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La oposición afila las armas para el asalto al poder

Por Jorge F. Legarda

Lunes 20.- “Lamento que Cristina haya elegido a un antiperonista”.- Luego de que durante el fin de semana la más sobrecalificada candidata a vicepresidenta de la historia tirara del mantel y desparramara toda la vajilla por el piso –iba a poner que pateó el tablero, pero no quise pasarme de original–, fue visible el desconcierto de los comensales que no sabían muy bien en qué lado de la mesa les convenía reacomodarse. Con honrosas excepciones, claro, en particular la del Guille Moreno, que como buen “soldado” no cae en esa jactancia de los intelectuales que es la duda y define sin medias tintas lo que piensa de la jugada de su ¿ex? jefa: Alberto va a llevar al país “a un mundo que ya no existe” porque “lo que el mundo necesita hoy es peronismo, más peronismo”, que vendría a ser lo novedoso según la lúcida visión de nuestro estadista dispuesto a darle pelea a la infiltración que, encarnada por Alberto Fernández, ya no es marxista como la expulsada de Plaza de Mayo por el general en los 70, sino “socialdemócrata” y “neoliberal”. Luego de escuchar a Alberto, en las remotas grabaciones reflotadas por estos días en las que opina sobre su ladera, decir que el Guille era un rottweiler que Néstor tenía encadenado en el fondo del patio y Cristina soltaba para que rompiera lo que había que romper, empezamos a hacernos una idea del nivel del debate geoestratégico que se viene en la interna que pondrá frente a frente a estos dos gladiadores del campo popular. Y nos explicamos por qué otro geoestratega nato como Daniel Scioli quiere quedarse acá y no escuchar esos cantos de sirena de un seductor como Schiaretti que quiere llevarlo para su lado.



Martes 21.- “Lo primero que hay que hacer es sacar a los presos políticos de la cárcel”.- Ahora bien, los grandes debates geoestratégicos sobre lo necesario que es el peronismo para el mundo vienen con el riesgo de pasar por alto lo verdaderamente urgente. Prometer que van a crear empleos, dar de comer al hambriento, frenar los tarifazos y renegociar con el FMI está muy bien, pero tenía que ser un gran militante como Dady Brieva quien se dio cuenta de las auténticas prioridades de los argentinos, lo que demanda el clamor popular ya mismo y antes que cualquier otra cosa: que Amado Boudou vuelva con sus mellizos al humilde hogar de Puerto Madero donde lo esperan para ser educados con el ejemplo; que José López peregrine hacia el convento para completar la regeneración espiritual que había iniciado con la donación de los bolsos con dólares y la artillería pesada; que Ricardo Jaime zarpe hacia Brasil reeditando una de esas visitas familiares que antes le financiaban los empresarios que tan rigurosamente controlaba, esta vez al timón del yate que cruelmente le embargaron de puro revanchismo; que Julio De Vido sea liberado de las mazmorras del macrismo para ir a cuidar los pájaros exóticos de colección que tiene en la casa del country, nos imaginamos lo tristes que deben de estar frente a la insensibilidad de una justicia que prefiere escuchar, en lugar de su canto pleno de sufrimiento, el clamor de resentidos como esos pesados familiares de los muertos de Once. Afortunadamente, el ungido Alberto tomó nota rápido y ya anticipó que los presos políticos también son prioridad para él: “Vamos a tener que revisar muchas sentencias”. O sea, esperen nomás que llegue nuestro turno de ejercer el poder político y ya les vamos a enseñar a esos jueces de porquería a ser independientes y dejar de dictar sentencias para conformar al poder político de turno. Si por estas prioridades va a pasar la campaña, nos imaginamos la preocupación de Cambiemos, que seguramente estarían esperando que los Fernández-Fernández trataran de conquistar el favor de la ciudadanía hablando de esos problemas de la economía que en realidad, en comparación con el bienestar de un Luis D’Elía, por ejemplo, no le interesan a nadie.



