Opinión | Javier Milei |

El títere de Milei y la novedad de la liga

El Presidente coronó una semana compleja con el veto a la suba jubilatoria. Ese tema le sirvió a Llaryora de contraste en el país. Cómo surgió el armado de cinco gobernadores para la elección

Cuando el dólar llegó a 1.380 pesos, el presidente Javier Milei dedicó esa noche a explicarle en Neura a AlejandroFantino, en lo que se presentó como una charla entre amigos, que la escalada no era para alarmarse, a pesar de que según su versión fue una corrida orquestada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, porque los fundamentos del plan económico son sólidos. Tan distendido estaba el jefe de Estado que terminó dando un espectáculo de antología: se puso a hacer de ventrílocuo con un títere y a imitarse a sí mismo. Risotadas de Fantino y equipo. Risotadas de Toto Caputo y equipo. Ahora sí, nada de qué preocuparse.

El gobierno y los libertarios suelen repetir una frase para insinuar que, pase lo que pase, Milei no sólo lo tenía previsto sino incluso lo había digitado: “Todo marcha acorde al plan”. El dólar sube, TMAP. El dólar baja, TMAP. Le votan una ley que no quería, TMAP. Y así hasta el infinito.

Sin embargo, el Presidente viene de una semana compleja, que difícilmente haya estado planificada. Los elogios por la baja de retenciones fueron rápidamente eclipsados por un mercado alterado.

Cuando se inauguró el esquema de bandas, Caputo y Milei aseguraron que la cotización del dólar iría hacia el piso y hubo gurúes que se animaron a visualizarlo debajo de los 1.000 pesos. Como siempre, el más audaz fue el jefe de Estado que pronosticó que ese dolor de cabeza eterno para los gobiernos argentinos se caería como un piano e iría a parar allá, al subsuelo de los 600 pesos.

¿TMAP? La inestabilidad, que se esperaba más cerca de las elecciones, apareció antes de lo previsto. Caputo la adjudicó al riesgo kuka, aunque Milei dice que va a arrasar en octubre, pero, más allá de las explicaciones, lo relevante son los efectos. Las alimenticias comenzaron a enviar listas de precios con subas de hasta el 9% y las automotrices se estiraron hasta el 12%.

Los aumentos llegan en un momento de consumo debilitado. Según el último relevamiento de la Federación de Comercio de Córdoba, las ventas minoristas cayeron el 5,7% en julio; los alimentos bajaron aún más: 7,2%.

La Fedecom, que en su discurso público apoya el rumbo y las decisiones de Milei, destaca en su informe que si bien las ventas siguen en declive, la buena noticia sería que se retrajeron menos que en 2024, cuando la pérdida fue del 14,6%. Es una lectura curiosa. Sería como caer al mar y festejar porque en el segundo minuto el auto se hundió menos metros que en el primero.

El Presidente necesita llegar a las elecciones con algunas variables clave controladas: el dólar es una. La inflación es otra. Porque de allí se desprende uno de los pilares constitutivos de su esquema de gobierno: la idea que buscó transmitir hasta ahora de que cualquier sacrificio está justificado si sirve para erradicar la preocupación por los precios y por la siempre indómita moneda norteamericana.

El retraso de las jubilaciones, por ejemplo, que tan ovacionado fue hace una semana en la tribuna de la Rural de Palermo, encuentra su fundamentación, en el esquema de Milei, en que no se puede atentar contra el superávit ni la estabilidad. El jefe de Estado acaba de cumplir su promesa y vetarle a la clase pasiva un incremento del 7,2%, que apenas habría compensado la inflación y habría depositado en el bolsillo 22 mil pesos. También, para no quitarle solidez al plan, vetó la declaración de emergencia en discapacidad.

¿Tendrá algún efecto en la opinión pública ese tipo de decisiones? Hay consultores que aseguran que sí. Las dos encuestadoras que hacen mediciones para el oficialismo cordobés señalan que se ha acelerado la caída en la imagen del Presidente en la provincia en la que consiguió el 75% de los votos.

Esa provincia, que Milei siente como propia, tuvo protagonismo la semana pasada en la política nacional. Básicamente, por dos episodios. El primero ofició de contraste: fue el anuncio de Martín Llaryora de que la jubilación mínima cordobesa pasaba de 380 mil pesos a 700 mil como consecuencia de que el reclamo en la Corte Suprema por la deuda de Anses derivó en el envío de $ 5.000 millones mensuales. El aumento, del 84%, repercutió en todos los medios, justo en la previa de que Milei vetara un ajuste de sólo el 7,2.

