Luces amarillas: ¿se estará abriendo la grieta semántica?
Por Jorge F. Legarda
Lunes 13.- Designaron a un chef de 28 años en el Directorio del Banco Nación.- Antes de ceder a la tentación de derramar la catarata de elogios que nos surge espontáneamente frente a semejante manifestación de pensamiento lateral, seamos juiciosos y reconozcamos el carácter excepcional de la movida. Después de todo, Alberto ha nombrado a un economista en el Ministerio de Hacienda, a un abogado en el de Justicia, a un médico en el de Salud y, colmo de falta de originalidad, a un escritor al frente de la Biblioteca Nacional. Lo de poner a una antropóloga a cargo de la seguridad sí había parecido, es cierto, una demostración de audacia, no del todo bien recibida por quien a lo mejor aspiraba al puesto y tuvo que conformarse con el hueso que le tiró Axel, como Sergio Berni; pero la aclaración de que esta chica tenía trabajos publicados sobre, mirá vos, seguridad, moderó el entusiasmo. En cambio, a lo de este muchacho Mercado no le vemos contraindicaciones, ni siquiera del tipo de las que se formularon hace algunos años con la hija del Chivo Rossi, también libre de la contaminación propia de un tránsito prolongado por el mundo de los adultos pero no del estigma de haberse formado en la materia en la que debía desempeñarse. En cambio, el pariente de Alicia Kirchner y Lucía Corpacci llega al mundo financiero completamente virgen, aunque sí debidamente formado por la cercanía con tan lúcidas exponentes de cómo el mero parentesco (venga por el lado de la sangre, del matrimonio o del amancebamiento, que no vamos a andar discriminando) basta y sobra para proveer de idoneidad a quien tenga vocación de ir a donde lo manden con tal de prestar servicios a la patria y al pueblo. Miren si no a Máximo, de la dirección de la inmobiliaria que administraba las propiedades familiares (no vamos a decir de la dirección de la playstation porque no nos gusta sumarnos a la maledicencia de los díscolos) a la presidencia de la Cámara de Diputados sin más escalas que un plan para perder los kilos que le andaban sobrando.
Martes 14.- Grabois acusó al Gobierno de “tomar de boludos a los pobres” con la instrumentación de la tarjeta alimentaria.- El de Berni con Sabina Frederic no ha sido el único chisporroteo en las filas del oficialismo por las audacias de Alberto: también el amigo del Papa está encocorado, en su caso por tanta aclaración de que la tarjeta no se va a poder usar para comprar alcohol, y que se va a acompañar con cursos de nutrición para orientar a quienes las reciban, cosas que para él son “paternalistas”. O sea, en el fondo son observaciones formuladas con buena leche, como dice el Chino Navarro, por alguien que ratifica su “apoyo crítico”, que giran en torno de cuestiones que se podrían solucionar fácilmente, aprovechando la vasta experiencia acumulada a lo largo de los años por organizaciones sociales como las lideradas por Grabois. Por ejemplo, en lugar de repartir las tarjetas alimentarias directamente y con tantas instrucciones condescendientes, se las podrían dar para que las repartan a esas organizaciones, que son las más compenetradas con las necesidades de los pobres. Que de esa manera recibirían las explicaciones acerca de cómo utilizarlas por alguien que no los toma de boludos, como un sensible abogado de clase media alta democráticamente designado como su conductor.
Miércoles 15.- Hebe de Bonafini desafió a Fernández: “Señor Presidente, tiene que decidir de qué lado está”.- Ay, qué cosa, una detrás de la otra. Resulta que el día anterior Alberto había recibido a un conjunto de organizaciones de derechos humanos –dentro de las cuales no estaba la de Hebe, que como es bien sabido no se junta con esa chusma–, y cuando le pidieron por Milagro Sala negó que fuera una “presa política”, les pidió que no hablaran de “presos políticos” porque hoy no hay “presos políticos”, sino en todo caso “detenidos arbitrarios” y dijo que están donde están por decisión de la Justicia. En rigor, como la que ya está entendiendo de qué lado le conviene estar y va decidiendo en consecuencia es precisamente la Justicia, los detenidos arbitrarios vienen siendo cada vez menos, pero bueno, Hebe forma parte de los impacientes que no creen que los héroes de la lucha popular como Milagro o como Amado Boudou deban seguir esperando en la cárcel o con una incómoda tobillera electrónica mientras se resuelven las disquisiciones semánticas. Ya lo había dicho en la semana el recién relocalizado en su humilde domicilio Julio De Vido: “No hacen nada para que estemos en libertad”, algo que “es increíble con un presidente del mismo signo político”, que según él se hace el tonto “para quedar bien con Estados Unidos”. Y esa ni siquiera es la peor ofensa que le hicieron a Julio, también está dolido porque el ministro Gabriel Katopodis prometió “transparencia” en la adjudicación de las obras públicas, sin precisar que será una “transparencia como la que hubo durante la gestión de De Vido”, como habría correspondido para reivindicar a aquel inolvidable equipo que supieron conformar con José López, Roberto Baratta y Ricardo Jaime, entre otros presos políticos detenidos arbitrarios pasados y presentes. ¿Se estará abriendo otra grieta?
