En la antesala de un año apenas medio complicado
Por Jorge F. Legarda.
Lunes 5.- El Gobierno apuesta a la economía para revertir la caída en las encuestas.- Una sorpresa, seguramente, para los poco espabilados en las sutilezas y las complejidades de la acción política. Esos que creen que para recuperar el afecto de las ovejas descarriadas que le están perdiendo la fe, el Gobierno está metiendo presos a sindicalistas que no han dado motivo alguno para dudar de su honorabilidad, o fotografiándose con valientes policías tan sensibles que no pueden mirar a los ojos a los delincuentes que balean. Pues no, el arma para la reconquista de los réprobos que se indignan frente a los surtidores y las góndolas es la economía, claramente el punto fuerte del proyecto de Cambiemos aunque algunos se empeñen en no verlo. Es que está todo fríamente calculado: qué otra cosa puede sobrevenir, una vez concretados los aumentos del 15 por ciento sin cláusula gatillo, que una reactivación masiva, unas encuestas con porcentajes de aprobación por las nubes, un florecimiento del optimismo respecto del futuro que está ahí nomás, a la vuelta de la esquina, ¿saben cuándo?, ¡adivinaron!, ¡en el segundo semestre!
Martes 6.- Acusan de extorsionador a Moyano por decir que al Gobierno “le queda poco tiempo”.- Bien mirado, un chisporroteo que no tiene razón de ser, teniendo en cuenta que lo que los une es mucho más que lo que los separa. Por lo pronto, aunque uno sea un miembro cada vez más activo del club del helicóptero y el otro ya esté planeando quedarse hasta 2023 y ahí vemos cómo sigue, ¿no apuestan los dos a la economía? Pero la comunidad de almas va mucho más allá de la coyuntura: la confianza que son capaces de despertar tanto Hugo como Mauricio en el sentido de que anteponen los intereses de sus representados a los suyos personales, por ejemplo, diría que es la misma. Aunque sí, ya sé, se aplica a casi todos los políticos y gremialistas conocidos. Creemos además que los dos irían a tomar un café con Cristina si ella los invita, aunque por ahí llevarían a un amigo (Madonna Quirós, Angelici, ponele) para que prueben del pocillo si ella es la que lo sirve. En cambio, la gran divergencia podría reflejarse en la contundente definición del Presidente que el hombre del mionca realizó por televisión al día siguiente: “Él quiere imponer todo, él cree que tiene la potestad de obligar”. Claro, nada que ver con Hugo, que para obtener lo que desea tiene como única herramienta la persuasión y la serena exposición de sus argumentos.
Miércoles 7.- Agustina Kampfer explicó que compró un departamento en 2010 porque tuvo una crisis de pareja con Boudou.- Como ya lo ha dejado aclarado en innumerables oportunidades, Amado no tiene ningún testaferro, y todos los bienes que continuamente se sumaban a los patrimonios de sus allegados mientras era ministro eran producto de que estar cerca de él daba suerte. Así que nunca creímos que en la transformación de Agustina en propietaria de un depto de 120 mil dólares hubiera algo raro, pero por si a alguno le quedaban dudas, la declaración indagatoria de la colorada dejó en claro que todo fue de lo más normal, una simple crisis como la que le toca atravesar a cualquier pareja, como las que quien más quien menos hemos pasado todos. Algunos buscan consuelo en los oídos atentos y solidarios de una madre o un amigo, otros ahogan sus penas en noches de alcohol y excesos, otros buscan la ayuda profesional de un terapeuta o un sacerdote o un tarotista, otros se compran un departamento con plata prestada por el cuñado para tener donde ir si la crisis desemboca en ruptura definitiva. De lo más normal, sobre todo lo de este Sebastián Boudou: ¿o acaso vos no le prestarías 90 mil dólares, sin firmar nada ni dejar ninguna constancia, a la mujer que está a punto de separarse de tu hermano?
Jueves 8.- El Gobierno tomó deuda por $ 70 mil millones mediante la colocación de un bono con “cláusula gatillo”.- Hablando de préstamos que se dan en confianza, otra buena noticia acaso opacada porque la gilada se pasó toda la semana mirando la cotización del dólar. Es que para dar vuelta las encuestas con la economía hace falta plata. Eso sí, lo de la cláusula gatillo nos confundió un poco, porque creíamos haber escuchado que este particular instrumento había pasado a militar con el enemigo, pero es por eso de las sutilezas de la gestión económica que se nos escapan. Es que darles a los asalariados una garantía contra la inflación atenta contra la inversión y el crecimiento, provoca inestabilidad en los mercados y es, sí señor, inflacionario; pero darles a los acreedores una garantía contra la inflación es virtuoso, contribuye a la previsibilidad y nos vuelve serios y confiables ante los ojos del mundo. En tándem con la “cláusula gatillo fácil”, que nos garantiza seguridad (porque qué mejor garantía de seguridad que permitirle a un policía disparar a discreción cuando su olfato se lo aconseja), ¿qué podría salir mal?
