Yasmin González es hija de otra de las víctimas directas del médico trucho que cumplía funciones en el COE, que salvó su vida de milagro. Con arterias tapadas y su corazón cerca de colapsar, Ignacio Martín le diagnosticó Covid-19, le dio paracetamol y un antibiótico, y lo dejó en su casa. Poco después, un hisopado descartó la enfermedad, y la familia consultó a un médico de verdad. “Mi papá era una bomba de tiempo y, de haber seguido así, podría haber muerto en cualquier momento”, asegura con crudeza Yasmín.
“Este médico trucho atendió a mi papá, le diagnosticó Covid y le recetó medicación. Nosotros llamamos a la Municipalidad el 14 de diciembre, pero vino dos días después, porque mi papá estaba con falta de aire y le dolía el pecho. Un médico privado al que habíamos consultado nos había dado una serie de medicamentos, pero nos dijo que llamemos al COE, por ser algo respiratorio y por protocolo”. Así comenzó la pesadilla de Daniel González y su familia, según relata su hija Yasmín.
Cuando Ignacio Martín revisó a su papá, le ordenó que cambiara la medicación que venía tomando (bajo prescripción médica) por paracetamol y amoxicilina.
A pesar de que todo indicaba que Daniel González estaba con un cuadro delicado, el médico trucho les dijo a los familiares que no era necesario trasladarlo a un centro médico, y que iban a seguir su evolución con el paciente en el domicilio.
“Quedamos en que él iba a venir día por medio, pero al final nunca apareció. De hecho, el 18 de diciembre empecé a llamar al número del Municipio, a través del cual nos habíamos comunicado. Insistí varias veces, distintos días, pero no vinieron”, describió Yasmín.
Negativo para Covid-19
Varios días después, el lunes 21 de diciembre, recibieron el resultado del hisopado de su padre, que dio negativo para Covid-19. “Ahí nos dimos cuenta de que había sido mal diagnosticado y abandonado totalmente, porque no se le hizo un seguimiento, a pesar del grave cuadro que él tenía”, relata la hija.
Pasada la sorpresa inicial, decidieron rápidamente hacer una nueva consulta, esta vez al médico privado que atendió a Daniel González en un principio. Les recomendó un ecodoppler urgente, y ese estudio arrojó que el hombre de 62 años, que hasta ese momento no sufría afecciones cardíacas, tenía tres arterias tapadas y le funcionaba apenas el 30 por ciento del corazón.
Hoy, Daniel sigue bajo tratamiento y medicado. El viernes de la semana pasada lo operaron para colocarle el primer stent por la obstrucción de una arteria, pero le deben hacer una intervención similar dentro de 20 días para resolver su problema más adecuadamente.
“Los médicos que lo vieron nos dijeron después que él era una bomba de tiempo, porque si hubiera seguido así podría haber caído muerto en cualquier momento. Ni siquiera podía caminar más de tres cuadras”, explica.
¿Cuándo se dieron cuenta de que a tu papá lo había atendido el médico falso?
Nos dimos cuenta de que nos había atendido el falso médico cuando lo vimos en las noticias, por la primera denuncia que hubo. Ahí nos cayó la ficha de que a mi papá lo había atendido el médico trucho.
¿Tienen en mente hacer alguna acción en lo civil?
Estamos decepcionados, porque ninguna persona con responsabilidad fue capaz de comunicarse ni siquiera con nosotros para ver cómo estaba mi papá. No lo hicieron en ningún momento, y por eso nos sentimos abandonados. Además, el daño psicológico que sufrió mi papá fue grande, porque él pensaba que tenía el virus, y que se iba a morir. Después de todo esto, queremos saber quiénes son los responsables detrás de todo esto.
Los detalles de una nueva presentación en la Justicia
Por su parte, el abogado que patrocina a la familia, Mariano Sampayo, explicó que ayer presentaron un escrito a la fiscalía de turno, para pedir ser aceptados como querellantes particulares en la causa contra el falso médico Ignacio Martín, abierta a partir de la denuncia del Ministerio de Salud de la Provincia y el Consejo Médico de Córdoba, a lo cual se sumó la semana pasada la Municipalidad de Río Cuarto.
“Presentamos un escrito en la Fiscalía de Primer Turno, a cargo del doctor Jávega, quien actualmente está interviniendo en la causa. No sé en cuál de las fiscalías va a quedar radicada la causa. En realidad, el pedido de constituirnos en querellantes correspondería luego de que se toma la declaración indagatoria, pero igualmente la dejamos presentada, y oportunamente la ratificaremos”, precisó el letrado.
Sampayo indicó que la familia quiere aportar elementos que pueden ser de utilidad para la investigación, dado que González fue un afectado directo por el accionar de Martín.
“La idea es colaborar con la tarea fiscal, en el sentido de aportar pruebas de que el hecho existió y, eventualmente, que el responsable es esta persona. Esa es la tarea del querellante particular”, señaló el profesional.
En el mismo sentido, detalló que se decidieron a presentarse en la Justicia después de conocer que la Municipalidad de Río Cuarto se había constituido como querellante. “Como afectación primera, ésta sostiene que fue estafada por el falso médico. Y luego, la denuncia del ejercicio ilegal del arte de curar por parte de este sujeto. En lo que hace a nosotros, la afectación de González sería por este último tipo delictivo, donde es víctima de una conducta deliberada”, agregó el abogado de la familia González.
En otro orden de cosas, Sampayo comentó que, en rigor de verdad, las penas que podrían caberle a Ignacio Martín, si se demuestra se culpabilidad, no serían severas. Al mismo tiempo, consultado por este diario, manifestó que por el momento la familia de González no tiene previsto iniciar acciones en el fuero civil.
“El reproche penal, por los delitos que se le imputan, tiene penas bajas. Pero luego hay una responsabilidad que no es del orden punitivo, pero sí del orden estrictamente político. Para ponerlo claro, por caso, la afectación que sufrió una persona, porque le cayó alguien en representación del COE, que le cambió la medicación y le indicó paracetamol cada ocho horas”, señaló.
Y agregó: “Ahora, a este hombre le hicieron recientemente un stent y le tienen que poner otros dos más, y él no quiere ni entrar al quirófano. Existiría la posibilidad de hacer una demanda por daños, pero lo que correspondería es que algún funcionario de la Municipalidad se acerque a preguntarle cómo está, cómo se encuentra. A veces, estas cuestiones se acaban aunque sea con un pedido de disculpas. Ellos no están envalentonados en hacer algo así”.

