Opinión | jorge-f_-legarda

Diario íntimo de un argentino atribulado

Por Jorge F. Legarda.
 
Querido diario: me permito dirigirte estas líneas porque necesito abrir mi corazón. Estoy dolido y atribulado ante los acontecimientos que perturban el clima de convivencia por el que tanto trabajamos todos los días los argentinos. Y mirá que veníamos bien. La corrida cambiaria nos preocupó hasta que nos explicaron que ahora tenemos un dólar más competitivo para nuestras exportaciones. Los precios aumentaron un toco, sí, pero si nos vamos al cuarenta de inflación anual va a ser más fácil que el Presidente cumpla su promesa de bajarla diez puntos el año que viene. Nos había dejado mal la evidencia de que las campañas electorales no se financian de una manera tan clara y transparente como siempre habíamos pensado, pero nos consuela la aclaración de que nuestros queridos gobernantes de ahora no sabían nada de las irregularidades, así como nuestros queridos gobernantes de otrora tampoco sabían que sus campañas las financiaba el contrabando de efedrina. Y si teníamos miedo de que el debate por el aborto ensanchara la grieta, ahora estamos felices de asistir a un intercambio civilizado y respetuoso de opiniones bien fundamentadas. O sea: todo venía bárbaro hasta que aparecieron los chofer papers, y nos vimos forzados a salir urgentemente en busca de la tranquilidad perdida. Vamos a las razones por las cuales deberíamos desestimar que en nuestro querido país los negocios del Estado se hayan visto alguna vez contaminados por negociados espurios.



1.- La historia acerca de cómo supuestamente se destapó todo no cierra.- ¿Realmente esperan que creamos que todo fue por una mujer despechada? En los registros no hay noticias de actos de venganza de esa naturaleza. Bueno, sí, dicen que el “robo del siglo” se deschavó cuando la pareja del cerebro de la operación se enteró que la luz de sus ojos planeaba disfrutar del botín con otra. Pero a este muchacho Centeno, por más que Lilita diga que está inspirado por la Virgen: ¿ustedes lo ven con aspecto de ser capaz de despertar ese tipo de pasiones? Nosotros preferimos quedarnos con la idea de que la mayoría de las separaciones son civilizadas y no dejan resentimientos ni cuentas pendientes, porque creemos en el amor tanto como en la limpieza de las transacciones entre las empresas a las que les interesa el país y los funcionarios a los que el país les interesa más todavía.



2.- La idea de bolsos repletos de dinero que cambian de mano es fantasiosa.- En efecto, si ya poner en duda la honorabilidad de talentosos ciudadanos que deciden entregar sus vidas desinteresadamente al servicio público, o su oficio empresarial a los poco redituables contratos con el Estado, ya es medio inverosímil, el mecanismo denunciado para el supuesto pago de supuestas coimas está muy lejos de la sofisticación propia de los delitos de guante blanco. Si la descabellada idea de que hubo, hay o habrá corrupción tuviera algún asidero, estaríamos hablando de transferencias electrónicas, mensajes encriptados, complicadas operaciones de triangulación para volver el dinero ilocalizable. ¿A quién se le puede ocurrir usar dinero en efectivo? ¿A una ministra que se olvida un paquete en el baño del Ministerio? Era un préstamo, la condenaron injustamente. ¿A un viajero venezolano pasajero de un vuelo oficial argentino que venía a visitar la Casa Rosada? Operación basura de la CIA. ¿A “empresarios” filmados contando billetes en una financiera trucha? Acababan de vender unas propiedades, Lázaro habría presentado las facturas si le hubieran dado tiempo de fabricarlas. ¿A un secretario de Estado asaltado por la urgencia de iniciar una vida de recogimiento y oración en un convento? Quería empezar por liberarse de los bienes materiales para ponerlos en manos de Dios. ¿A la hija de una expresidenta que guarda fajos de millones de dólares precintados en cajas de seguridad? Es que no se sabe qué va a hacer esta gente con la economía. Lo dicho: ¿a quién se le puede ocurrir usar dinero en efectivo, vamos, a quién?



3.- Entre los empresarios detenidos está el gerente de la empresa fundada por el padre del Presidente de la Nación, de la que hasta hace poco fue propietario su primo.- Pero si hablamos de hipótesis inverosímiles, miren ésta: ¿integrantes de la familia Macri enriqueciéndose mediante contratos espurios con el Estado, cobrando con sobreprecios y pagando coimas? ¡Por favor! Mirá si iban a ser capaces de hacer algo semejante después de haber construido su fortuna mediante décadas de trabajo duro y honesto, sin que jamás pendiera sobre ellos la menor sospecha de un comportamiento alejado de las normas legales y morales que les han servido de guía desde la cuna. Y en todo caso, si el gerente hizo algo malo, seguro que el primo Ángelo no estaba enterado (qué puede saber el dueño de una empresa sobre cómo consiguen sus empleados los contratos millonarios que firman). Y que el primo Mauricio tampoco estaba enterado, así como Cristina fue tomada por sorpresa por ese López a quien conocía desde hacía apenas treinta años y María Eugenia lo ignora todo sobre cómo se junta la plata con que gana elecciones, convencida como está de que se ganan poniendo cara de María Eugenia, sufrida pero firme, enojada pero buena, de piedra pero no somos todos lo mismo.



4.- Entre los llamados a indagatoria está Norberto Oyarbide.- Que un juez convoque a declarar como sospechoso a otro juez, más que en un bombero cargándole a otro la manguera con nafta, nos hace pensar en otro posible motivo para detonar el escándalo: ¿No será un artilugio de audaces productores televisivos para poner otra vuelta de tuerca en el guión de la miniserie que Netflix, según nuestro jubilado más joven de espíritu, pretende hacer sobre su vida? Si es así, entonces habrá valido la pena. No vemos la hora de ver a un George Clooney, ponele, meterse en la piel del heroico e incorruptible azote de maleantes que se ha destacado incluso en un gremio tan rico en exponentes excelsos como los tribunales federales porteños. La única exigencia del tipo sería estar al frente del casting para elegir quién va a hacer el papel de jovenzuelo vestido de efebo romano con el que retozó en Spartacus.



Bueno, querido diario, después de examinar estos medulosos argumentos, ya me siento mucho más tranquilo. Sobre todo luego de saber que los chofer papers originales fueron consumidos por el fuego, con ese sentido de la oportunidad que tienen para desaparecer en la Argentina las supuestas pruebas de supuestos actos ilícitos que tan inoportunamente aparecen de tanto en tanto.