Mañana 4 de febrero es el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer. La Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC) celebran este como un día internacional con el objetivo de aumentar la concientización y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control de esta enfermedad.
El Dr. Alejo Lingua, oncólogo (MP 29793 - ME 13039), junto con su par Ignacio Magris, más un equipo de 20 profesionales aplicaron para el desarrollo de protocolos de investigación contra el cáncer. “Tenemos varios estudios de investigación de varias enfermedades, como por ejemplo melanoma, cáncer de pulmón en estadio 3 y 4, cáncer de riñón preventivo, cáncer de riñón de segunda línea, cáncer de mama, colon y también próstata. Hoy son unos doce estudios que llevamos adelante con alrededor de 150 pacientes”, señala el Dr. Lingua con quien hablamos desde Salud & Ciencia.
¿Cómo es que logran este tipo de investigaciones en nuestra ciudad?
- La investigación en oncología en Argentina, generalmente, es sponsoreada, quiere decir que no es nuestra, nosotros no vendemos nada, sino que la industria farmacéutica y laboratorios grandes internacionales diseñan, ellos mismos, un estudio que nosotros evaluamos con un comité de ética local, provincial y nacional (Anmat). Si nos parece correcto, aplicamos, y se eligen centros en Argentina y en el mundo donde desarrollarlos, esos centros tienen que tener algunas características para aplicar.
- Lo que hacemos difiere mucho de la práctica diaria, por ejemplo al paciente se le extrae más sangre de lo habitual, hay que enviarla al exterior, hay que conservarla en freezer a -70°, hay que tabular datos en un sistema, como algunas de las muchas tareas que hacemos. Todo es esfuerzo, es a cambio de que los laboratorios provean los medicamentos tanto los que están probando como los de la práctica habitual también, les pagan a los pacientes las tomografías, las resonancias, los traslados, el alojamiento si es necesario.
- Todos esos datos tienen que ser auditados, tenemos monitoreos todo el tiempo para que el paciente este resguardado, y justamente como esta tan resguardado y su participación es totalmente voluntaria, hace que sea todo muy complejo.
¿Cómo llega el paciente a participar?
- Los casos son muy puntuales, no significa que con una patología ya podes ser parte del estudio, hay que ver si el paciente realmente lo necesita, qué estadio de la enfermedad tiene, qué drogas usa. Hay una tendencia en la población a considerar que todos tienen lo mismo (que todos los cáncer de pulmón son iguales). Es difícil que la persona entienda bien qué tiene. La oncología es muy específica y más en investigación donde hay que cumplir criterios muy rígidos, tiene que ser el paciente justo.
- El paciente firma un consentimiento de unas 30 hojas, él tiene sus obligaciones también. Hay una página web que se llama clinicaltrials.gov (se puede traducir la página) donde se puede ingresar la patología y dónde vive, a cuantos kilómetros, allí va a poder encontrar qué ensayos se están realizando de acuerdo a su patología. Esto no está instalado en nuestro país, pero por ejemplo en Estados Unidos la gente busca ser parte de estos estudios porque es la única forma de avanzar. Otra cosa que pasa en Argentina es que, si bien la investigación no tiene como objetivo principal solucionar un problema de los sistemas de salud, la realidad es que hay veces que por estar en este tipo de investigaciones es más fácil acceder a ciertas drogas, sin embargo no tendría que ser la razón sustancial para entrar a formar parte del estudio, sino que el paciente realmente quiera entrar y no lo haga para acceder a un tratamiento internacional, o tener cubiertos los costos.
¿Quiénes más están en este tipo de investigación?
- Por ahora en Río Cuarto somos los únicos que hacemos investigación en oncología, Ignacio Magris, yo y nuestro equipo, ojalá se sume más gente. En Córdoba hay también algunos centros que hacen investigación.
Por eso es importante destacar que además del tratamiento tradicional al que acceden todos, en Río Cuarto hoy hay estudios de investigación de varias patologías.
Si no es un tema instalado, ¿son sus colegas quienes les derivan casos para investigación?
