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A 50 años, un testigo riocuartense de la Masacre de Ezeiza cuenta cómo fue

Hugo Ferrero, un histórico del PJ, estuvo con su padre en la jornada en que la violencia marcó a fuego el regreso de Perón. "Estábamos junto al palco y las balas pasaban por encima de nosotros. Nos salvamos de milagro", dijo

Un día como hoy pero de hace 50 años, esto es el 20 de junio de 1973, se producía la Masacre de Ezeiza, es decir aquella jornada de violencia que marcó el regreso de Juan Perón a la Argentina.

Hugo Ferrero (79), un histórico del peronismo, fue uno de los sobrevivientes:estuvo allí ese día junto con su padre, Santiago Ferrero, porque querían escuchar y ver al general:“Nos tiramos cuerpo a tierra. Las balas nos pasaban por encima de nuestras cabezas. Ynos salvamos de milagro”. A continuación, su relato.

“Nosotros nos fuimos esa mañana del 19 de junio, de acá de Río Cuarto, en el transporte Chevalier. Llegamos a Retiro a las 9 de la noche y lo primero que hicimos fue sacar el pasaje de vuelta al día siguiente para volver a la ciudad. Comimos algo y llegamos hasta la avenida Ricchieri. Ahí ya se cortaba el tráfico y de ahí nos fuimos caminando, no sé cuántos kilómetros hicimos caminando, con mi viejo, Santiago Ferrero, hasta donde estaba el palco, donde iba a hablar el general Perón”, contó Ferrero.

Yañadió:“Habríamos llegado al palco a las 11 o las 12 de la noche. Estuvimos ahí, prácticamente al lado del palco, a 4 o 5 metros. Nada que dormir, parados. Había 5 millones de personas. Por el contexto de ese tiempo era muchísimo. Vino gente de todo lo largo y ancho del país. Era impresionante la multitud. Para mí, fue la manifestación popular más grande que ha habido en la historia y que no se va a repetir. Era una noche fría. Y la gente iba llegando, kilómetros de gente. Era todo una marea humana”.

Hasta que empezaron los enfrentamientos entre la izquierda y la derecha peronista:“Con mi viejo, estuvimos ahí, precisamente entre los enfrentamientos de las dos divisiones, la izquierda y la derecha peronista. Se empezaron a escuchar disparos. Los de la izquierda se habían escondido abajo del palco. Estaban todos escondidos. Y salían con las armas y tiraban, pero no tiraban al aire, tiraban a la multitud. Por eso la cantidad de muertos y heridos que hubo era impresionante. Y la derecha respondió tirándole a ellos ahí abajo. Yo me acuerdo que los primeros que se tiraban al suelo eran los de la banda, porque estaban un poquito más arriba y las balas pasaban por arriba de las cabezas”.

“ Y cuando la banda musical se tiraba al suelo en el palco, nosotros también, que estábamos al lado del palco, nos tirábamos cuerpo a tierra, pero no sé cuántos minutos y en varias ocasiones. Y nos pasaban balas por encima. Las sentíamos por arriba de la cabeza. Nos salvamos de milagro”, comentó.

Yacotó:“Nunca nos imaginamos que iba a pasar eso. Porque todo era fiesta. Uno la pasaba bien, con la ilusión de ver al general que volvía. Y, bueno, desgraciadamente pasó lo que pasó. Yse suspendió el acto. Cuando llega el general, ya cuando venía en viaje el general, le hablan al avión, porque el avión iba a descender en Ezeiza, que había graves enfrentamientos. Entonces el avión aterriza en Morón”.

Ferrero también relató que Perón, luego, sobrevoló la zona en un helicóptero y que, tras ello, él con su padre regresaron.