Cosas que aprendimos en una semana instructiva
+ Por Jorge F. Legarda
No podemos menos que arrancar con la misma queja del domingo pasado: esto es, el empeño de los protagonistas de la agenda pública en perturbar nuestro propósito de meternos de una vez en lo que verdaderamente nos importa, que no está en las pizarras de la city porteña, las góndolas de los supermercados o los pasillos del Congreso sino en las lejanas Moscú y San Petersburgo. Pero resignados a que no haya alcanzado, para terminar de meternos en el “modo Mundial”, con el comienzo de las acciones conducentes a la salvación de la Patria en peligro de hace unos días, trataremos esta vez de verle el lado positivo a la crónica cotidiana. Su potencial didáctico, por ejemplo. Que empieza a expresarse en lo que ya el lunes sabíamos que iba a ser el hecho más notable de la semana, decididamente insuperable por cualquier hipotética competencia que pudiera aparecer:
1) Cuando en una discusión política participa una mujer, cualquier cuestionamiento a sus puntos de vista constituye un deleznable acto de violencia de género.- No es que nos demos cuenta recién ahora, ni que nos hayamos tomado tanto tiempo para reflexionar como el Papa con el temita de los abusos en Chile, pero la magnitud de los protagonistas del chisporroteo, la despilfarradora ponedora de bombas y el ajustador serial que teme que no le renueven la tarjeta, nos impulsa a abordar de manera urgente la espinosa problemática del machirulismo en la política. Como fanáticos de las películas románticas en que las peleas encubren la irresistible fascinación mutua del uno con la otra, preferiríamos no hacerlo. Incluso al principio nos ilusionamos con la posibilidad de que el supuesto insulto fuera en realidad un término cariñoso, como cuando Ella se dirige al boludo de Parrilli, y hasta llegamos a soñar con la perspectiva del cierre definitivo de la grieta: “Machirulito mío, vayamos a hacer locuras juntos”, o algo en esa onda. Pero no. Era la valiente reacción de una acosada víctima de machirulos que la tratan de loca, le abren las cajas de seguridad y le cuestionan el liderazgo. Igual nuestra senadora-salvadora nos desconcertó durante el debate por las tarifas cuando le pegó con un caño a Gaby Michetti, que por reglamento tenía prohibido contestarle: ¿no será Cris también un poco machirula?
2) El FMI promueve el aborto.- Tampoco es exactamente una sorpresa que desde la Iglesia nos lleguen revelaciones tan sorprendentes sobre la naturaleza pecaminosa y puerca de todo lo relacionado con la sexualidad humana: aquello de que el preservativo es un instrumento del Demonio es algo que ninguno de los que no hemos tenido oportunidad de conocer al Demonio íntimamente (para escupirle en la cara, se entiende) habríamos imaginado jamás; para no remontarnos a los servidores del Señor un poco machirulos de otros tiempos que en lugar de tratarlas de locas las quemaban vivas a las brujas. Pero la argumentación del Padre Pepe en el Congreso nos deja con la boca abierta. ¡Y nosotros que, de puro ingenuos, creíamos que el FMI era apenas una herramienta de la conspiración capitalista para mantener a los pueblos sojuzgados y en la miseria! Gracias Padre Pepe por espabilarnos, aunque nos preguntamos si no se habrá quedado corto. Porque seguramente esos taimados y taimadas del FMI no son ajenos a la sequía, la falta de puntería del Pipita Higuaín y las insufribles peleas mediáticas previas a cada noche de los Martín Fierro. Y no seguimos para que Christine Lagarde no nos acuse de machirulos.
3) Todavía no hubo pasaje a precios de la suba del dólar.- De las lecciones de la semana, al Gobierno le tenía que tocar la de economía, justamente el tema en que ha venido demostrando ser tan ducho. Acaso nuestros sagaces lectores habrán advertido que alguna gente, acaso bajo el poder de una sugestión de origen incierto, se queja de un supuesto aumento de algunos precios. Pues bien, desde la Secretaría de Comercio vienen a espabilarnos con verdades menos espirituales pero tan irrebatibles como las del Padre Pepe. Sí, admiten que algunos precios aumentaron, ya no está el Guille Moreno para bajar golpeando el puño sobre la mesa aquellas campañas mediáticas destituyentes según las cuales los precios aumentaban; pero aclaran que no es por el dólar sino por cosas que pasaron antes de que el dólar subiera. Ah, qué bien, o sea que la suba de precios por la suba del dólar todavía no empezó, va a venir más adelante. Menos mal que cuando los mercados se ponen nerviosos, no hay pasaje a gente de los nervios, porque están estos tipos para transmitir tranquilidad.
4) El candidato de unidad para el peronismo en 2019 podría ser Marcelo Tinelli.- Pero la lección de política por excelencia no podía darla sino el movimiento experto en moverse para el lado que nadie esperaba, en particular en materia de encolumnarse detrás de los liderazgos menos pensados. Si no puede ser uno de los gatos que se la pasan arañándose furiosamente dentro de la bolsa (sin descartar pasar de las uñas afiladas a la .45 como ha amagado hacer Moyano), traigamos un gato del exterior, un amigo de todos y socio de unos cuantos (de Magnetto a Cristóbal López) que mide bien y ha demostrado no albergar en su generoso corazón más ambiciones que la de trabajar para la felicidad del pueblo. Habrá críticas, qué duda cabe. No faltarán quienes sacarán a colación su fracaso en el intento de presidir la AFA, pero bueno, eso no quiere decir que no tenga derecho a acceder a una Presidencia un poco más sencilla como la de la Nación. Y para plantarse frente a un adversario probadamente machirulo, qué mejor que un tipo que siempre ha demostrado ser tan respetuoso de la dignidad de la mujer como Marcelo. Fuerte ese aplauso.
