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La campaña en el horno: sale con papa

Por Jorge F. Legarda.

Lunes 27.- Arrancó la campaña de los Fernández: “Volveremos a hacer lo que ya hicimos”.- Y estaba cantado, si de seducir al atento, memorioso y exigente electorado argentino se trata, ¿a quién podría habérsele ocurrido un leitmotiv más impactante? Eso sí, como anticipo está bien, pero después, con el curso de la campaña, habrá que ir dando las correspondientes precisiones:



· Volveremos a poner la obra pública en manos de Roberto Baratta y José López, los trenes en las de Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, los planes de vivienda en las de Hebe y Schoklender, todos bajo la sabia supervisión de Julio De Vido por si se les escapa algo. Hay que rearmar el equipo, una vez abiertas las puertas de las cárceles para liberar a los presos políticos martirizados por la persecución mediático-judicial de los últimos años.



· A propósito, volveremos a tener una Justicia independiente, después de revisar las barrabasadas que escriben los jueces para satisfacer al poder de turno. En adelante los vamos a tener cortitos para que sean justos e imparciales, si no ya van a ver lo que les pasa.



· Volveremos a encargarles la administración de Aerolíneas Argentinas a los muchachos de La Cámpora. Es una pena que se haya interrumpido su formación cuando estaban empezando a aprender cómo manejar una empresa aérea.



· Volveremos a declararle la guerra a la pobreza, que combatiremos con los mismos métodos de probada eficacia con que la derrotamos en la década ganada: se la haremos medir al Guille Moreno, ya van a ver cómo en seguida volvemos a tener menos pobres que Alemania.



· Volveremos a tener unas fuerzas armadas nacionales y populares y respetuosas de los derechos humanos a las órdenes del general Milani, otro de los presos políticos que nuestra Justicia va a poner en la calle apenas la hagamos independiente como corresponde.



· Volveremos a firmar un pacto con Irán para esclarecer el atentado a la Amia. Quedará esclarecido una vez que declaren los acusados iraníes y aclaren que ellos no fueron, que fue un autoatentado porque a los judíos nada les gusta más que matarse entre ellos para victimizarse, miren si no a ese turro de Nisman.



· Volveremos y con nosotros volverá Lázaro a comprar estancias para hacer patria en el sur, con la plata que le pagaremos para hacer rutas que vayan a esas estancias, volverá Cristóbal a acaparar medios de comunicación (¿estás nervioso, Clarín?) y abrir bingos con miles de tragamonedas (¿estás nervioso, Angelici?), volverá Luis D’Elía a consagrar el triunfo del amor sobre el odio a patadas, como corresponde, volverá Ricardo Foster a coordinar el pensamiento nacional que estos años ha andado por ahí todo descoordinado.



Cualquiera diría que con esa línea argumental la elección ya está ganada. Pero cuidado con agrandarse. El adversario también es un habilidoso diseñador de estrategias de campaña y contra nuestro “volveremos a hacer lo que hicimos” se prepara para lanzar un lema igualmente estimulante y apto para conquistar al pueblo: “Seguiremos con lo que venimos haciendo”. Durísimo el dilema de con cuál nos quedamos, ¿no?



Martes 28.- Con duras críticas al Gobierno, la convención de la UCR ratificó su pertenencia a la alianza Cambiemos.- La otra clave de la campaña oficialista vendría a ser, parece, presentarse como un espacio pluralista y para eso el radicalismo hace un aporte invalorable. Arrancar con la convención con puteadas al Presidente cuya reelección van a terminar pidiendo es, qué duda cabe, un recurso de avanzada dentro de cualquier estrategia proselitista. Sí, ya sé, Moreno trató a Alberto Fernández de “socialdemócrata” -lo que desde su punto de vista viene a ser más o menos como aficionado a la zoofilia o peor todavía, empleado de Clarín-, pero no es lo mismo que se te soliviante un partido completo. La convencional que abrió un paraguas para protegerse de la “lluvia de inversiones” o el que dijo que “Cambiemos es un cadáver que ya tiene mal olor” demostraron cómo los sutiles matices entre las opiniones de unos y otros pueden enriquecer el debate más que el aburrido alineamiento detrás de un liderazgo y una línea de acción coherente. Desde el punto de vista del ciudadano que examina el escenario mientras medita sobre el destino de su voto, acaso el aporte más interesante de la convención radical proviene del hecho de que las críticas constructivas escuchadas allí se dirigían a la gestión de la economía, lo que abre una perspectiva alentadora en relación con otro aporte que el centenario partido puede hacerle a Cambiemos. Eso, si usted se siente abatido, si le parece que el desempeño del Gobierno ha sido decepcionante, si se siente agobiado por el dólar, los precios de las góndolas y la malaria generalizada, ¿no le provocaría un renacimiento del optimismo enterarse de que los radicales van a intervenir más en el manejo de la economía? Tiramos la idea, aunque más no sea para que la idea de “seguir con lo que venimos haciendo” aparezca como todavía más atractiva.



