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Tras 32 años, volvieron al lugar donde hicieron el servicio militar

Se trata de dos exsoldados de Villa Huidobro, quienes recorrieron unos 2 mil kilómetros para llegar a Comandante Piedrabuena en Santa Cruz. Hubo un encuentro con antiguos compañeros

Dos vecinos de Villa Huidobro participaron de un encuentro con exsoldados en Comandante Piedrabuena, lugar donde hicieron el servicio militar hace 32 años.

 

Dos exsoldados de Villa Huidobro recorrieron casi 2 mil kilómetros para volver al lugar donde hicieron el servicio militar. Después de 32 años retornaron a la localidad de Comandante Piedrabuena, ubicada en Santa Cruz. Los vecinos del sur cordobés decidieron hacer el viaje para rememorar lo que aseguran fue una experiencia que los marcó para toda la vida.

Roberto Aguilera y Marcelo Actis regresaron a esta ciudad del departamento Corpen Aike, donde en 1989 les tocó realizar el servicio militar obligatorio unos pocos años antes de que por ley lo suprimieran en 1995. Se trataba de un sitio inhóspito, más aún para jóvenes de 18 años.

Además de Roberto y Marcelo, otros vecinos de Huinca Renancó de la misma clase también cumplieron el servicio militar en ese lugar. Se trata de Carlos Rosales y Pedro Vidal, quienes por razones laborales no pudieron participar del reencuentro.

Según comentan los exsoldados, se vivió un emotivo reencuentro que tuvo todos los condimentos, con un recibimiento con honores y en el que la mayoría de los participantes eran de Buenos Aires, ya que en 1989 era la primera vez que jóvenes de Córdoba hacían el servicio en ese lugar austral del país.

Pasaron más de treinta años desde que hicieron el servicio militar juntos. Desde 1901 a 1995, el servicio militar en Argentina fue obligatorio y luego optativo. Cada año, un sistema de sorteo asignaba un número entre 1 a mil a cada uno de los últimos tres números de número de identificación nacional de los ciudadanos hombres. Anualmente se anunciaba un número de corte y aquellos ciudadanos cuyo número de identificación nacional correspondía a un número de sorteo sobre el corte eran objetos de conscripción.

El llamado

Roberto Aguilera, en diálogo con Puntal, recuerda que en ese entonces imploraba, como sus compañeros, salvarse del servicio militar. “No queríamos ir, pero a nosotros nos tocó y no había vuelta atrás en ese momento. Fuimos a preguntar destino en Holmberg y cuando llegamos ahí nos dijeron: ‘Piedrabuena’, que no sabíamos ni dónde estaba”, sostiene con risas, contrariamente a la sensación de total incertidumbre que tenían en ese entonces.

Así, cuatro jóvenes de 18 años del sur cordobés emprendían un viaje de 2 mil kilómetros casi sin saberlo. “Nos llevaron a Las Higueras, de ahí en avión a Palomar y de ahí a otro avión a Río Gallegos. De ahí en camiones hasta una base militar. Nos cargaron en un Hércules hasta puerto Santa Cruz y otra vez en camión hasta Comandante Piedrabuena”, relata.

El lugar parecía desolado, con vientos helados que duraban casi todo el día y heladas permanentes. “Era viento todo el día, frío y unas heladas terribles pero, dentro de lo feo, fue hermoso. Los oficiales que nos atendieron ahora en su momento eran cabos y nos decían ustedes están locos para volver a un lugar donde no la pasaron bien, pero son cosas que te marcan”, señala Roberto.

El viaje de vuelta

El periplo estaba programado para el 2019 que se cumplían 30 años del servicio militar; sin embargo, la pandemia obligó a suspender lo proyectado y recién se pudo hacer este año. “Por suerte al viaje lo pudimos hacer en avión, en principio la locura era hacerlo en auto, pero nos llevaba dos días de viaje para llegar”, comenta el exsoldado. “Fue increíble el recibimiento que tuvimos, nos esperaron hasta con la banda de música militar y eligieron tres soldados que fueron a bajar la bandera. Nos recibieron el teniente coronel Pedro Perini, el suboficial mayor Carlos Gil y Valeriano Hoyos, quien hizo toda la logística para que nosotros estemos cómodos. El lugar está muy cambiado en relación con el 89, pegado a donde lo hicimos nosotros esta el pueblo que tenía entonces 5 mil habitantes y ahora tiene más de 10 mil. Esta cambiado todo el 100%”, narra Roberto.

“Tenemos un grupo con el que hace 10 años nos venimos juntando una vez por año el 12 de octubre, por lo general lo hacemos en Río Cuarto”, subraya.