Tranquera Abierta | Inta

"Hay que dar vuelta la pantalla y mirar el suelo para entender mucho de lo que pasa arriba"

El especialista del Inta Anguil, Cristian Álvarez, habló de la importancia de tener una buena lectura de lo que pasa debajo del cultivo para ser más eficientes en el uso de los recursos

En la calicata abierta en medio de un lote salido de maíz, Cristian Álvarez reunió a un grupo de productores de la zona.

 

Uno de los máximos referentes sobre el suelo en los sistemas productivos, Cristian Álvarez, compartió una jornada a campo con productores de la región. Desde una calicata fue explicando lo que se podía observar mirando hacia abajo y las ventajas productivas que se podían obtener si había una buena lectura del suelo.

Luego, habló con Tranquera Abierta sobre el momento de los suelos y la falta de atención que ve en productores y agrónomos.

¿Se están acidificando los suelos?

En realidad, nos hemos olvidado de seguir evaluando el pH como una de las alternativas que tenemos para cuantificar la parte de la disponibilidad de los nutrientes, ¿no? Diría que nos estamos perdiendo un capítulo importante de los sistemas cuando no estamos muestreando los primeros centímetros del suelo, que es donde hace base la mayoría de nuestros sistemas. Al sembrar directamente y no remover, estratifica. Ahí durante años miramos la materia orgánica, miramos el fósforo y nos olvidamos de que muchas veces el pH puede ser una de las variables que también estemos afectando y por eso ha sido motivo de estudio en los últimos 3 ó 4 años. En general, prestamos mucha atención a la concentración de los nutrientes pero cuando empezamos a evaluar nutrientes o concentración de nutrientes en grano vimos que todos fertilizamos para tener determinado rendimiento mientras en la concentración en el grano nos encontrábamos con la sorpresa de que no era la que esperábamos. Nos olvidamos que la planta nos está expresando cosas que está censando directamente de ese suelo y ahí es donde empezamos a detectar que teníamos algún tipo de acidificación en los suelos. Cuando nosotros evaluamos un valor de 6 o de 5,7 en los primeros 20 centímetros y a eso lo llevamos a 0,10 hay una diferencia en unidades de 0,3 a 0,5 o sea que muchas veces nos preguntábamos por qué no funcionaban muchos de los productos que usábamos como estimulantes o bioestimulantes. Entonces, nos empezamos a dar cuenta de que le echábamos la culpa a la mayoría de los productos y siempre llegábamos al mismo resultado, que teníamos que incrementar la dosis. Y en realidad, eso era motivo de esto que estaba oculto, de ese cambio en el pH de los suelos que en algunos casos se están acidificando y en otros suelos, más hacia el norte, se están alcalinizando.

¿No es por uso de fitosanitario en exceso?

No, no. El gran inconveniente que estamos teniendo es que hay una evaporación que hace que los carbonatos lleguen más cerca de la superficie para que alcalinicen, o en otros escenarios donde estamos acidificando asociado a los sistemas de producción más típicos nuestros, donde metemos un cultivo por año, donde al fertilizante lo ponemos al lado de la semilla porque es la forma que tenemos para meterlo con la mayoría de las máquinas y que hoy nos estamos replanteando para mejorar el anclaje de los cultivos poner el fertilizante más profundo donde debería aumentar su concentración y no generar fitotoxicidad al cultivo principal y mejorar sobre todo la eficiencia en el uso del agua y por lo tanto la productividad de la mayoría de los cultivos.

Hay ahí una diferenciación clave a seguir entre eficiencia y respuesta...

Sin duda, en general nosotros estamos acostumbrados a hacer evaluaciones visuales. Vemos si hay respuesta o no hay respuesta, después la traducimos en algo que se llama magnitud pero es la diferencia que me dio el cultivo. Pero no sabemos cuánto de ese nutriente que le pusimos realmente lo capturó la planta para mejorar. Por eso desde hace un par de años con muchos colegas estamos hablando de eficiencia de uso de nutrientes. En el caso del maíz, con el tema del fósforo, veíamos que había zonas que teníamos 60 kilos de grano de maíz por cada unidad de P aplicado y había zonas que llegaban a más de 90 o 100 kilos. Eso habla de que no estamos siendo tan eficientes como creemos, aún manejando sistemas donde supuestamente le damos la dosis y el momento al fertilizante para que se exprese en una famosa agricultura de precisión o de manejo por ambiente donde muchas veces nosotros atribuimos todo esto a que el ambiente explica la producción. Y en esa vorágine nos olvidamos de que también hay una eficiencia con la que captura la planta el nutriente y que si hay algún nutriente que está limitado te empieza a condicionar y por lo tanto las eficiencias son menores. ¿Dónde empezamos a ver grandes cambios y grandes magnitudes de impacto? Principalmente en el riego donde uno pone mucho fertilizante para que se exprese el resultado económico y cuando lo ves en concentración de grano observas que me está faltando este y me está faltando el otro; pero yo lo puse.

