La velocidad con que se decide abrir la economía y la ecualización con la mejora en la competitividad de la producción nacional es fundamental para evitar impactos negativos en la estructura productiva y el empleo.
Las últimas noticias difundidas esta semana sobre las plantas de Whirlpool, Essen, Georgalos, Granja Tres Arroyos, la autopartista Dana o la cerámica Loimar sólo confirman las dificultades que distintos sectores productivos atraviesan: desde plantas de electrodomésticos, pasando por alimenticias y ramas de la construcción.
Incluso podría tratarse de empresas puntuales que padecen de una mala administración o de malos negocios. Pero las estadísticas muestran otra cosa. El Indec difundió esta semana el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) de septiembre, y si bien arrojó en general un valor positivo del 0,5% respecto al mes previo, cuando se analiza por sectores, la industria volvió a caer 1%. Los que mayor mejora tuvieron en términos porcentuales fueron Intermediación Financiera y Pesca, aunque el que mayor incidencia tuvo por su peso relativo fue Impuestos Netos de Subsidios. A eso, la Unión Industrial Argentina (UIA) sumó que en octubre la actividad de las fábricas retrocedió 2% según sus propias estimaciones; el doble que lo publicado por Indec para septiembre.
Frente a este panorama, la Fundación Mediterránea elaboró un informe titulado “Mejora muy lentamente la competitividad y persisten sobrecostos para la producción”, donde describe ciertos desajustes en la velocidad de las medidas. La intención, explican los economistas Marcos Cohen Arazi e Imanol Gastiazoro, es “dimensionar los problemas de competitividad que se presentan para la producción de bienes y servicios en Argentina”.
El análisis de los economistas abarcó 17 bienes y servicios, y compara los precios de Argentina con los de otros cinco países (Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos), totalizando cerca de 80 comparaciones de precios.
Como parte de las conclusiones, remarcaron que del total de comparaciones realizadas, alrededor del 44% mostró que los precios de los insumos fueron más bajos en los demás países que en Argentina. El país con menores costos respecto de Argentina es Paraguay, país en el cual 67% de los insumos comparados es más económico.
Los países con mayores costos relativos son Estados Unidos y Uruguay, acorde a lo esperado, con apenas 29% y 25% de los insumos y servicios más baratos que los que afrontan los sectores productivos en Argentina.
En el caso de Brasil, principal socio comercial de Argentina, los insumos tienen precios más bajos en 47% de los casos analizados. Por su parte, en Chile el 57% de los insumos y servicios relevados son más económicos que en Argentina
Y explican: “La selección de insumos y servicios implica el siguiente ordenamiento en términos de costos (del país más caro al más económico): Estados Unidos, Uruguay, Chile, Argentina, Brasil, Paraguay”.
Escaso avance en la reducción de costos de producción
Si se analiza la dinámica, Cohen Arazi y Gastiazoro remarcan que Argentina recuperó algo de competitividad respecto de julio de este año. La proporción de bienes más baratos que Argentina paso del 51% al 44% entre julio y noviembre.
“Para saber a qué se debe esta mejora es interesante analizar la proporción de precios que aumentaron en dólares y en moneda doméstica de cada país”, explica el informe y señala: “Argentina registró un aumento de precios en dólares en el 42% de los productos relevados y una reducción del 32% de los mismos. Por su parte, del total de bienes y servicios relevados, el 80% aumentó su valor en pesos argentinos y casi ninguno se redujo. La diferencia, entonces, está en cuántos subieron por encima y por debajo del ritmo de depreciación del peso”, explica.
En este sentido, destacan que merece especial atención Brasil por ser el principal socio comercial de la Argentina. En julio 2025 la proporción de productos con precio menor que en Argentina era 59% pero con el último relevamiento ese número se redujo al 47%, explicado principalmente por la apreciación cambiaria que experimenta el país vecino desde principio de año. Este fenómeno explica que el 60% de los insumos analizados hayan experimentado un aumento en dólares, aunque solo un 10% aumentó su valor en reales.
“Si nos enfocamos en Estados Unidos, los resultados muestran que la mayoría de los bienes (74%) no registró variaciones de precio y solo el 10% registró aumentos. De esta manera, se manifestó una leve mejoría en la comparación, pasando del 35% al 29% de los productos más baratos en Estados Unidos que Argentina”, detallan Cohen Arazi y Gastiazoro.
Con respecto a Uruguay, la proporción de insumos más baratos que en Argentina pasó de 36% al 24%. Algo similar ocurrió en la comparación con Paraguay (pasando del 73% al 67% de los insumos comparados que son más baratos en el vecino país). En el caso de Chile, por su parte, la comparación resultó más desfavorable en la última medición ya que 57% de los bienes resultaron más baratos en ese país cuando en la medición previa esta situación se daba en 50% de los casos.
Finalmente y a modo de conclusión, los economistas destacan que “la mejora en la competitividad viene siendo muy moderada, manteniendo importantes desbalances de costos en porciones significativas de bienes y servicios que son claves para la producción. Esto resulta más notorio si se tiene en cuenta el importante reajuste en el valor del dólar en Argentina desde julio hasta la actualidad, hecho que refuerza la urgencia de avanzar en reformas que permitan reducir de manera significativa los costos de la producción de bienes y servicios en el país”, alertaron.