Jueves 16.- Pepe Mujica afirmó que no quiere “cagadores” argentinos en Uruguay.- ¡Tú también, Pepe, amigo querido! No nos había extrañado, casi veinte años atrás, en un conserva derechoso como Batlle el que nos espetara aquello de “delincuentes del primero al último”, pero que nos fustigue un hermano del colectivo progresista nos duele en el alma. Tanto más luego de que Evo, otro hermano, haya respondido a nuestra hospitalidad con una propuesta de crear “milicias armadas al servicio del pueblo como en Venezuela” para que la próxima vez no lo echen tan fácil del gobierno después de ganar una elección limpia y transparente, y le tuviéramos que pedir que en todo caso espere a estar de vuelta en su país para ser tan explícito con sus planes. Seguro que en el acto de lanzamiento de campaña de esta semana va a decir un discurso moderado y pacificador. En cuanto a lo de Pepe, como al cierre de esta página todavía no había salido a decir que no dijo lo que dijo porque quiso decirlo sino que quiso decir lo que dijo diciendo otra cosa, o viceversa, nos vamos a quedar con las esclarecedoras palabras de Sergio Massa, que fue el comedido que salió a justificarlo con la explicación de que no hablaba de todos los argentinos sino de los que se querrían radicar en Uruguay, entusiasmados con la convocatoria de su nuevo gobierno derechoso, “para no pagar impuestos”. Ah, entonces sí, no se refiere a las legiones de argentinos siempre cuidadosas de estar al día con sus impuestos sino a esa ínfima minoría de cagadores. Esos que así como te embocan desde un helicóptero en una pileta de seis por cuatro el cadáver de un bicho destinado al asador, son capaces de embocarte también con una promesa de inversión trucha para después dejar el tendal. Nos imaginamos el trabajo que le va a costar a Lacalle Pou tentar a mil de esos…
Viernes 17.- El Tribunal Superior de Justicia de Jujuy ratificó la condena a trece años de prisión a Milagro Sala.- Un mensaje para Alberto: ¿ves lo que pasa cuando le dejás las cosas a la Justicia? Hay jueces a los que les explicás las cosas y entienden, es cierto, pero también hay jueces que no, como estos jujeños que siguen insistiendo en poner lupa no en las cientos de casas que Milagro les hizo a los pobres con la plata que le mandaba Cristina, sino en las miles que no les hizo porque con algo tenía que financiar la militancia revolucionaria que desinteresadamente marchaba bajo su liderazgo, o acaso se creen que devolverles la dignidad a los postergados y a los pueblos originarios es barato. El problema es cómo explicar que es “arbitraria” una detención cuando la detenida ha sido condenada a trece años por trece jueces, incluidos los del máximo tribunal de la provincia. Por ahí a Alberto le conviene empezar a pensar cómo De Vido, cómo su propio ministro Wado de Pedro, cómo la propia Cristina, que son presos políticos: total, si explicó por qué Nisman era la víctima de un terrible asesinato mafioso cuando criticaba Cristina y pasó a ser un triste suicida vergonzante ahora que Cristina y él son lo mismo, ya ha demostrado la firmeza de sus convicciones en el ejercicio del derecho a cambiar de opinión con libertad, sin condicionamientos de ningún tipo y la misma saludable falta de prejuicios con que renueva con sangre joven los directorios de las entidades financieras oficiales.
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Martes 14.- Grabois acusó al Gobierno de “tomar de boludos a los pobres” con la instrumentación de la tarjeta alimentaria.- El de Berni con Sabina Frederic no ha sido el único chisporroteo en las filas del oficialismo por las audacias de Alberto: también el amigo del Papa está encocorado, en su caso por tanta aclaración de que la tarjeta no se va a poder usar para comprar alcohol, y que se va a acompañar con cursos de nutrición para orientar a quienes las reciban, cosas que para él son “paternalistas”. O sea, en el fondo son observaciones formuladas con buena leche, como dice el Chino Navarro, por alguien que ratifica su “apoyo crítico”, que giran en torno de cuestiones que se podrían solucionar fácilmente, aprovechando la vasta experiencia acumulada a lo largo de los años por organizaciones sociales como las lideradas por Grabois. Por ejemplo, en lugar de repartir las tarjetas alimentarias directamente y con tantas instrucciones condescendientes, se las podrían dar para que las repartan a esas organizaciones, que son las más compenetradas con las necesidades de los pobres. Que de esa manera recibirían las explicaciones acerca de cómo utilizarlas por alguien que no los toma de boludos, como un sensible abogado de clase media alta democráticamente designado como su conductor.