¿Ahí buscamos qué pasó en el medio?

Claro, por qué no está disponible. Una opción puede ser porque la fuente es poco soluble, puede ser porque la reacción que genera el fertilizante es la misma que genera el suelo y por lo tanto o acidifica más o alcaliniza más entonces se pierde parte de ese nutriente en otras formas, por ejemplo fósforo cuando levanta el pH se pierde con calcio. Lo cierto es que empezamos a ver que había un impacto importante cuando empezábamos a corregir el pH. Entonces tal vez hoy nos estamos perdiendo en algunos sistemas un capítulo de esa gran serie que se llama producción y se llama sustentabilidad del sistema que a medida que nosotros podemos proyectar y aumentar la productividad de los cultivos en general estamos mejorando la sustentabilidad, hacemos sistemas más estables, más rentables económica y ambientalmente y sin duda eficientizamos a través de una disminución en el costo de producción. Siempre remarco que en general al agua no la cuantificamos porque en general no la pagamos, es un recurso que ofrece la naturaleza y que supuestamente tiene que entrar en el suelo. Pero gran parte del agua no está entrando, se está moviendo para algún lado generando pérdidas productivas. ¿Cuántos kilos estamos produciendo por cada milímetro que nos está dando la naturaleza? Esa sería una de las variables de gestión que deberíamos manejar a nivel del sistema. Y cómo hacemos para mejorar esa eficiencia. Los expertos que hablan de la eficiencia del uso del agua en los granos mencionan más de 25 kilos en el maíz y más de 8 kilos en la soja y si lo miramos a nivel del sistema estamos en la mitad, en el mejor de los casos. Entonces, hay un mundo de oportunidades que se abren en la medida que le damos magnitud, que se reconocen parámetros y se buscan otras alternativas. Por eso siempre hacemos foco en el camino del agua y les decimos a los productores y a los colegas que miren algunos indicadores visuales en el suelo, que no tienen costo, que son fáciles de mirar y que me están explicando si no es el 70 será el 60 o el 55 por ciento de lo que pasa arriba.

La mirada está puesta en qué pasa en el cielo y en el cultivo y poco para abajo...

Estamos más preparados para mirar al cultivo o mirar la vaca o mirar el novillo o mirar lo que esté en nuestro nivel. Mirar hacia abajo es dar vuelta la pantalla. Si yo miro colores y formas hacia arriba, expresiones del cultivo, el redondeo del cuarto en el animal, ¿por qué no puedo aprender a mirar colores y formas en los suelos? Damos vuelta a la pantalla, miramos y hacemos un zoom sobre esa caja negra que está ahí abajo y que seguramente me está explicando gran parte de lo que se está expresando hacia arriba. Yo miro hacia arriba y necesito el color verde y si miro hacia abajo necesito el color negro. Si yo reconozco que hay un color que es importante y que se tiene que mantener en ese cultivo por qué no reconozco que ese color abajo se tiene que perpetuar en el tiempo. Eso se llama manejo sustentable, el no cambiar esas propiedades, darle la posibilidad de regenerarlas a través de algunas herramientas, son principios básicos de la agronomía y por eso hablamos de agronomía de sistemas y no solamente agronomía de cultivo. Ver qué le está pasando a ese suelo y como lo podemos mejorar en función de algunas prácticas que no distan de lo que que venimos haciendo, sino que es ordenar parte de esos nutrientes, parte de esos cultivos y en secuencia lógica para manejar la principal variable que es que el agua entre bien, que ese agua administre ese suelo y que la planta la puede usarla para reducir el impacto de los baches que generan las precipitaciones. Porque el regulador o el buffer de los sistemas es el suelo, pero la propiedad que le da vida es el agua con sales que mejoran la productividad y por eso entender dónde están los nutrientes, cómo se absorben en la planta y cuál es la eficiencia con la que la planta los cosecha es fundamental para entender lo que es un sistema o un ecosistema productivo rentable desde lo económico pero también desde lo ambiental.