Historias verdaderas de sufrientes víctimas de la crisis
Por Jorge F. Legarda
Lunes 19.- “Podré tener muchos defectos, pero mentirosa no soy”.- La oradora estrella del Foro Mundial del Pensamiento Crítico (nunca mejor puesto el nombre, teniendo en cuenta la apertura al libre debate de ideas que caracteriza a los participantes de la cariñosamente llamada Cumbre anti-G20) no podía decepcionarnos y no lo hizo. Es cierto que la primera parte de la frase parece un poco forzada, una concesión a los réprobos que confunden autoestima con soberbia, pero recordarnos que en el devenir del movimiento nacional y popular que la sigue teniendo como abanderada el valor supremo es la verdad no podría ser más oportuno en estos tiempos en que el valor de la palabra se ha visto tan esmerilado. Nos conmovió, por tomar una parte cualquiera de su alocución sin desperdicio, su preocupación por el aumento de la pobreza, no como cuando era presidenta y la pobreza (lo dijo en 2015 al hablar en una conferencia de la ONU en Roma, y ya sabemos que ella mentirosa no es) estaba “por debajo del 5 por ciento”. Lo que nos desconcertó un poco es que al cotejar la inflación actual con la de su gobierno dijo que en los primeros diez meses de 2015 había sido del 19,8 por ciento, cuando todos sabemos que su Indec de entonces daba menos de la mitad de ese número, que en realidad corresponde –como algún ortiva se encargó de averiguar- a la medición de la ya entonces colonizada por el neoliberalismo ciudad de Buenos Aires. Pero no es que haya dicho una mentirita, ¿eh?, para nada, es que entre esos muchos defectos que puede tener está esa humildad que la impulsa a no dejar tan mal parado en la comparación al rival.
Martes 20.- La Anses le denegó a Boudou la jubilación especial que había solicitado por haber sido vicepresidente.- El maltrato a la tercera edad ya llega a extremos inconcebibles, al dejar sumido en la indigencia y el desamparo a quien entregó años de su vida a engrandecer la patria. No les alcanza con hacerle pagar a Amado su lucha sin cuartel contra el neoliberalismo y el capital transnacional encerrándolo en las mazmorras de la dictadura macrista, sino que lo privan cruelmente de la posibilidad de alimentar a su familia, con lo que vienen aumentando las expensas en Puerto Madero. No es casual que esta medida arbitraria se haya dado a conocer después del discurso de Cristina en Ferro: saben que, de haberse difundido antes, ella habría aprovechado el atril para denunciar enérgicamente la agresión contra su querido compañero de fórmula y de militancia, y no solamente porque fue víctima de una venganza política similar cuando le negaron la pensión de Néstor con la burda excusa de que ya cobraba un toco por la propia, como si no tuviera hijes pequeñes que mantener y la inflación no golpeara en Barrio Norte y El Calafate. También porque ya sabemos lo celosa que es en eso de salir en defensa de cada uno de sus colaboradores y asumir la responsabilidad por cada cosa que hicieron en sus gestiones, como corresponde a una lideresa digna de tal nombre, sin hacerse la tonta y decir que apenas si conocía a tipos que pasaron treinta años laburando a su lado llevando y trayendo bolsos y paquetes.
Miércoles 21.- “Muchos dejamos de ser billonarios”.- Otra de las conmovedoras historias de víctimas del modelo neoliberal que hemos escuchado esta semana es la de este señor Alberto Constantini, que advirtió que “en Nordelta también se siente la crisis”. Sí, algo habíamos escuchado, si no entendimos mal lo que ocurrió fue que algunos esforzados integrantes del empresariado víctimas del ajuste (y sus respectivas familias, siempre lo que más duele) hasta se han visto obligados a viajar en los mismos colectivos que el personal doméstico al que dan amparo y contención abriéndole las puertas de sus hogares, confiándole el cuidado de sus platerías y de sus hijos y permitiéndole golpear cacerolas en su nombre cuando viene a cuento para reclamar respeto, dignidad y menos impuestos. Para colmo, ni siquiera está prevista en los vehículos una zona vip como para separar un poco los tantos y evitar amontonamientos ofensivos al tacto y al olfato, un horror. Está bien que en el fondo todos, los que dejaron de ser billonarios y los que dejaron de comer dos veces por día, tienen motivos para protestar, pero tampoco es cuestión de caer en la promiscuidad.