Al gobierno nacional la novedad lo descolocó. Se hizo evidente en las declaraciones de Guillermo Francos, jefe de Gabinete, que dijo que aumentarles a los jubilados cordobeses es una afrenta para la Casa Rosada. Es decir, para la gestión libertaria es una especie de insulto que quienes ganaban una cifra indigna pasen a tener un ingreso que ahora casi duplica la línea de la pobreza.

¿Ahí se quedará el malestar del mileísmo?¿En una declaración de Francos?¿O habrá más?¿Qué pasaría si Anses dejara de enviar los 5.000 millones mensuales? En el gobierno provincial señalan que Llaryora ya lo aclaró: que si no llegan los fondos que determinó la Corte, el aumento no podrá pagarse. “Igual, no tienen demasiado margen. Es una orden de la Corte Suprema y si incumplieran tenemos alternativas judiciales”, indican en el Panal.

El anuncio de Llaryora tuvo, obviamente, un componente político: quiso mostrarse, no sólo en Córdoba sino en el país, como una contracara a Milei.

Fue casi un acto preparatorio para el segundo episodio que hizo ruido en la política nacional y que también tuvo a Llaryora entre los protagonistas: el lanzamiento de una liga de cinco gobernadores para competir en conjunto en las elecciones de octubre. Es más, el chubutense Ignacio Torres ya anticipó que el objetivo central es 2027, cuando esté en juego la Presidencia.

¿Cómo seguirá ese proyecto político? Los armadores señalan que en octubre tendrán un sello común, si bien cada gobernador definirá su propia estrategia en su provincia. Y aspiran a que esa fuerza, aún sin nombre, alcance a nivel nacional entre 10 y 12 puntos y se proyecte como una tercera opción sólida ¿Quién será la figura más gravitante del armado? Por ahora hay cierta igualdad, aunque obviamente pesan más las provincias grandes como Córdoba o Santa Fe, pero será determinante el resultado de octubre.

Por eso, en el gobierno de Córdoba esperan que Schiaretti se lance próximamente como candidato a diputado. Sostienen que con el exgobernador en carrera, el mileísmo ya no podrá fijarse como meta los 50 puntos en Córdoba sino un umbral más modesto.

La liga nació, en parte, por necesidades propias y, en parte, como un mecanismo de respuesta y defensa ante Milei. Primero, son gobernadores que no tienen una estructura nacional que los contenga. Hasta ahora, la única fuerza con alcance en todo el país era La Libertad Avanza, que obligaba a cada mandatario a diseñar estrategias defensivas para tratar de resguardar su territorio. La liga es supletoria: les da lo que hoy no tienen. Llaryora carece de peronismo nacional, Maximiliano Pullaro padece un radicalismo detonado y Torres ve cómo lo que queda del Pro se desespera por meterse en algún rinconcito de las listas que arma y desarma Karina. Si Milei fue una novedad para la política argentina, la liga también lo es.

Además, se trata de una respuesta al Milei que conocieron y al que se imaginan. “Tiene un estilo autocrático y puede ser muy peligroso. Queremos que esto sea una manera de plantarse para adelante”, dijeron en el PJ provincial.

En el documento que difundieron y que titularon “Un grito federal” hicieron una declaración de principios: reivindicaron el equilibrio fiscal para diferenciarse del kirchnerismo, pero también se distanciaron de lo que representa Milei. “Queremos una Argentina pujante, justa y segura. Una Argentina sin violencia ni grietas innecesarias”, dice el texto.

Los gobernadores ya hacen cuentas y prevén un bloque de 40 diputados y 20 senadores desde diciembre. “Nos va a permitir pararnos de otra manera; con esos números podemos ponerles límites a los libertarios. Ya sabemos que la negociación individual no funciona”, dicen en el Panal.

Una característica de la liga es que no se aglutina por identidades partidarias. Ahí está Torres del Pro y Pullaro de la UCR ¿Cómo se posicionará el radicalismo de Córdoba? Primero, no se puede hablar de un único radicalismo provincial. Pero la conducción del partido, el oficialismo alineado con Rodrigo De Loredo, ya se fue por otro camino.