Miércoles 15.- Hebe de Bonafini desafió a Fernández: “Señor Presidente, tiene que decidir de qué lado está”.- Ay, qué cosa, una detrás de la otra. Resulta que el día anterior Alberto había recibido a un conjunto de organizaciones de derechos humanos –dentro de las cuales no estaba la de Hebe, que como es bien sabido no se junta con esa chusma–, y cuando le pidieron por Milagro Sala negó que fuera una “presa política”, les pidió que no hablaran de “presos políticos” porque hoy no hay “presos políticos”, sino en todo caso “detenidos arbitrarios” y dijo que están donde están por decisión de la Justicia. En rigor, como la que ya está entendiendo de qué lado le conviene estar y va decidiendo en consecuencia es precisamente la Justicia, los detenidos arbitrarios vienen siendo cada vez menos, pero bueno, Hebe forma parte de los impacientes que no creen que los héroes de la lucha popular como Milagro o como Amado Boudou deban seguir esperando en la cárcel o con una incómoda tobillera electrónica mientras se resuelven las disquisiciones semánticas. Ya lo había dicho en la semana el recién relocalizado en su humilde domicilio Julio De Vido: “No hacen nada para que estemos en libertad”, algo que “es increíble con un presidente del mismo signo político”, que según él se hace el tonto “para quedar bien con Estados Unidos”. Y esa ni siquiera es la peor ofensa que le hicieron a Julio, también está dolido porque el ministro Gabriel Katopodis prometió “transparencia” en la adjudicación de las obras públicas, sin precisar que será una “transparencia como la que hubo durante la gestión de De Vido”, como habría correspondido para reivindicar a aquel inolvidable equipo que supieron conformar con José López, Roberto Baratta y Ricardo Jaime, entre otros presos políticos detenidos arbitrarios pasados y presentes. ¿Se estará abriendo otra grieta?
Jueves 16.- Pepe Mujica afirmó que no quiere “cagadores” argentinos en Uruguay.- ¡Tú también, Pepe, amigo querido! No nos había extrañado, casi veinte años atrás, en un conserva derechoso como Batlle el que nos espetara aquello de “delincuentes del primero al último”, pero que nos fustigue un hermano del colectivo progresista nos duele en el alma. Tanto más luego de que Evo, otro hermano, haya respondido a nuestra hospitalidad con una propuesta de crear “milicias armadas al servicio del pueblo como en Venezuela” para que la próxima vez no lo echen tan fácil del gobierno después de ganar una elección limpia y transparente, y le tuviéramos que pedir que en todo caso espere a estar de vuelta en su país para ser tan explícito con sus planes. Seguro que en el acto de lanzamiento de campaña de esta semana va a decir un discurso moderado y pacificador. En cuanto a lo de Pepe, como al cierre de esta página todavía no había salido a decir que no dijo lo que dijo porque quiso decirlo sino que quiso decir lo que dijo diciendo otra cosa, o viceversa, nos vamos a quedar con las esclarecedoras palabras de Sergio Massa, que fue el comedido que salió a justificarlo con la explicación de que no hablaba de todos los argentinos sino de los que se querrían radicar en Uruguay, entusiasmados con la convocatoria de su nuevo gobierno derechoso, “para no pagar impuestos”. Ah, entonces sí, no se refiere a las legiones de argentinos siempre cuidadosas de estar al día con sus impuestos sino a esa ínfima minoría de cagadores. Esos que así como te embocan desde un helicóptero en una pileta de seis por cuatro el cadáver de un bicho destinado al asador, son capaces de embocarte también con una promesa de inversión trucha para después dejar el tendal. Nos imaginamos el trabajo que le va a costar a Lacalle Pou tentar a mil de esos…
Viernes 17.- El Tribunal Superior de Justicia de Jujuy ratificó la condena a trece años de prisión a Milagro Sala.- Un mensaje para Alberto: ¿ves lo que pasa cuando le dejás las cosas a la Justicia? Hay jueces a los que les explicás las cosas y entienden, es cierto, pero también hay jueces que no, como estos jujeños que siguen insistiendo en poner lupa no en las cientos de casas que Milagro les hizo a los pobres con la plata que le mandaba Cristina, sino en las miles que no les hizo porque con algo tenía que financiar la militancia revolucionaria que desinteresadamente marchaba bajo su liderazgo, o acaso se creen que devolverles la dignidad a los postergados y a los pueblos originarios es barato. El problema es cómo explicar que es “arbitraria” una detención cuando la detenida ha sido condenada a trece años por trece jueces, incluidos los del máximo tribunal de la provincia. Por ahí a Alberto le conviene empezar a pensar cómo De Vido, cómo su propio ministro Wado de Pedro, cómo la propia Cristina, que son presos políticos: total, si explicó por qué Nisman era la víctima de un terrible asesinato mafioso cuando criticaba Cristina y pasó a ser un triste suicida vergonzante ahora que Cristina y él son lo mismo, ya ha demostrado la firmeza de sus convicciones en el ejercicio del derecho a cambiar de opinión con libertad, sin condicionamientos de ningún tipo y la misma saludable falta de prejuicios con que renueva con sangre joven los directorios de las entidades financieras oficiales.
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