A cinco semanas del asesinato de Joaquín Sperani por su amigo y compañero del colegio y por solicitud de los padres del adolescente de 14 años se realizó un peritaje en la casa en la que fue cometido el crimen.
El procedimiento se concretó ayer por parte de Bomberos Voluntarios ante la inquietud de la familia de que el acusado del hecho haya descartado algún elemento en el interior del aljibe de la vivienda abandonada, donde Joaquín fue encontrado sin vida el 3 de julio pasado, luego de que desapareciera en la tarde del 29 de junio cuando se dirigía a al Ipem Nº278 Malvinas Argentinas, donde dejó su bicicleta y se retiró sin ingresar a clases.
El procedimiento fue realizado en el patio de la vivienda ubicada a 100 metros del colegio, lugar en el que Joaquín fue encontrado sin vida el 2 de julio, tras lo cual quedó detenido su amigo.
Mariela Flores, mamá de Joaquín, señaló a Puntal: “Le pedimos al juez Sebastián Moro que disponga un peritaje ocular ante el temor de que se haya descartado algún elemento en el interior del aljibe”.
La autopsia determinó que la víctima tenía múltiples golpes en la cabeza que le ocasionaron politraumatismo de cráneo y daño encefálico que derivó en su muerte.
El principal sospechoso del crimen de 14 años, quien reconoció el hecho, se encuentra alojado en el complejo Esperanza de Córdoba.
La semana pasada, en una exposición que se realizó mediante videoconferencia, L. admitió ante el juez Moro que mató a su compañero y que actuó solo, aunque negó que hubiera premeditado el asesinato.

