Así, por cuarto año consecutivo los fondos para Educación seguirían por debajo del 1 por ciento.
El dato surge del último informe que dio a conocer la organización Argentinos por la Educación, que releva y estudia los principales indicadores educativos en el país.
“A pesar de la recuperación prevista, la inversión nacional en educación seguirá en niveles históricamente bajos en relación con el tamaño de la economía. En la última década, tras alcanzar un máximo de 1,52% del PBI en 2017, el gasto educativo nacional fue reduciéndose hasta representar 0,86% en 2024 y 0,78% en 2025. El Proyecto de Ley de Presupuesto 2027 estima un 0,77% para el cierre de 2026, mientras que para 2027 se prevé un leve aumento hasta 0,79% del PBI. De esta manera, será el cuarto año consecutivo en que la inversión nacional en el sector quede por debajo del 1% del PBI”, se lee en el informe elaborado por elaborado por Javier Curcio, Tomás Besada y María Sol Alzú.
Hay un dato que es relevante: la inversión actual por debajo del 1 por ciento del PBI se produce después de la derogación del artículo 9 de la Ley de Educación Nacional, que desde 2006 determinaba que la inversión de la Nación, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires debía llegar, cómo mínimo, al 6 por ciento del PBI. Durante los 20 años en que estuvo vigente el artículo, la meta sólo se alcanzó en 2015.
El financiamiento educativo argentino está fuertemente descentralizado: las provincias concentran el 75% del gasto público destinado a educación porque se encargan de los niveles inicial, primario, secundario y superior no universitario. El presupuesto nacional, por su parte, se destina principalmente a las universidades nacionales.
Ese componente, el presupuesto educativo federal, ha ido mermando de manera sostenida. “La evolución de largo plazo muestra que el gasto educativo nacional cayó de manera sostenida desde 2017 hasta 2020 y luego se recuperó hasta 2023. En 2024 volvió a registrarse una fuerte contracción: el gasto pasó de 16,7 billones de pesos constantes de 2026 en 2023 a 9,4 billones en 2024. En 2025 alcanzó los 8,7 billones y, según la previsión de cierre incluida en el proyecto de Presupuesto, llegaría a 8,8 billones en 2026. Para 2027 se proyectan 9,3 billones de pesos constantes de 2026, una recuperación todavía parcial frente al ajuste acumulado en los años anteriores”, dice el informe de Argentinos por la Educación.
En medio de la pelea judicial y el conflicto instalado desde hace meses en las universidades, que reclaman que se cumpla con la ley de financiamiento, en el proyecto de Presupuesto de 2027 el gobierno no incluye una recuperación de las partidas para las universidades. “Frente al presupuesto vigente de 2026, los programas correspondientes a Educación Obligatoria y Superior No Universitaria tendrían un incremento nominal del 34 por ciento, equivalente a una mejora real del 11,2 por ciento. En cambio, la Educación Universitaria aumentaría 20,9 por ciento nominal, prácticamente en línea con la inflación prevista: la variación real sería de apenas 0,3 por ciento”, señalan los autores del informe.
Y si bien las universidades continúan concentrando la mayor parte de los recursos de la Secretaría de Educación, en 2027 perderán participación con respecto a este año. “El programa Desarrollo de la Educación Superior representa el 80,1% del presupuesto de la Secretaría en 2027, dos puntos porcentuales menos que en 2026. Le siguen el Plan Nacional de Alfabetización, con el 8,3%, y Gestión y Asignación de Becas a Estudiantes, con el 5,2%. En conjunto, los programas correspondientes a educación obligatoria y superior no universitaria absorberían el 12,5% del presupuesto de la Secretaría”, revelan los especialistas de Argentinos por la Educación.
“El informe muestra con claridad la magnitud de la caída de la inversión educativa nacional: pasó de representar el 1,42% del PIB en 2023 al 0,79% previsto para 2027. El proyecto de Presupuesto 2027 marca un cambio de tendencia, con un crecimiento real del 5,6%, aunque se trata de una recuperación moderada frente a la reducción acumulada de los últimos años”, sostuvo Virginia Giordano, economista de Idesa.