Opinión | jorge-f_-legarda

La única verdad es la realidad (tal como te la cuento)

 
Lunes 20.- Acuerdo peronista en el Senado para una ley “light” de extinción de dominio.- Costó pero salió. ¿Ha visto? No era que los senadores estaban “planchando” el proyecto para despojar de sus patrimonios a aquellos que no explican de dónde los sacaron (para qué, si casi siempre se explica solo). No señor, si lo tuvieron más de dos años desde la media sanción de Diputados fue porque querían estudiarlo bien con vistas a rebajarle las calorías: notaron que así como venía podía ser, además de inconstitucional, indigesto para mucha gente del palo, incluidos ellos mismos, propensos como suelen ser los políticos a los atracones y a los excesos gastronómicos, que tantas jornadas interminables sirviendo al pueblo te da un hambre terrible. Por eso los K y los no K dejaron de lado sus pequeñas diferencias para reafirmar el compromiso que el peronismo siempre ha mantenido con la Constitución (qué suerte tener estos celosos guardianes de la institucionalidad) y votar dos días más tarde una versión que no les comprometiera la flora intestinal, que diera tiempo a los perseguidos de acomodar los presuntos bienes producto de la presunta corrupción de modo que cuando los vayan a buscar, estén tan disponibles como las pruebas que Bonadio buscaba en los allanamientos, cuya autorización estaba nada casualmente programada para el mismo día.



Martes 21.- Masivas manifestaciones en todo el país para pedir el desafuero de Cristina Kirchner.- Una auténtica expresión popular de patriotas que marchan motivados por su amor a las instituciones de la democracia, y no arriados, en colectivos pagados con fondos del narcotráfico, a cambio de choripanes y viáticos de doscientos pesos por cabeza. Un vergonzoso rejunte de señoras gordas que obligan a sus criadas a acompañarlas para hacer número, llenas de odio y deseos de venganza contra quien embistió duramente contra sus privilegios de clase y, peor todavía, tuvo la impudicia de venirse a vivir a la Recoleta, a ese edificio re-paquete que ahora se llena de policías y de perros olfateando en busca de billetes de quinientos euros, un horror. Las dos versiones quieren entre rejas a la lideresa de los que por lo general tienen más oficio en eso de ocupar las calles, y además que devuelva el dinero mal habido de los cuadernos y los bolsos, sin temor a que una ley de extinción de dominio que vaya realmente “para atrás” se ponga a hurgar de dónde salieron las fortunas conformadas antes de 2003. En cualquier caso, en la Casa Rosada había euforia, no tanto por la genuina y conmovedora expresión de afecto recibida, sino porque por lo menos mientras manifestaban las señoras gordas y sus maridos no estaban comprando dólares para cubrirse de las medidas tomadas por el Gobierno que habían salido a apoyar.



Miércoles 22.- Cristina Kirchner en el Senado: “¿Realmente creen que los arrepentidos están diciendo la verdad?".- Sabíamos que en la sesión del Senado en la que iba a votar por darle al juez pistolero lo que quería para “terminar con el show mediático”, el momento estelar iba a ser la alocución de la estrella de la noche. Y si nunca nos decepciona, no iba a hacerlo justamente ahí. Hubo mucho de destacado en el discurso, pero nos quedamos con la sagaz interpelación del título, que nos obliga a rendirnos ante la contundencia con que presenta su caso. ¿Realmente vamos a creer que los arrepentidos están diciendo la verdad? ¿Por qué vamos a creer semejante cosa? ¿Porque en la historia de la investigación penal, cuando un acusado miente, en general suele mentir para tratar de zafar, no para autoincriminarse? ¿Porque si mienten les toca una pena de cárcel mucho peor que las que les habría tocado si no se arrepentían? ¿Porque alguien les ofrece plata para mentir, y estos pobres potentados de la obra pública se ven obligados a aceptar para evitar caer en la indigencia? Claro, si uno la mira bajo la óptica lúcida y transparente de Cristina, la situación no deja lugar a dudas: lo que debemos creer es que las historias más o menos coincidentes de la veintena de arrepentidos truchos son un invento diseñado para desprestigiarla a ella, que es la única que dice la verdad. Eso es: los choferes elaboran fotocopias falsas, los periodistas forman grupos de tareas, los jueces y fiscales se convierten en títeres, los exfuncionarios nac & pop traicionan después de reemplazar por defensores públicos los abogados que generosamente les habíamos provisto nosotros, los empresarios declaran ser delincuentes nada más que para joder a Cristina presentándose como sus cómplices. Y no pidan pruebas de su inocencia, que si millones de argentinos le creen, y le van a seguir creyendo así Bonadio encuentre treinta mil millones de dólares, las manos de Perón y el título de propiedad del glaciar Perito Moreno en una bóveda en el Calafate, quiénes somos nosotros para ponerlo en duda.



Jueves 23.- Por los cuadernos, se dispara la demanda de programas anticorrupción en las empresas.- Nos disculparán por no abordar aquí los asombrosos hallazgos de los allanamientos recién autorizados, pero es que esta noticia nos conmovió con mayor fuerza que cualquier otra del día y qué digo, de la semana. Luego de que el primo de Mauricio y otros esforzados exponentes de la patria contratista explicaran en su desgarrador mea culpa ante la Justicia que si ellos hicieron aportes de campaña en negro fue pensando en cuidar las fuentes de trabajo en sus empresas -porque el bienestar de las familias que dependen de ellos es como se sabe la primera preocupación de un empresario argentino promedio-, uno esperaría que más bien estuvieran tratando de implementar programas antiextorsión. A lo mejor es un error de tipeo, del tipo del que confundió extinción del dominio con extensión del dominio o por qué no expansión del dominio. En cualquier caso, tranquiliza saber que de ahora en más no va a haber cartelización, ni sobreprecios, ni fajos de dólares circulando en bolsos, ni necesidad de arrepentirse de nada. Y que podemos estar seguros de eso porque… ¡los empresarios van a controlarse a sí mismos!, y qué mejor que ellos que tan bien se conocen para tenerse cortitos.



Viernes 24.- "Vamos para adelante, hay muchos problemas económicos, los tenemos que enfrentar como venimos haciéndolo hasta ahora”.- El mensaje de Mauricio a los legisladores de Cambiemos, asado de por medio, era justo lo que andaba faltando luego de una semana difícil. Mientras después del “tranquilos, no pasa nada” el dólar se resiste a que lo matemos con la indiferencia, nos enteramos de que la industria cayó como nunca en casi diez años, y de que 20 mil millones de dólares se rajaron en lo que va del año mientras seguimos esperando la lluvia de inversiones. En las provincias y los municipios nos putean por el fondo sojero y en las universidades porque lo que les damos no les alcanza para pagar la luz. No comprenden que estamos eliminando privilegios y gastos superfluos, como el flan a los postres de los almuerzos de trabajo y la dosis de vacuna contra la meningitis para chicos de once años, qué mal les puede hacer a esos grandulones en la cabeza un bichito de morondanga. Pero frente a las contrariedades, ponemos lo que hay que poner: una actitud positiva, una aguda percepción acerca de que no todo marcha exactamente sobre ruedas y, sobre todo, un plan: ¡seguir haciendo lo que veníamos haciendo hasta ahora! Ante un adversario tan temible, los muchos problemas económicos identificados por la aguda percepción presidencial deben estar haciéndose encima. De miedo, no de risa, aclarémoslo antes de que alguien quiera horadar nuestra confianza en que vamos en el camino correcto.



Jorge F. Legarda