Jueves 22.- Rosenkrantz responsabilizó a los medios por la mala imagen de la Justicia ante la opinión pública.- El nuevo presidente de la Corte Suprema se va haciendo conocer de a poco, y nos tranquiliza saber que en la cabeza del Poder Judicial reina una lucidez comparable a la que día a día ponen en evidencia nuestras dirigencias de todos los demás sectores. Es cierto que lo mejor de la aparición pública de Rosenkrantz esta semana se vio cuando, consultado sobre si los jueces debían pagar el impuesto a las Ganancias, se las arregló para responder que están ganando poco y deberían cobrar más. Pero como se nos ocurre que cualquiera de sus colegas diría algo parecido, nos quedamos con el originalísimo argumento de que la culpa de todo la tiene el periodismo, no sé si les suena. En efecto, si uno piensa en la habilidad de los fiscales para investigar hasta su esclarecimiento los casos criminales más complicados, la perspicacia de los jueces para advertir que un violador serial está rehabilitado y en condiciones de reinsertarse en la sociedad diez años antes de cumplir su condena, la escrupulosidad con que se desentrañan hasta los más mínimos detalles de las tramas de corrupción hasta la absolución de todos los imputados por prescripción o falta de mérito, no se entienden esas encuestas según las cuales la gente no cree que la Justicia funcione como es debido. Seguramente si los medios de comunicación no les indicaran a los mansos e ingenuos babiecas que conforman la opinión pública qué tienen que pensar acerca de cada cosa, Za-ffaroni, Freiler y Oyarbide estarían desarrollando brillantes carreras en “Bailando por un Sueño”, como jurados o como participantes, disfrutando del cariño de la gente.
Viernes 19.- Juan Manuel Urtubey: “El sueldo de gobernador no me alcanza”.- Otro golpeado por la crisis, que en su caso felizmente se las rebusca criando chanchos en sus ratos libres, porque en este país con un solo ingreso no te cierran las cuentas. La experiencia como productor porcino es seguramente la que ha inspirado los términos de la convocatoria a “construir una sociedad integrada”: será posible “si todos nos embarramos un poquito”. Y bueno, ahí andan Urtubey, Pichetto, Massa, nuestro gringo Schiaretti, grandes expresiones de la renovación que viene a superar los desgastados liderazgos actuales, chapoteando en el barro e integrando a la sociedad con propuestas revolucionarias tipo “hay que mirar para adelante” o “quiero unir a los argentinos en serio”. Aunque sin llegar a la audacia de querer juntar a los pañuelos verdes con los celestes, reservada para la que nunca nos ha mentido ni nos volverá a mentir.
Jorge F. Legarda
Martes 20.- La Anses le denegó a Boudou la jubilación especial que había solicitado por haber sido vicepresidente.- El maltrato a la tercera edad ya llega a extremos inconcebibles, al dejar sumido en la indigencia y el desamparo a quien entregó años de su vida a engrandecer la patria. No les alcanza con hacerle pagar a Amado su lucha sin cuartel contra el neoliberalismo y el capital transnacional encerrándolo en las mazmorras de la dictadura macrista, sino que lo privan cruelmente de la posibilidad de alimentar a su familia, con lo que vienen aumentando las expensas en Puerto Madero. No es casual que esta medida arbitraria se haya dado a conocer después del discurso de Cristina en Ferro: saben que, de haberse difundido antes, ella habría aprovechado el atril para denunciar enérgicamente la agresión contra su querido compañero de fórmula y de militancia, y no solamente porque fue víctima de una venganza política similar cuando le negaron la pensión de Néstor con la burda excusa de que ya cobraba un toco por la propia, como si no tuviera hijes pequeñes que mantener y la inflación no golpeara en Barrio Norte y El Calafate. También porque ya sabemos lo celosa que es en eso de salir en defensa de cada uno de sus colaboradores y asumir la responsabilidad por cada cosa que hicieron en sus gestiones, como corresponde a una lideresa digna de tal nombre, sin hacerse la tonta y decir que apenas si conocía a tipos que pasaron treinta años laburando a su lado llevando y trayendo bolsos y paquetes.
