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La hora de imponer estrictas condiciones

Por Jorge F. Legarda

Lunes 25.- Boudou, De Vido y Milagro Sala convocan a una marcha por “una Navidad sin presos políticos”.- La primera impresión es desoladora: da como para preguntarse si será que la crueldad de los poderes concentrados y sus esbirros macristas es tanta que no solo mantienen encerrados a estos abnegados líderes populares, sino que han cortado toda comunicación entre las infectas mazmorras donde son alojados y el mundo exterior, de modo que ni enterados están del inminente regreso a la Casa Rosada de un gobierno del palo, de esos que nunca persiguieron políticamente a nadie ni lo volverán a hacer. Entonces, si el brindis en casita está prácticamente abrochado, ¿para qué molestar a los millones de seguidores de nuestros presos políticos haciéndolos copar las calles en un masivo gesto de indignación popular? De hecho, parece que eso mismo pensaron los millones de seguidores, por eso a la marcha del jueves fueron los parientes de los convocantes, los de otros presos políticos como el Pata Medina o el Rey de La Salada, los presos políticos liberados con anterioridad y cuatro o cinco confundidos que creyeron que era una protesta contra la represión en Chile y Bolivia. En cualquier caso, no está mal como recordatorio de que Amado no fue separado de su familia, de su guitarra y de su Harley Davidson porque quiso quedarse con la fábrica de hacer billetes, Julio no sufre su cautiverio por haber organizado un sistema para adjudicar obra pública basado en la libre circulación de bolsos con dólares, ni Milagro paga en la cárcel haber financiado el proceso de reivindicación de los pueblos originarios (y algún viajecito al casino de Punta del Este) quedándose con una comisión de los planes sociales que repartía; no señor, es que como ellos mismos explican, su lucha por los desprotegidos los había transformado en objeto de odio de los que no quieren renunciar a sus privilegios. Mejor que se lo recuerden a Alberto y Cristina, no vaya a ser cosa que con el fragor del traspaso de mando se olviden de abrirles las puertas de las celdas a los compañeros caídos en desgracia.



Martes 26.- Alberto Fernández no le pedirá al FMI los US$ 11 mil millones que restan del préstamo.- Y que los torvos usureros del Fondo se banquen este soberano gesto de desprecio, que no será como el de Néstor cuando les tiró por la cabeza miles de millones de dólares en reservas para pagarles lo que se les debía por anticipado, pero casi. Uno podría pensar que los tipos ni pensaban ofrecerle a Alberto lo que ya le habían negado a Mauricio, pero parece que no, que se desvivían por darle la plata, así que hizo falta que nuestro próximo presidente lo rechazara por anticipado con esa firmeza irreductible que ya se va delineando como su marca de fábrica. Por de pronto, no solo el FMI ha recibido de su parte una tajante negativa a pedirle algo. A su compañera de fórmula, por ejemplo, le dijo con todas las letras que no le iba a pedir, de ninguna manera, que se mantuviera al margen de la definición de los integrantes de su gabinete. Es una línea de conducta inspiradora: con el mismo criterio, la dirigencia de su querido Argentinos Juniors aclaró que no tiene interés en hacer ninguna oferta para contratar a Lionel Messi, Gastón Pauls desmintió su participación en un concurso para hacer una pasantía en la Nasa y yo mismo juro solemnemente, en este sencillo acto, que no le voy a pedir a Sol Pérez que pase conmigo un fin de semana en Tahití. Que me lo pida ella, en todo caso.



