinarias, contratar el personal a idóneo. Hoy tenemos una veterinaria, que se llama Romina Martínez, que es la directora técnica de la fábrica, más un equipo de profesionales al lado de ella.
¿Cuánto hace que pusieron la producción en marcha?
El primer producto fue en diciembre.
¡Hace muy poco tiempo! ¿Y cómo perciben la aceptación del producto?
El mercado era un mercado que existía. Existía y hay cientos de emprendimientos a lo largo y ancho del país y lo que notamos es que las personas vienen cada vez con mejor información. Vienen más formadas, hacen preguntas más específicas. Siento que no hay que convencerlas sobre la alimentación natural, que es algo que ellos ya tienen o incorporaron esa idea. Lo que nosotros tenemos que hacer es garantizarles que nuestro producto es de calidad.
¿Al tener las características de ser fresco, cómo trabajan con la fecha de vencimiento para que no sea un limitante?
Claramente es una fecha de vencimiento más corta que los balanceados. Una vez descongelado, nosotros sugerimos consumirlo dentro de las 24 horas por una cuestión de garantía de frescura. Pero es lo mismo que hacemos para nosotros con un bife que bajas del freezer para comer: sabés que tenés un tiempo. Normalmente decís 1, 2, al tercero ya desconfías, al cuarto ya te da cosita. Esto es similar: tiene que estar en el freezer y todos los días se bajan las porciones para el día siguiente. Se descongela en la heladera y se le da a las mascotas. Incluso se le puede tirar un chorrito de agua caliente como para que no esté frío. Nosotros recomendamos mejor no darlo frío de heladera.
¿No cocinarlo?
Se puede cocinar, pero lo que nosotros defendemos es tratar de que sea algo natural, como ocurriría en la naturaleza. Siempre hablando de perros y gatos sanos. Si hay una patología preexistente siempre hay que ir a un veterinario a consultar. Entonces siempre hablando de perros y gatos sanos, sugerimos darlo crudo, porque eso lo que hace es que el cuerpo del animal empiece a funcionar como realmente debería. Apostamos a un sistema inmunológico despierto, atento, alerta. Y normalmente cuando bajamos los almidones, los carbohidratos y todo eso, se reduce mucho la inflamación del perro en general y eso se nota rápido. Incluso hay quienes observan que el perro bajó de peso, pero probablemente se haya desinflamado. Esa pérdida de peso después se gana en músculo.
¿Hay una sola receta o presentan varios sabores?
Hoy tenemos dos, tanto para perro como para gato. Tenemos ternera y pollo. Cambia, por supuesto, el porcentaje de la proteína principal que utilizamos en el caso del perro y del gato.
¿Y la logística y comercialización?, porque en una veterinaria ahora hará falta un freezer para venderlo…
Sí, pero la verdad que la inversión termina siendo un freezer. Es algo asequible. Pero hoy nosotros vendemos directamente al cliente y estamos desarrollando una red de distribuidores a lo largo de Argentina. Sabemos que es una categoría que va creciendo de a poco y va ganando terreno.
¿Sueñan alguna vez con cruzar la frontera también?
Sí, por supuesto. Pero paso a paso. Hay que hacer muy bien lo que estamos haciendo ahora, con mucha responsabilidad. No nos vuelve loco el crecimiento agresivo inmediato. Hay que hacer las cosas como hay que hacerlas, en los tiempos necesarios, respetando los procesos, los pasos y también el crecimiento del equipo y la maquinaria. Lo importante es mantener la prolijidad en el proceso. Hay algunas cosas que hacemos que podrían parecer sin sentido, pero sí lo tienen. Por ejemplo, hay algunos ingredientes que los cubeteamos y no es lo mismo que picarlos; la presentación cambia. Porque no ves una pasta y no distinguís qué tiene. Si uno abre uno de los packets y se ve una zanahoria, ves el hígado; se ven! Y eso es importante.
¿Cómo viene la presentación, el packaging?
Hoy tenemos caja para perro en formato de 3 kilos que viene subdividido en 24 porciones de 125 gramos. Y en gato, bolsas con porciones de entre 60 y 70 gramos, y la bolsa promedia un kilo.
¿Dónde producen?
La planta de producción está ubicada frente al Cementerio de La Chacarita y vendemos a través de nuestra web.
¿Cuánto del mercado de este producto tiene que ver con el lugar que ocupan hoy las mascotas en muchas familias?
Yo creo que para mí no es una moda, se parece más a una cosmovisión. Hoy el rol de las mascotas como parte de la familia, y no como un accesorio o una herramienta, como era antes, cuando teníamos un perro por seguridad. Hoy se habla de perrijos, se habla de entrenamiento, todo lo que tiene que ver con la tenencia responsable. Ya no es una moda. Es parte de cómo criar a una mascota dentro de una estructura familiar. Entonces, de alguna manera, la alimentación era algo que en algún momento iba a llegar. Como de alguna manera en los humanos se dio la batalla contra las harinas, o los azúcares, la batalla de los hexágonos. En algún momento iba a llegar, y en los animales va a pasar lo mismo.
Pero el alimento balanceado seguirá existiendo…
Sí. Y es funcional para muchos casos 100%. Nosotros venimos a abrir el debate para que empiece a haber más y mejores alternativas disponibles para quien pueda, quien quiera, quien tenga la voluntad de cambiar.
Una evolución…
Cien por cien. Para mí es una evolución.