Miércoles 29.- Macri encabezó el acto por el Día del Ejército y no mencionó el paro.- Otra pata de la estrategia podría ser el ninguneo de las actividades de la oposición. “¿Paro, qué paro?”, podría haber respondido Mauricio si hubiera querido responder: “Si yo salí a la calle y todo está como todos los días”. Argumento peligroso, a ver si de él se deduce que todo está tan muerto que no hay muchas diferencias a simple vista entre un día de laburo y un día de guardarse en casa. Lo que nos lleva a un dilema casi existencial que, suponemos nosotros, gente tan sensible a los dilemas existenciales como los sindicalistas argentinos se habrán planteado entre lecturas de Heráclito, Wittgenstein, Sartre y Foster: ¿se puede parar un país que está parado? Si el Gobierno pudiera, quisiera o supiera cómo instaurar un modelo económico como el que le piden, ¿no lo haría ya mismo para ganar las elecciones? Y si no lo hace para ganar las elecciones, ¿lo hará para complacer a Moyano y Yasky? En fin, seguramente si la duda, esa jactancia de los intelectuales, alguna vez tendió su insidiosa sombra sobre las convicciones de estos guerreros que tan prendidos están a sus puestos en la primera línea del frente, la aventarán recordando otras jornadas “históricas” como esta y lo útiles que terminaron siendo realmente para cambiar la historia.



Jueves 30.- La autorización de la convención del Frente Renovador a Massa para negociar con el kirchnerismo abre grietas en el peronismo federal.- En la ancha avenida del medio, mientras tanto, el tránsito tiende a estar cada vez menos congestionado. Sergio pensará que si a Alberto le perdonaron todas las barbaridades que dijo de la jefa después de haber sido su jefe de Gabinete, por qué no puede él, otro exjefe de Gabinete pródigo que añora volver al redil, aprovechar la onda compasiva de la Cristina buena que reaparece en las campañas. Estaría cavilando entre una interna light contra los Fernández, una interna un poco más enérgica contra Kicillof-Magario o un regreso con gloria a Tigre: no a la intendencia sino a la conducción de club para pelear el ascenso y quizá también la Libertadores, a él que le gustan tanto los desafíos. Ahora bien, Urtubey dice que Massa le aseguró que sigue en el peronismo federal, que se quede entonces tranquilo porque si hay alguien con una sola palabra y una sola línea de conducta es Sergio, capaz que con el único que podría compararse es con Felipe Solá. También comentan que Pi-cchetto podría ir como vice de Macri, aunque en Cambiemos no están seguros de que convenga tirar la fórmula tanto a la derecha. Y a todo esto nuestro Juan Schiaretti sale de vacaciones, muy merecidas por cierto, con la tranquilidad de estar dejando todo debidamente ordenado dentro del despejado espacio que, evidentemente, recogió el guante y ya desbancó a Cambiemos como ejemplo de pluralismo.



Viernes 31.- Sigue el enojo en México con las palabras del Papa.- Es que Francisco volvió a decir en una entrevista que “el diablo le tiene bronca a México”, en línea con una revelación realizada hace ya unos años, porque de otra forma no se explica “tanta cosa”. Y sí, pobreza, narcotráfico, inseguridad, inestabilidad política, incertidumbre sobre el futuro, toda esa “tanta cosa”… ¿qué otra explicación podría haber? ¿Políticos ineptos o corruptos que la gente igual sigue votando? ¡Cualquier día! Vamos, que es cosa del diablo, lo lamentamos por los mexicanos pero mejor asuman que es así, el representante de Dios en la tierra –que en su momento también descubrió que el maligno estaba detrás de los escándalos por los curas pedófilos, por ejemplo– no va a andar diciendo una cosa por otra. Eso sí, nos llama la atención el hecho de que Francisco, tan hábil para deducir qué se le pasa por la cabeza al diablo, no haya dado precisiones respecto de los sentimientos luciferinos hacia la Argentina. Por ahí le caemos bien y por eso nos va bárbaro en materias como las mencionadas más arriba. A lo mejor se ha declarado prescindente, como el propio Papa, que prefiere hacer proselitismo en cualquier parte menos aquí. Como si en ambos lados del espectro estuvieran convencidos de que somos perfectamente autosuficientes en cuanto a la aptitud para forjar nuestro propio infierno.



Jorge F. Legarda