Miércoles 22.- Lavagna toma distancia de Alternativa Federal en medio de desacuerdos internos.- Y hablando de cosas que inquietan al Gobierno, tenemos ésta cada vez más seria amenaza a la polarización. Falta acomodar algunas fichas, nomás. Algunos chicanean con que de “Federal” le queda poco, después de las legiones de gobernadores más entusiasmados con la fórmula fernandesca que el Guille Moreno, se ve que no se enteraron de que Alberto no es peronista. Quedan nuestro Juan, que si se pone las pilas va a conseguir que alguien se acuerde del 57 por ciento que hasta hace diez días lo tenía como el nuevo macho alfa, y el salteño Urtubey, necesitado urgente de otra sesión de fotos con Isabel Macedo en Caras. Massa pide “una gran interna opositora” para no hacer tan evidente el inminente salto del charco al lado de los Fernández; Pichetto en cambio se queda, pero ante la perspectiva de tener a Cristina presidiendo el Senado habría comenzado a evaluar la posibilidad de presentarse como candidato a concejal en Ingeniero Jacobacci. Y Lavagna estaría por fin, después de una concienzuda evaluación del escenario político y como gesto de desprendimiento, dispuesto a participar en una interna. Una interna del lavagnismo, claro. Pero más allá de lo que hagan los jugadores ahora en la cancha, la mayor expectativa está puesta en las posibles incorporaciones al plantel: en ese sentido, lo de convocar a Scioli y a Tinelli es una jugada maestra para darle densidad política a la oposición antigrieta, esa a la que nunca le ha caído mejor que ahora el mote de “peronismo racional”.



Jueves 23.- Cristina Kirchner pide no concurrir a la audiencia del próximo lunes.- Es lo menos que puede exigir, después de la confirmación de que el juicio por la adjudicación de obra pública durante su gobierno forma parte de una persecución política. Es que no se trata únicamente de las acusaciones amañadas sin ninguna prueba (¿a quién le puede llamar la atención que en una tierra de oportunidades como la Argentina kirchnerista un humilde cajero de banco se transforme en un potentado dueño de un holding inmobiliario y de empresas de la construcción, además del mayor terrateniente de la Patagonia, en menos de una década?); no se trata sólo de la denegación de justicia al arrancar con el juicio sí o sí sin atender los pedidos de la defensa (¿qué apuro hay si las primeras denuncias se formularon ayer nomás, en 2008?); no, como si todo eso no fuera suficiente la sometieron a la humillación de sentarla en la última fila, privándola de la oportunidad de saludar a queridos compañeros y amigos como Julio De Vido, José López, Lázaro Báez y demás presos políticos que tan ansiosos habrán estado de agradecerle el constante acompañamiento que ella les ha brindado en estos últimos tiempos. “No saben cómo quisiera estar codo a codo con ustedes en este duro momento, muchachos”, podría haberles dicho, “qué lástima estos fueros de porquería que me obligan a llevar adelante mi militancia por el proyecto desde un lugar no tan heroico y sacrificado como el de ustedes, cómo los envidio”. En fin, aguante Cristina, si te flaquea el estoicismo siempre podés recostarte en el ejemplo de Florencia y de cómo sobrelleva su duro exilio en Cuba.



Viernes 24.- El tribunal autorizó a Cristina a no ir a la audiencia, pero le indicó que debe justificar su ausencia.- Confirmado, el juicio sólo se realiza para que los jueces ratifiquen la sentencia que ya dictaron los medios, como dicen los titulares y los dibujitos que publica Página 12. ¿Qué otra prueba necesitan de la animadversión de los esbirros de los poderes concentrados hacia Cristina, qué duda les cabe de que la cancha está inclinada? "Habremos de hacer lugar a la petición de Fernández de Kirchner para no comparecer a las próximas audiencias de lectura, siempre y cuando se acredite debidamente la superposición de las funciones de la labor parlamentaria con la celebración de cada una de las audiencias de debate que, de momento, únicamente se desarrollan los días lunes. De no ser así, deberá concurrir en forma personal a esos actos procesales", le respondieron. Una burla. Como si los jueces, los ciudadanos de la calle, el país, el mundo entero, no supieran que encontrar a un senador laburando un lunes es más difícil que henchirse de argentinidad y orgullo patriótico paladeando un locro vegano. ¡Marche un chorizo colorado de arroz integral y cuerito de tofu ahumado en rodajas!