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Huinca: tras 7 años de lucha y viajes para dializarse, fue trasplantado con éxito

Adrián Garro es camionero y su vida cambió de un día para otro en 2016 cuando sus riñones dejaron de funcionar. Pese a la adversidad, nunca se rindió y hoy cuenta su historia llena de esperanza

Adrián Luis Garro es oriundo de Mendoza pero hace tiempo reside en Huinca Renancó y su oficio es camionero. Hace unos siete años, en agosto de 2016, recibió una mala noticia: sus riñones habían dejado de funcionar, con lo cual comenzó una nueva etapa en su vida pero la ventaja ante todo esto es sin dudas su personalidad y su firmeza para nunca darse por vencido.

Todo cambió de un día para otro, a los viajes en camiones a distintos puntos del país los sucedieron los periplos diarios de unos 50 kilómetros en remís (ida y vuelta) para realizar diálisis tres veces por semana en un centro de salud de Realicó (La Pampa). Esta rutina se prolongó por siete años.

En todo este tiempo su sostén fueron su hermana Eli, quien actualmente reside en Del Campillo, sus amigos y allegados.

Hace cuatro meses Adrián se había inscripto en el Incucai para recibir un trasplante y la esperada noticia llegó a principios de la semana pasada cuando lo llamaron desde el Hospital de Córdoba para decirle que debía viajar de urgencia.

Los especialistas aseguran que la espera es complicada, aunque la noticia del trasplante en sí se recibe siempre de forma positiva porque es una opción de una mejor calidad de vida.

“El día miércoles me avisaron y a la noche ya estábamos viajando con mi hermana, ya que me estaban esperando para el trasplante, fue todo muy rápido. Fui trasplantado el jueves a la tarde y acá estoy, recuperándome de a poco y ya de pie”, dice mientras sonríe durante la entrevista que mantiene con este medio desde la sala médica donde se encuentra aún internado.

Adrián afirma que todo fue muy rápido, le hicieron los estudios prequirúrgicos, dos horas de diálisis y cuando se dio cuenta ya estaba en la sala de quirófano. Seis horas después se despertó de la anestesia, el pasado domingo le sacaron el drenaje. Ahora ya está orinando por sí solo, los médicos dicen que la recuperación marcha según lo esperado.

Hoy la sala de Hospital donde estuvo aislado estos últimos días es un reducto donde Adrián celebra la vida y así lo siente. “Ya estoy caminando y hago ejercicios en la sala. Me acuerdo como si fuera hoy ese 24 de agosto de 2016 cuando comencé a hacerme diálisis, fueron momentos difíciles, pero en estos siete años tomé las diálisis como un trabajo, nunca me hice la cabeza. Ahora esto me cambia la vida y es empezar de nuevo”, comenta el hombre, quien espera en las próximas horas recibir el alta para regresar a Huinca.

Uno de los puntales de Adrián fue su hermana Eli. “Cuando no enteramos de que él empezó con estos problemas renales fue algo muy triste para todos, al principio fue un poco duro con el tema de las diálisis, después se fue acostumbrando. Siempre lo acompañé en lo que pude y que le haya tocado el trasplante es una gran felicidad. Si Dios quiere en estos días le dan el alta y debo agradecer a toda la gente que nos ayudó y nos ayuda con los gastos; siempre nos llegan los buenos deseos que nos hacen saber. Nos dieron una mano muy importante”, dice la mujer a Puntal. Ella se encuentra en Córdoba Capital realizando la tramitación de la medicación para la recuperación de su hermano.

Sin dudas la experiencia que le tocó vivir a Adrián es significativa para otros pacientes que están en la misma situación. Él sostiene que no dudaría en hablar a otras personas y relatar cómo fue su manera de sobrellevar el proceso, lo cual fue fundamental para llegar a este final que redunda en recuperar su vida normal, algo a lo cual deberá nuevamente prepararse. Pero eso será desandar otra historia y seguramente desde ahora en el camino de la felicidad.