Miércoles 27.- Macri pidió en Córdoba “cuidar lo que se ha logrado” en estos cuatro años.- El que sí se animó a pedir es Mauricio, aunque es plenamente consciente –con la plena conciencia acerca de todo lo que lo rodea que lo caracteriza– de lo difícil que será cumplir con ese pedido, porque su gobierno deja “una vara alta”. Por supuesto, se entiende que el tipo esté tan contento con los resultados de una gestión que seguramente nadie olvidará en mucho tiempo y es natural que la perspectiva de que tantas brillantes realizaciones se pierdan por no ser debidamente cuidadas le genere un poco de ansiedad. Pero quizá no debió haber sido tan audaz, asumir que todo pero todo pero todo lo que se ha logrado a lo mejor no se puede cuidar y hay que hacer una selección de prioridades. ¿Nos concentraremos en cuidar los cientos de miles de empleos creados en estos cuatro años? ¿Reafirmaremos nuestro compromiso por seguir afianzando el crecimiento económico, el desarrollo del comercio y la industria, el poder adquisitivo de la población? ¿Dirigiremos todas nuestras fuerzas a apuntalar los logros en la reducción de la pobreza, de la deuda pública, de los precios en las góndolas? La verdad es que Mauricio nos pone en un brete, pero bueno, no habrá otra que tratar de estar a la altura de la alta vara que nos deja, agradecerle la confianza dispensada al depositar en nosotros la responsabilidad de echarle un ojo y sobre todo nunca pero nunca olvidar a quién debemos los magníficos logros que estamos cuidando.



Jueves 28.- Mediante un tuit que luego borró, Alberto Fernández bajó a un ministro y puso en duda la designación de otro.- Es como si el profesor le hubiera querido dar una lección a los operadores de la prensa hegemónica, que daban como números puestos a un pollo de Sergio Massa en Seguridad y a nuestro Carlos Caserio en Transporte, nada más que porque desde las inmediaciones del presidente electo los habían confirmado y los propios interesados hablaban como si ya estuvieran en funciones. Pero Alberto salió a aclarar que el que toma las decisiones es él: “Y ojo que lo de Caserio no está seguro. Cristina le pidió que siga en el Senado y le ofreció que se haga cargo de la Comisión de Presupuesto y Hacienda", escribió para responder a las inquietudes de otro tuitero, confirmando que en efecto ya le había prohibido a Cristina mantenerse prescindente en este tipo de cosas. La novedad, en todo caso, es la adopción del uso intensivo de un método para comunicarse con la gente sin ninguna odiosa intermediación, total si se dice alguna macana –como para que un futuro ministro como este muchacho Gorgal se entere así de que no es más futuro ministro– lo borrás de inmediato y aquí no ha pasado nada. Una práctica moderna y cargada de espontaneidad en la que varios grandes líderes del siglo XXI, de Cristina a Donald Trump, son expertos probados. Con semejantes antecedentes, ¿qué puede salir mal?



Viernes 29.- El tribunal del juicio por la causa “Vialidad” rechazó transmitir en vivo la declaración de Cristina Kirchner.- La marcha que pedía por la libertad de los perseguidos políticos presos debió haber pedido también, ya que estaba, por la libertad de palabra de quien no estará presa pero es víctima de una censura feroz. El silencio de Cristina aturde, apenas matizado por módicos discursos de hora, hora y pico para presentar ese libro que nunca termina de dar por presentado. En consecuencia, ansiábamos escuchar sus explicaciones de que esta causa es puro “lawfare”, un invento de una justicia colonizada y de los medios hegemónicos complotados para interrumpir el proceso revolucionario que ella encabezaba y ahora acompañará seguramente desde un discreto segundo plano, apareciendo nada más que para aplicarle un correctivo a este muchacho Alberto si se ve que está agarrando para el lado equivocado, como estas designaciones en el gabinete en las que ella no se quería meter en lo más mínimo pero, bueno, si Alberto le ordena que se meta, qué otra le queda. De todas maneras, eso de acallar la voz de nuestra lideresa no les va a funcionar, porque ya sabemos que la acusación se cae sola. A quién se le ocurre que darles a empresas que pertenecen a un solo tipo todas las obras viales de una provincia significa alguna clase de favoritismo. En qué mente retorcida cabe la idea de que porque te esté pagando millones y millones en alquileres de propiedades que no usa ese tipo te está retornando el favor. De dónde sale que hacer negocios inmobiliarios de lo más normales y transparentes con Lázaro Báez te convierte en socia de Lázaro Báez. Amado, Julio y Milagro se quedaron cortos: hay que salir a marchar por “una Navidad sin procesades polítiques” y ahí sí que vamos a poder brindar tranquilos. Y, si no, que Alberto le organice una cadena nacional para el mismísimo 10 de diciembre, por supuesto que reafirmando su autoridad con la perentoria advertencia de que se la da bajo la condición estricta de que hable de lo que quiera, todo lo que quiera y por el tiempo que quiera.



Jorge F. Legarda