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"El caso de las vacunas afectó al Gobierno y a toda la clase política"

Paola Zuban, directora de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, midió el impacto político que tuvo para el oficialismo, y también para la oposición, el vacunagate. Amplio rechazo a la existencia de privilegios.

Paola Zuban, politóloga y directora de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, aseguró que el escándalo de las vacunas VIP golpeó principalmente al gobierno de Alberto Fernández pero aseguró que también impactó en toda la clase política.

La consultora hizo una encuesta para medir el impacto del vacunagate y allí se reflejó el rechazo que generó en la población el escándalo que le costó el puesto de ministro a Ginés González García y que todavía tiene consecuencias políticas.

Zuban habló con el programa Mensaje Directo, que se emite lunes, miércoles y viernes a las 12.30 por Somos Río Cuarto y Quatro TV.

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- Desde la consultora midieron el impacto que generó el escándalo de las vacunas VIP. ¿Qué resultados tuvieron?

- Sí. La verdad es que estábamos realizando una medición como lo hacemos habitualmente y surgió este escándalo. Entonces, hicimos marcha atrás y decidimos incluir en esta medición preguntas que tenían que ver con el vacunagate. Encontramos que la población ha condenado mayoritariamente lo que ha sucedido, se ha mostrado muy de acuerdo con la salida de Ginés González García y ha manifestado un repudio absoluto a la falta de ética de quienes han recibido esa vacuna sin corresponderles. Más allá de que también hemos advertido en la medición que la sociedad argentina mayoritariamente manifestó que era previsible o esperable que este tipo de hechos sucedieran con las vacunas. Esto es importante porque nos advierte de este malestar que existe, no a causa de esta situación particular sino que es previo a la pandemia. Es un malestar que siempre existe en torno de los privilegios que la clase política ya exhibe sin ningún tipo de restricción, como si no tuviera que rendir cuentas o no tuviera que mostrar una actitud de cierta moral con respecto a la sociedad.

- ¿Este caso impacta solamente en el Gobierno o hay también una mirada negativa de la clase política en general?

- Hay una mirada negativa a la clase política en general. Debo decir que esto ha salpicado no sólo al gobierno nacional, que como correspondía ha tomado la decisión de separar al máximo responsable de esa situación. También ha salpicado a algunos dirigentes de la oposición, que no tomó ninguna medida hacia adentro y, además, no ha acercado, ni en esta circunstancia ni en ninguna otra de la pandemia, ninguna propuesta constructiva. El gobierno nacional ha cometido errores significativos en la gestión de la pandemia, en la logística de la vacunación y, en ese sentido, hay que ponerle una nota negativa. Pero también hay que decir que la oposición no ha acercado ninguna propuesta constructiva, muy por el contrario. Se comportó de manera criticable pero hasta denunciable, en el sentido de que hayan permanentemente generado recelo y desconfianza en torno de la vacuna incluso. Denunciaron al Presidente y al exministro de Salud por envenenamiento de la población algunos dirigentes muy importantes de la oposición. Por lo tanto, la clase política en su conjunto tiene una valoración negativa en este sentido por parte de la población argentina.

- Habiendo ocurrido lo que ocurrió con las vacunas, pareciera que el Gobierno no tiene casi posibilidad de contraargumentar, de contragolpear desde lo discursivo. Es tan amplio el acuerdo de que estuvo mal lo que se hizo que no le quedan casi salidas discursivas. Lo intentó el Presidente la semana pasada, lo intentó Cafiero y rápidamente dieron marcha atrás. ¿Sólo le queda al Gobierno la acción, sólo le queda recomponerse de esta situación a través de la vacunación masiva y de que no haya ninguna duda más con respecto a la transparencia?

- Exactamente. Coincido totalmente con vos. La respuesta fue separar al ministro de Salud pero la narrativa discursiva se tornó por momentos agresiva, en el sentido de querer cerrar una crisis casi por decreto, con un voluntarismo de cerrarla cuando nos parece que ya está. El Gobierno quiso decir “no profundicemos más en esta cuestión” cuando lo adecuado habría sido pedir disculpas, tomar las medidas correctas y un tono un poco más llano y más sobrio en este sentido. Creo que lo único, y coincido con lo que decías, que puede disuadir este malestar general va a ser un éxito en el avance de la vacunación. Hace sólo un mes había una desconfianza generalizada con respecto a la efectividad de la vacuna. Esa desconfianza con respecto a la vacuna rusa ha quedado disipada por las publicaciones científicas. Hoy el 70 por ciento de la población manifiesta voluntad de vacunarse con cualquiera de las vacunas disponibles. Lo cierto es que una mayoría significativa de la sociedad argentina advierte que este procedimiento viene realmente demorado. Un porcentaje de la población, que estimaba que iba a estar vacunada para marzo, hoy cree que esa realidad va a estar resuelta recién a fines de año. Esto es lo que está generando una expectativa muy alta en la población argentina.

- Más allá del costo político que está pagando la gestión, ¿el caso ha impactado en la imagen personal del Presidente?

- Sí, es notable cómo la imagen del Presidente ha venido sufriendo caídas desde aquel marzo en que se dictó la primera cuarentena, cuando veíamos que su imagen positiva superaba el 90 por ciento. Decíamos entonces que era inédito que un presidente en funciones tuviera una imagen positiva tan alta; lo destacaban hasta quienes no lo habían votado. Pero también decíamos que era muy efímero que se mantuviera esa imagen alta. Es esperable que a lo largo de una gestión de una crisis tan significativa, tan profunda, y que ha golpeado a los argentinos no sólo desde lo sanitario sino desde lo económico, haya una caída. Justamente en la encuesta y como lo venimos haciendo todos los meses, las preocupaciones de los argentinos ya no pasan tanto por la cuestión sanitaria sino por la cuestión económica. La percepción de que la situación sanitaria está más o menos controlada nos indica que está dentro de las principales diez preocupaciones pero no en el top five, donde sí están la inflación y la desocupación. Los indicadores económicos que no mejoran siguen siendo la principal preocupación de los argentinos y, por eso, creo que la imagen del Presidente sigue bajando. No obstante, sigue teniendo una imagen positiva más alta que la negativa y sigue dentro del arco de los dirigentes políticos con imagen positiva más alta, una característica que comparte con Horacio Rodríguez Larreta.