Luis Rubiales se negó ayer a renunciar a su cargo de presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), pese al escándalo que protagonizó durante la celebración del título de campeón mundial femenino ganado por España, en la cual besó en los labios a la jugadora Jennifer Hermoso, quien aseguró que "en ningún momento" dio su consentimiento.
El dirigente, de 46 años, descartó dimitir durante un discurso en el que calificó de "asesinato social" lo que se estaba haciendo contra él y definió el beso a Hermoso como "espontáneo, mutuo, eufórico y consentido, que esta es la clave de todas las críticas".
Sin embargo, Hermoso, víctima de la conducta machista y fuera de lugar de Rubiales desmintió al dirigente y aseguró que "en ningún momento" dio su consentimiento.
"Quiero aclarar que tal como se vio en las imágenes, en ningún caso consentí el beso que me propinó. No tolero que se ponga en duda mi palabra y mucho menos que me inventen palabras que no he dicho", expresó Hermoso a través de un comunicado que publicó la Asociación de Futbolistas Profesionales en la red social X.
En este mensaje, con el hashtag #seacabó, las jugadoras de la selección española campeonas del mundo y otras futbolistas, en apoyo a Hermoso, manifestaron su firme condena ante "conductas que han atentado contra la dignidad de las mujeres".
"Todas las jugadoras que firman el presente escrito no volverán a una convocatoria de la Selección si continúan los actuales dirigentes", aseguraron, y dejaron abierto el comunicado oficial para seguir juntando firmas contra el directivo.
En tanto, el presidente del Consejo Superior de Deportes, Víctor Francos, solicitó una reunión urgente del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) para el lunes con el objetivo de acelerar el procedimiento que puede llevar a la suspensión cautelar de Rubiales al considerar que cometió una falta “muy grave” al besar en la boca a una jugadora contra su voluntad.
"Creo que estamos en disposición de que esto sea el 'Me Too' del fútbol español. El señor Rubiales ayer ha defraudado en su reacción, no ha hecho lo que debía. El TAD debe decidir si inicia el expediente y yo como presidente (del CSD) puedo convocar a la comisión directiva del consejo para empezar la suspensión en sus funciones del presidente", afirmó Francos en rueda de prensa.
La explicación de Rubiales sobre el beso a Hermoso desató las críticas de las futbolistas, encabezadas por la dos veces Balón de Oro Alexia Putellas, y por funcionarios del Gobierno español. Inclusive el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, había considerado "insuficientes" y poco sinceras las disculpas públicas de Rubiales después de la premiación, aunque como muchos esperaba que presentara la renuncia.
La vicepresidenta tercera del Gobierno en funciones, Teresa Ribera, en declaraciones a los medios, calificó de "bravucona" la intervención de Rubiales ante la federación en la reunión extraordinaria y adelantó que harán todo lo posible para que el presidente de la RFEF, quien enfrenta varias denuncias ante la Justicia y estamentos deportivos del país por violencia sexual, no continúe ocupando su cargo.
"Vamos a activar todo lo que esté en nuestra mano pues se ha suscitado una enorme alarma e indignación en la sociedad española y yo diría, en general, en los países occidentales", subrayó Ribera.
Rubiales, titular de la RFEF desde 2018, no solamente no renunció como se esperaba sino que estalló señalando: "¿Creen ustedes que es motivo para sufrir la cacería que estoy sufriendo? ¿Es tan grave para que yo me vaya? ¡No voy a dimitir, no voy a dimitir, no voy a dimitir...!", entre los aplausos de los asambleistas presentes y entrenadores de los equipos masculinos y femeninos Luis de la Fuente y Jorge Vilda.

