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Tres personas hipoacúsicas terminaron el secundario en el Cenma de Holmberg

Los egresados son Fernando Riveros, Pamela Guillaumin y Elizabeth Sarachini, quienes pudieron completar el segundo ciclo con modalidad a distancia. "Fue un gran desafío y una hermosa experiencia", aseguró la docente Raquel López

El Cenma de la localidad de Holmberg tiene nuevos egresados. Se trata de tres personas hipoacúsicas que pudieron completar el secundario mediante la modalidad semipresencial o a distancia. Los graduados son Fernando Riveros, Pamela Guillaumin y Elizabeth Sarachini. Los tres recibieron su diploma la pasada semana, junto con los docentes y directivos de la institución educativa que los acompañaron desde 2016, cuando comenzaron con el sueño de poder terminar sus estudios.

En diálogo con Puntal, Sofía Paggio, coordinadora del Cenma, destacó que se trata de la primera experiencia que tienen con estudiantes que son hipoacúsicos; en el caso de las dos mujeres, ambas son completamente sordas. “En las clases trabajábamos con videos o con afiches. Lo que más les costó fueron las materias más abstractas, como naturales o matemática. En las mías, que eran sociales, no tuvieron ninguna dificultad”, describió.

Especificó que, en el caso de Pamela y Elizabeth, ambas trabajaron en conjunto con una docente integradora e intérprete de lenguaje de señas; por su parte, Fernando presenta solo una disminución auditiva y utiliza audífonos.

Desafío

Raquel López fue profesora de los alumnos desde septiembre de 2017 y comentó que desde el inicio de la tarea se planteó “un gran desafío” porque los tres “venían con un montón de temores”. “Tuvieron toda una escolaridad llena de frustraciones, donde no existía nadie que se ocupara de derribar barreras para su educación”, afirmó.

No obstante, la profesora contó que arrancaron “con tutorías, siempre con el acuerdo con una escuela de nivel común, de que ellos iban a ir rindiendo”. “En lugar de asistir las dos veces por semana, asistían acá y nosotros hacíamos los ajustes, trabajamos con lenguaje de señas. Fue difícil porque hacía muchos años que ellos no iban a la escuela. Hubo un montón de desafíos que transitar”, puntualizó.

“Primero fue más lento, luego comenzamos a agilizar y al final rendían casi cada 20 días un espacio curricular”, resaltó la educadora.

Ellos venían con un montón de temores porque tuvieron toda una escolaridad llena de frustraciones, donde no existía nadie que se ocupara de derribar barreras para su educación Ellos venían con un montón de temores porque tuvieron toda una escolaridad llena de frustraciones, donde no existía nadie que se ocupara de derribar barreras para su educación

Asimismo, detalló que los tres estudiantes pudieron finalizar el cursado completo en seis años, sorteando cualquier dificultad que se les presentara. “Yo estaba en contacto con trabajo colaborativo con los docentes del Cenma para los ajustes y los contenidos prioritarios. Ellos preparaban los trabajos prácticos y yo preparaba con los chicos acá. Usamos una serie de estrategias y recursos que hacen a esto de derivar las barreras para el acceso”, enfatizó.

Experiencia única

La docente admitió que, si bien tuvo varias experiencias de escolarización con todas las edades y con diversas condiciones de alumnos, esta representó algo a lo que no se había enfrentado nunca. “No se había hecho en otra escuela de sordos. Entonces fue todo nuevo, un gran desafío. En mi caso, yo no soy profesora para personas sordas, así que para mí fue doble o triple el desafío. Yo soy profesora especial para personas con discapacidad intelectual. Para mí fue maravilloso porque aprendí muchísimo y ellos me enseñaron de todo”.

Raquel destacó el esfuerzo de la planta docente que participó del proceso educativo de los estudiantes, que representó un gran trabajo en equipo.

Por otra parte, la coordinadora del centro educativo de Holmberg insistió en que “falta bastante para la inclusión” en el ámbito educativo. “El problema es nuestro, no es de ellos. Debemos aprender el lenguaje de señas o el braille, sabemos que es una falla. No lo tenemos en nuestra formación, incluso en cuanto a las TIC, y eso se notó muchísimo en la pandemia”, opinó.

“Todas las personas con discapacidad deberían poder ir a las escuelas y esto no ocurre”, finalizó.

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