Miércoles 21.- “Muchos dejamos de ser billonarios”.- Otra de las conmovedoras historias de víctimas del modelo neoliberal que hemos escuchado esta semana es la de este señor Alberto Constantini, que advirtió que “en Nordelta también se siente la crisis”. Sí, algo habíamos escuchado, si no entendimos mal lo que ocurrió fue que algunos esforzados integrantes del empresariado víctimas del ajuste (y sus respectivas familias, siempre lo que más duele) hasta se han visto obligados a viajar en los mismos colectivos que el personal doméstico al que dan amparo y contención abriéndole las puertas de sus hogares, confiándole el cuidado de sus platerías y de sus hijos y permitiéndole golpear cacerolas en su nombre cuando viene a cuento para reclamar respeto, dignidad y menos impuestos. Para colmo, ni siquiera está prevista en los vehículos una zona vip como para separar un poco los tantos y evitar amontonamientos ofensivos al tacto y al olfato, un horror. Está bien que en el fondo todos, los que dejaron de ser billonarios y los que dejaron de comer dos veces por día, tienen motivos para protestar, pero tampoco es cuestión de caer en la promiscuidad.
Jueves 22.- Rosenkrantz responsabilizó a los medios por la mala imagen de la Justicia ante la opinión pública.- El nuevo presidente de la Corte Suprema se va haciendo conocer de a poco, y nos tranquiliza saber que en la cabeza del Poder Judicial reina una lucidez comparable a la que día a día ponen en evidencia nuestras dirigencias de todos los demás sectores. Es cierto que lo mejor de la aparición pública de Rosenkrantz esta semana se vio cuando, consultado sobre si los jueces debían pagar el impuesto a las Ganancias, se las arregló para responder que están ganando poco y deberían cobrar más. Pero como se nos ocurre que cualquiera de sus colegas diría algo parecido, nos quedamos con el originalísimo argumento de que la culpa de todo la tiene el periodismo, no sé si les suena. En efecto, si uno piensa en la habilidad de los fiscales para investigar hasta su esclarecimiento los casos criminales más complicados, la perspicacia de los jueces para advertir que un violador serial está rehabilitado y en condiciones de reinsertarse en la sociedad diez años antes de cumplir su condena, la escrupulosidad con que se desentrañan hasta los más mínimos detalles de las tramas de corrupción hasta la absolución de todos los imputados por prescripción o falta de mérito, no se entienden esas encuestas según las cuales la gente no cree que la Justicia funcione como es debido. Seguramente si los medios de comunicación no les indicaran a los mansos e ingenuos babiecas que conforman la opinión pública qué tienen que pensar acerca de cada cosa, Za-ffaroni, Freiler y Oyarbide estarían desarrollando brillantes carreras en “Bailando por un Sueño”, como jurados o como participantes, disfrutando del cariño de la gente.
Viernes 19.- Juan Manuel Urtubey: “El sueldo de gobernador no me alcanza”.- Otro golpeado por la crisis, que en su caso felizmente se las rebusca criando chanchos en sus ratos libres, porque en este país con un solo ingreso no te cierran las cuentas. La experiencia como productor porcino es seguramente la que ha inspirado los términos de la convocatoria a “construir una sociedad integrada”: será posible “si todos nos embarramos un poquito”. Y bueno, ahí andan Urtubey, Pichetto, Massa, nuestro gringo Schiaretti, grandes expresiones de la renovación que viene a superar los desgastados liderazgos actuales, chapoteando en el barro e integrando a la sociedad con propuestas revolucionarias tipo “hay que mirar para adelante” o “quiero unir a los argentinos en serio”. Aunque sin llegar a la audacia de querer juntar a los pañuelos verdes con los celestes, reservada para la que nunca nos ha mentido ni nos volverá a mentir.
Jorge F. Legarda