Viernes 9.- Macri festejó su cumpleaños 59 con un jubilado centenario.- Mucha emoción, sobre todo cuando al invitado le confirmaron que aparte del bono compensación por el cambio de la fórmula de ajuste de las jubilaciones le iban a dejar que se llevara el pedazo de torta de frutilla y dulce de leche que sobró después del festejo. Mauricio nos pidió nuestro apoyo porque se viene “un año medio complicado”: no en lo económico, por supuesto, ya sabemos lo que van a decir las encuestas de acá al segundo semestre, sino porque para él es el último antes del cambio de década y hay indicios de que le da un poco de cosa, a punto tal que cuando le dijeron que señalara un deseo pidió volver “veinte años para atrás”. A esa época mítica en que un peso valía un dólar, creíamos que De la Rúa iba a ser presidente, Mirtha Legrand estaba a punto de retirarse de la televisión y tantas otras ilusiones y espejismos. Y los principios democráticos de Hugo eran tan sólidos como los actuales, y el triste destino de Jack, Rose y todos los pasajeros del Titanic nos entristecía pero al mismo tiempo nos hacía sentir aliviados porque no estábamos a bordo de un barco a punto de estrellarse…
Martes 6.- Acusan de extorsionador a Moyano por decir que al Gobierno “le queda poco tiempo”.- Bien mirado, un chisporroteo que no tiene razón de ser, teniendo en cuenta que lo que los une es mucho más que lo que los separa. Por lo pronto, aunque uno sea un miembro cada vez más activo del club del helicóptero y el otro ya esté planeando quedarse hasta 2023 y ahí vemos cómo sigue, ¿no apuestan los dos a la economía? Pero la comunidad de almas va mucho más allá de la coyuntura: la confianza que son capaces de despertar tanto Hugo como Mauricio en el sentido de que anteponen los intereses de sus representados a los suyos personales, por ejemplo, diría que es la misma. Aunque sí, ya sé, se aplica a casi todos los políticos y gremialistas conocidos. Creemos además que los dos irían a tomar un café con Cristina si ella los invita, aunque por ahí llevarían a un amigo (Madonna Quirós, Angelici, ponele) para que prueben del pocillo si ella es la que lo sirve. En cambio, la gran divergencia podría reflejarse en la contundente definición del Presidente que el hombre del mionca realizó por televisión al día siguiente: “Él quiere imponer todo, él cree que tiene la potestad de obligar”. Claro, nada que ver con Hugo, que para obtener lo que desea tiene como única herramienta la persuasión y la serena exposición de sus argumentos.
Miércoles 7.- Agustina Kampfer explicó que compró un departamento en 2010 porque tuvo una crisis de pareja con Boudou.- Como ya lo ha dejado aclarado en innumerables oportunidades, Amado no tiene ningún testaferro, y todos los bienes que continuamente se sumaban a los patrimonios de sus allegados mientras era ministro eran producto de que estar cerca de él daba suerte. Así que nunca creímos que en la transformación de Agustina en propietaria de un depto de 120 mil dólares hubiera algo raro, pero por si a alguno le quedaban dudas, la declaración indagatoria de la colorada dejó en claro que todo fue de lo más normal, una simple crisis como la que le toca atravesar a cualquier pareja, como las que quien más quien menos hemos pasado todos. Algunos buscan consuelo en los oídos atentos y solidarios de una madre o un amigo, otros ahogan sus penas en noches de alcohol y excesos, otros buscan la ayuda profesional de un terapeuta o un sacerdote o un tarotista, otros se compran un departamento con plata prestada por el cuñado para tener donde ir si la crisis desemboca en ruptura definitiva. De lo más normal, sobre todo lo de este Sebastián Boudou: ¿o acaso vos no le prestarías 90 mil dólares, sin firmar nada ni dejar ninguna constancia, a la mujer que está a punto de separarse de tu hermano?
Jueves 8.- El Gobierno tomó deuda por $ 70 mil millones mediante la colocación de un bono con “cláusula gatillo”.- Hablando de préstamos que se dan en confianza, otra buena noticia acaso opacada porque la gilada se pasó toda la semana mirando la cotización del dólar. Es que para dar vuelta las encuestas con la economía hace falta plata. Eso sí, lo de la cláusula gatillo nos confundió un poco, porque creíamos haber escuchado que este particular instrumento había pasado a militar con el enemigo, pero es por eso de las sutilezas de la gestión económica que se nos escapan. Es que darles a los asalariados una garantía contra la inflación atenta contra la inversión y el crecimiento, provoca inestabilidad en los mercados y es, sí señor, inflacionario; pero darles a los acreedores una garantía contra la inflación es virtuoso, contribuye a la previsibilidad y nos vuelve serios y confiables ante los ojos del mundo. En tándem con la “cláusula gatillo fácil”, que nos garantiza seguridad (porque qué mejor garantía de seguridad que permitirle a un policía disparar a discreción cuando su olfato se lo aconseja), ¿qué podría salir mal?
Viernes 9.- Macri festejó su cumpleaños 59 con un jubilado centenario.- Mucha emoción, sobre todo cuando al invitado le confirmaron que aparte del bono compensación por el cambio de la fórmula de ajuste de las jubilaciones le iban a dejar que se llevara el pedazo de torta de frutilla y dulce de leche que sobró después del festejo. Mauricio nos pidió nuestro apoyo porque se viene “un año medio complicado”: no en lo económico, por supuesto, ya sabemos lo que van a decir las encuestas de acá al segundo semestre, sino porque para él es el último antes del cambio de década y hay indicios de que le da un poco de cosa, a punto tal que cuando le dijeron que señalara un deseo pidió volver “veinte años para atrás”. A esa época mítica en que un peso valía un dólar, creíamos que De la Rúa iba a ser presidente, Mirtha Legrand estaba a punto de retirarse de la televisión y tantas otras ilusiones y espejismos. Y los principios democráticos de Hugo eran tan sólidos como los actuales, y el triste destino de Jack, Rose y todos los pasajeros del Titanic nos entristecía pero al mismo tiempo nos hacía sentir aliviados porque no estábamos a bordo de un barco a punto de estrellarse…