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La oposición y parte del oficialismo piden la renuncia de Johnson por fiestas durante confinamiento

La multiplicación de escándalos por fiestas en plena pandemia confrontan al dirigente conservador, de 57 años, a la peor crisis desde su llegada triunfal al poder en julio de 2019, y parece haber puesto su mandato en la cuerda floja.

La oposición británica y parte del oficialismo solicitaron hoy la renuncia del primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, luego de conocerse una nueva revelación sobre las fiestas celebradas en Downing Street, la residencia oficial del Gobierno británico, durante períodos de confinamiento.

La multiplicación de escándalos por fiestas en plena pandemia confrontan al dirigente conservador, de 57 años, a la peor crisis desde su llegada triunfal al poder en julio de 2019, y parece haber puesto su mandato en la cuerda floja.

La polémica se profundizó este sábado, luego que el diario The Mirror revelara que, cada viernes, los empleados de Downing Street concluían su semana laboral con "los vinos del viernes", una "tradición" antigua que se mantuvo a pesar del confinamiento decretado por la pandemia.

Según dicho periódico, el premier estaba al corriente de esos brindis: "Pensar que no lo sabía no tiene ningún sentido", dijo una fuente que optó mantener su anonimato.

Esta nueva revelación reavivó los pedidos de dimisión contra Johnson, tanto de la oposición laborista como dentro de su propio partido.

El líder del Partido Laborista, Keir Starmer, exigió hoy la renuncia del premier por su "incapacidad para liderar" y en nombre del "interés nacional", reportó la agencia de noticias Europa Press.

"Mientras una basta mayoría de la población británica obedecía las leyes que hacía el Gobierno, el Gobierno y el primer ministro estaban de fiesta en Downing Street", criticó Starmer, quien consideró que Johnson "no es apto para el cargo".

La indignación crece incluso entre los conservadores, después de que cinco diputados oficialistas anunciaran que pidieron una moción de censura interna contra el primer ministro, si bien para que esta sea validada es necesario el apoyo de 54 legisladores tories (conservadores).

Uno de ellos, Andrew Bridgen, consideró que Johnson había "perdido la autoridad moral", mientras que su correligionario Tobias Ellwood planteó que el futuro de Johnson como primer ministro es "insostenible" por su "patrón de comportamiento".

"Necesitamos liderazgo. Lidere o échese a un lado", exhortó.

En tanto, numerosos diputados conservadores señalaron haber recibido montañas de mensajes de electores descontentos.

El miércoles, Johnson ya debió pedir disculpas al Parlamento por su presencia en una de esas fiestas, en mayo de 2020, pero alegó que pensó que se trataba de una reunión de trabajo, provocando la irritación y la mofa generalizadas.

Desde entonces, otras informaciones comprometedoras han sido publicadas, como la celebración de una fiesta en la sede del gobierno, en la que Johnson no participó, la víspera del entierro del príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II, en abril de 2021, cuando estaba en vigor un estricto confinamiento.

Mientras la indignación crece entre los británicos, Johnson lanzó ya una contraofensiva.

Según medios locales, el primer ministro instó a sus partidarios a elogiar sus realizaciones, como el cumplimiento del Brexit, y les pidió a algunos colaboradores que dejen sus cargos.

Johnson está confinado actualmente, luego de que un miembro de su familia fuera diagnosticado positivo de coronavirus, algo que el líder de la oposición laborista ve como una estrategia política.

Johnson "se esconde, literalmente, en estos momentos", aseguró Starmer, citado por la agencia de noticias AFP.

Según dos encuestas de opinión publicadas esta semana, los laboristas pasaron al frente en las preferencias y les sacan a los conservadores una ventaja de 10 puntos en intención de voto.

Pero el líder laborista también está acusado de hipocresía, ya que unas fotos recientes lo mostraron bebiendo una cerveza con un pequeño grupo de empleados del partido en una oficina, el pasado mayo, cuando este tipo de reuniones estaban prohibidas, salvo en el ámbito profesional.

Cuando la foto fue publicada por primera vez, el año pasado, el partido laborista argumentó que Starmer no había incumplido la ley puesto que se trataba de "un lugar de trabajo".