1) Cuando en una discusión política participa una mujer, cualquier cuestionamiento a sus puntos de vista constituye un deleznable acto de violencia de género.- No es que nos demos cuenta recién ahora, ni que nos hayamos tomado tanto tiempo para reflexionar como el Papa con el temita de los abusos en Chile, pero la magnitud de los protagonistas del chisporroteo, la despilfarradora ponedora de bombas y el ajustador serial que teme que no le renueven la tarjeta, nos impulsa a abordar de manera urgente la espinosa problemática del machirulismo en la política. Como fanáticos de las películas románticas en que las peleas encubren la irresistible fascinación mutua del uno con la otra, preferiríamos no hacerlo. Incluso al principio nos ilusionamos con la posibilidad de que el supuesto insulto fuera en realidad un término cariñoso, como cuando Ella se dirige al boludo de Parrilli, y hasta llegamos a soñar con la perspectiva del cierre definitivo de la grieta: “Machirulito mío, vayamos a hacer locuras juntos”, o algo en esa onda. Pero no. Era la valiente reacción de una acosada víctima de machirulos que la tratan de loca, le abren las cajas de seguridad y le cuestionan el liderazgo. Igual nuestra senadora-salvadora nos desconcertó durante el debate por las tarifas cuando le pegó con un caño a Gaby Michetti, que por reglamento tenía prohibido contestarle: ¿no será Cris también un poco machirula?
2) El FMI promueve el aborto.- Tampoco es exactamente una sorpresa que desde la Iglesia nos lleguen revelaciones tan sorprendentes sobre la naturaleza pecaminosa y puerca de todo lo relacionado con la sexualidad humana: aquello de que el preservativo es un instrumento del Demonio es algo que ninguno de los que no hemos tenido oportunidad de conocer al Demonio íntimamente (para escupirle en la cara, se entiende) habríamos imaginado jamás; para no remontarnos a los servidores del Señor un poco machirulos de otros tiempos que en lugar de tratarlas de locas las quemaban vivas a las brujas. Pero la argumentación del Padre Pepe en el Congreso nos deja con la boca abierta. ¡Y nosotros que, de puro ingenuos, creíamos que el FMI era apenas una herramienta de la conspiración capitalista para mantener a los pueblos sojuzgados y en la miseria! Gracias Padre Pepe por espabilarnos, aunque nos preguntamos si no se habrá quedado corto. Porque seguramente esos taimados y taimadas del FMI no son ajenos a la sequía, la falta de puntería del Pipita Higuaín y las insufribles peleas mediáticas previas a cada noche de los Martín Fierro. Y no seguimos para que Christine Lagarde no nos acuse de machirulos.
3) Todavía no hubo pasaje a precios de la suba del dólar.- De las lecciones de la semana, al Gobierno le tenía que tocar la de economía, justamente el tema en que ha venido demostrando ser tan ducho. Acaso nuestros sagaces lectores habrán advertido que alguna gente, acaso bajo el poder de una sugestión de origen incierto, se queja de un supuesto aumento de algunos precios. Pues bien, desde la Secretaría de Comercio vienen a espabilarnos con verdades menos espirituales pero tan irrebatibles como las del Padre Pepe. Sí, admiten que algunos precios aumentaron, ya no está el Guille Moreno para bajar golpeando el puño sobre la mesa aquellas campañas mediáticas destituyentes según las cuales los precios aumentaban; pero aclaran que no es por el dólar sino por cosas que pasaron antes de que el dólar subiera. Ah, qué bien, o sea que la suba de precios por la suba del dólar todavía no empezó, va a venir más adelante. Menos mal que cuando los mercados se ponen nerviosos, no hay pasaje a gente de los nervios, porque están estos tipos para transmitir tranquilidad.
4) El candidato de unidad para el peronismo en 2019 podría ser Marcelo Tinelli.- Pero la lección de política por excelencia no podía darla sino el movimiento experto en moverse para el lado que nadie esperaba, en particular en materia de encolumnarse detrás de los liderazgos menos pensados. Si no puede ser uno de los gatos que se la pasan arañándose furiosamente dentro de la bolsa (sin descartar pasar de las uñas afiladas a la .45 como ha amagado hacer Moyano), traigamos un gato del exterior, un amigo de todos y socio de unos cuantos (de Magnetto a Cristóbal López) que mide bien y ha demostrado no albergar en su generoso corazón más ambiciones que la de trabajar para la felicidad del pueblo. Habrá críticas, qué duda cabe. No faltarán quienes sacarán a colación su fracaso en el intento de presidir la AFA, pero bueno, eso no quiere decir que no tenga derecho a acceder a una Presidencia un poco más sencilla como la de la Nación. Y para plantarse frente a un adversario probadamente machirulo, qué mejor que un tipo que siempre ha demostrado ser tan respetuoso de la dignidad de la mujer como Marcelo. Fuerte ese aplauso.