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Los escarpados caminos que conducen a diciembre

Por Jorge F. Legarda

Lunes 16.- Maduro trató de “estúpido” a Alberto Fernández.- No se la hacen fácil a nuestro presidente electo virtual. Él se quiere llevar bien con todos, visita a Evo para declararle personalmente su admiración y al presidente peruano, con el que dice tener grandes coincidencias, jura que se va a llevar bien con el Washington de Donald Trump y hasta con nosotros los cordobeses, mirá lo que te digo, pero no hay manera de que se salve del fuego cruzado. Así como para Bolsonaro es el jefe de una caterva de bandidos izquierdistas que le va a llenar la frontera sur de refugiados menesterosos con su chavismo tardío, Maduro considera que haber visto algún leve tinto autoritario en su gobierno, nada más que por unos pocos miles de pitiyanquis pasados a degüello descubiertos por Michelle Bachelet, lo vuelve un idiota útil de la derecha imperialista que agrede la dignidad del digno pueblo bolivariano. Es que el hijo de mil Chávez ya le había dejado pasar a Cristina, suponemos que por pura caballerosidad caribeña, aquello de “Sorry, en hambre estamos como en Venezuela”, como si en Venezuela hubiera algún problema para conseguir comida. Pero Alberto debió haber prestado atención a aquella advertencia que ya le habían realizado desde Caracas apenas se supo el resultado de las Paso, no vaya a ser cosa que crea que lo votaron a él. En fin, afortunadamente lo tiene a mano a su nuevo viejo nuevo viejo amigo Sergio Massa para consultarle cómo extrapolar a las relaciones con los vecinos eso de transitar por la “ancha avenida del medio” por la que supo marchar con tanta soltura y gallardía hasta que se dio cuenta de que no quedaba espacio ni para un funámbulo entrenado en el Cirque du Soleil.



Martes 17.- La campaña de Macri: treinta caravanas en las mayores ciudades del país, más una gran marcha inmediatamente antes de las elecciones.- Ya estaba buenísima, por lo original, la idea de dar batalla sosteniendo como arma estratégica el probadamente exitoso leitmotiv “Sí, se puede”, pero lo de las caravanas ya llega a la categoría de genialidad maquiavélica. La clave está en que del otro lado habrá inevitablemente quien vea los recorridos presidenciales como una provocación, frente a la cual no les quedará otra que bombardeos de huevos y estiércol, o ladrillos, o bien, en el mejor de los casos, bombas molotov, todo lo cual alimentará la idea de que del otro lado hay unos energúmenos incendiarios en comparación con los cuales hasta Mauricio puede recuperar el amor de los despechados que gracias a su gestión económica llegaron a tenerle más miedo a él que a La Cámpora, D’Elía y la Tupac Amaru juntos. Jugada con riesgos la de poner el cuerpo, claro: ¿Qué pasa si en vez de una recepción como la esperada encuentran que los matan con la indiferencia? No hay respuestas, ya se verá, sabemos bien que el mejor equipo de los últimos 50 años, como quedó demostrado con el manejo de la economía, piensa que tener un plan B es tirarle mala onda al plan A. En cualquier cosa, lo gratificante del plan de una caravana por día es que revela que, como en el país todo está tranquilo y marcha en piloto automático, no hace falta un presidente que gobierne ni siquiera un poquito entre discurso y discurso.



Miércoles 18.- Proponen aumentar el número de moderadores en los debates de los candidatos presidenciales.- Noticia que asusta un poco, qué duda cabe. La idea de que a los dos moderadores previstos originalmente –se podría suponer que era por las dudas de que uno de ellos tuviera la irrefrenable necesidad de ir al baño– se pretenden agregar otros cuatro nos sugiere la posibilidad de que el debate se vuelva tan ardiente que los candidatos pretendan irse a las manos y para frenarlos se necesite una patrulla de patovicas que como mínimo los iguale en número. ¿Un temor exagerado? ¡Díganme si entre los postulantes a vivir en Olivos desde diciembre no hay algunos que dan la impresión de tenerse un hambre bárbaro! Es más, en general no se trata de gente que suela reaccionar mansamente cuando alguien les dice algo que no les gusta. También se está discutiendo si se les va a permitir a los candidatos tener ayudamemorias, papelitos en los que tengan anotadas las ideas claves que permitirán al electorado tomar una decisión informada; no vaya a ser cosa de que se olviden de decir que los otros son irresponsables, mentirosos, inmorales y feos. En todo caso, si se rechaza el uso de este recurso, habría que poner doce moderadores: seis para que moderen y seis para que vigilen que los candidatos no lleven machetes escondidos bajo la manga o detrás de la corbata.



Jueves 19.- Laura Alonso lanzó un “plan de integridad” contra la corrupción.- En línea con el “Servicio Cívico Voluntario en Valores” puesto en marcha un día antes por la Pato Bullrich, he aquí una demostración de que las caravanas de la campaña no le hacen olvidar a Mauricio que debe ir preparando el terreno para el segundo mandato. Nada mal para un “domador de reposeras”, como le batió el intendente tucumano que no le quiere habilitar el jardín de infantes construido con la plata de Antonini Wilson. Él sigue trabajando para todos los argentinos Y aun si se diera la improbable posibilidad de que la conquista de las treinta ciudades no marchara según lo previsto, y no se pudiera recortar la pequeña desventaja de cuatro millones de votos de las Paso, ahí estaría Mauricio, sin egoísmo alguno, para regalarle a su sucesor estas brillantes iniciativas que seguramente abordará de buen grado, porque si hay cosas que en la Argentina se han caracterizado por ser políticas de Estado, por diluir cualquier diferencia de criterio entre las fuerzas políticas, son los valores y la corrupción.



Viernes 20.- Cristina declaró que no posee propiedades inmuebles, vehículos ni dólares y que su patrimonio es de algo más de un millón de pesos.- Malas noticias para Mauricio, no sé si con datos como este da como para seguir creyendo que sí se puede dar vuelta el resultado. Porque las declaraciones juradas no nos dejan mentir, así como no dejan mentir a los políticos que las presentan, por algo son juradas. Fíjense que el patrimonio familiar de los Kirchner, al llegar Néstor a la Casa Rosada, era de 6 millones y medio de pesos (unos dos millones y medio de dólares al cambio de la época), pasó a más de 77 millones, incluyendo más de veinte propiedades y las acciones de Hotesur, Los Sauces y Comasa (ocho millones y pico de dólares) para el momento en que Cristina le entregó la posta a Mauricio (es un decir), y ahora quedó en el equivalente a menos de veinte mil dólares, siempre y cuando una nueva corrida no le pegue otro zarpazo. Se ve aquí claramente cómo la década ganada resultó beneficiosa para una típica familia argentina, que pudo así prosperar y cumplir sus sueños gracias a un gobierno que se ocupaba de su bienestar, y cómo el neoliberalismo vino a desordenarles la vida. Pero a no desesperar. Seguramente con el regreso de un gobierno nacional y popular, como el que la tendrá a ella como vicepresidenta, y la colaboración del nene, meritorio diputado y heredero, Cristina podrá empezar a recomponer su patrimonio antes de caer por debajo de la línea de la pobreza como tantes de esos argentines que viene a rescatar.