- Generalmente sí, la difusión de este tipo de investigaciones (tipo propaganda) está también regulada y hay que remitirse a los comités de ética y reportarlo a Anmat, nosotros no hemos incursionado en eso. Pero esta bueno que la población conozca los protocolos que hay. Al ser casos tan específicos los pacientes pueden no ser aceptados dentro de la investigación porque tal vez no están en el estadio de la enfermedad que admite el protocolo. Entonces la posibilidad de que el paciente entre a la investigación lo comentamos entre los médicos y luego se lo menciona al paciente.
¿Qué se puede decir de los tratamientos?
- El 90% de los estudios que tenemos hoy son con inmunoterapia. Lo que la inmunoterapia logra hacer hoy es que vos mismo te cures y no la droga en sí. Ya sabemos que la inmunoterapia es buena en miles de enfermedades como en pulmón, riñón, melanoma, entre otras. Lo que ahora queremos hacer es potenciar esa inmunoterapia y ver qué le agregamos para que sea mejor, que lo que ya fue la inmunoterapia sola.
¿Cómo se aplica la inmunoterapia?
- La aplicación en general de todas las inmunoterapias que hay hasta el momento son endovenosas, son con un suero, también hay orales o subcutáneas. Ahora tenemos un estudio en riñón para pacientes que ya transitaron una primera línea, y en esta segunda línea estamos comparando inmunoterapia endovenosa contra subcutánea, se está tratando de simplificar, la subcutánea es mucho más simple, de todas maneras hay que ir a una institución de salud porque pude dar algunas reacciones.
¿Es menos invasiva?
- Si te referís a la toxicidad, depende. La inmunoterapia en general, de cada 100, 90 tiene una tolerancia perfecta. Puede pasar que como eso estimula tus defensas, esas defensas pueden reaccionar contra tus órganos y producir algunas inflamaciones, sería como una enfermedad autoinmune. Cada tanto puede haber un efecto más importante. Lo que sucede es que no se te cae el pelo o esas cosas clásicas asociadas a la quimioterapia.
- Lo primero que hay que entender que no hay una sola droga en oncología que se inocua, no existe y no va a haber nunca. Es muy difícil asegurar que una droga mate el 100% de las células malas y no mate una buena, eso es utópico, ojala algún día pueda darse. Yo lo que les digo a los pacientes es que mientas más grave es la enfermedad más importante es el tratamiento.
Hacia eso apuntan…
- Exacto, cada vez la oncología busca que los tratamientos sean, obviamente, más efectivos y menos tóxicos. Y de hecho está siendo así, si nos remontamos al año 50 no había drogas para los vómitos o para la diarrea. Siempre en las películas te muestran la gente corriendo al baño a vomitar, eso en un cáncer de mama, por ejemplo, le sucede al 10% de las pacientes, porque hay drogas que aplicadas bien bajan esa tasa. Nuestro tipo de oncología, con tumores sólidos, tiende a eso, uno busca que el paciente se cure y tenga una mejor calidad de vida con drogas que se toleren bien, por supuesto que no es agua.
- La ventaja que tiene contra la quimio, es que generalmente cuando hay una enfermedad avanzada, la inmunoterapia hace que tu mismo cuerpo te cure, la enfermedad murió no vuelve nunca más. En cambio la quimio, en la mayoría de los casos, frena la enfermedad o las achica pero vuelve como una bacteria más resistente.
¿Desde qué lugares reciben pacientes?
- De Río Cuarto por supuesto, de toda la zona, tenemos pacientes de la ciudad de Córdoba, porque hay protocolos que allá no están, también una paciente de Santiago del Estero, San Luis, tanto de la ciudad capital como de Villa Mercedes, de San Juan. Por supuesto que estos protocolos están en Buenos Aires, compartimos protocolos con Fleni, con el Hospital Italiano, con el Cemic, por eso no va a venir alguien de allá, acá, ni tendría que ir alguien de acá hacia allá. Las distancias son complicadas, pero es un esfuerzo que hacen los pacientes en pos de una esperanza de que te vaya bien.
Por Fernanda Bireni

