Primeros borradores del gran acuerdo antigolpe
Por Jorge F. Legarda.
Lunes 16.- Carrió: “El acuerdo con el Fondo no es porque se necesita el dinero, es un gran acuerdo antigolpe".- Ya sabemos que Lilita está on fire. Entre la renovación de los votos de amor eterno con los radicales (que tanto le agradecieron eso de que ella los maneja por control remoto o algo así), y la denuncia del atrevido intento peronista de seducirla para que abandone a Mauricio (cómo se les ocurre, ni que ella alguna vez hubiera roto una alianza política para armar otra cosa), acaso haya pasado inadvertida la esclarecedora explicación del título. Que el romance con la otra Cristina no era por interés ya lo sabíamos, si acá plata es lo que sobra, por algo ni falta que hacen las retenciones a la soja que vamos a seguir rebajando. Pero pensábamos que íbamos detrás del know how y el expertise de un organismo cuyos sabios consejos siempre nos han sido tan útiles a los argentinos. Ahora vemos que no, que en realidad llamamos al Fondo en defensa de las instituciones de la República, lo que no podría ser más lógico: porque quién que sepa algo de historia, sobre todo de historia latinoamericana, no va a estar al tanto de que si queremos una democracia estable y blindada contra cualquier amenaza destituyente, nada mejor que acudir a un organismo multilateral de crédito propagador de las virtudes del capitalismo trasnacional.
Martes 17.- Moreno prometió que cuando sea presidente le dará YPF a la CGT.- ¿Ven? Quienes los colocan en las antípodas es porque se limitan a rascar la superficie de las cosas, se concentran en lo aparente y pierden de vista lo sustancial. Porque díganme si la línea de pensamiento que terceriza en el FMI la custodia de la democracia no se hermana con la que confía la administración de una empresa petrolera a esos tan buenos administradores (pensemos nomás en cómo administran las obras sociales) que son los gremialistas argentinos. El Guille demuestra que lo suyo no es simplemente ocuparse de los precios, que mantuvo a raya con una eficacia memorable (aunque los que están ahora, con otras estrategias, impiden que lo extrañemos tanto), sino que su visión nac & pop lo insinúa como un estadista formidable, que no tiene pudor en compararse con otro grande como Donald Trump, cuya gestión del comercio “es exactamente la misma que hicimos nosotros”. Ya salvamos la democracia con el Fondo, con el Guille salvamos la economía.
Miércoles 18.- “Queda claro que domar la inflación no fue tan fácil como pensábamos al principio, pero bajará más de 10 puntos el año que viene".- Claro que la economía ya la estamos salvando, como Mauricio dejó en claro en la conferencia de prensa que dio para convencernos de que el índice que había comunicado el Indec el día anterior (en esta sí que extrañamos al Guille, no me digan que no) no tenía por qué ser motivo de alarma. Ya nos está anticipando un logro único, prácticamente inimitable, porque díganme qué país en el mundo estará en condiciones de bajar diez puntos la inflación el año que viene, o cualquier otro: ninguno, porque salvo nuestra hermana Venezuela, todos tienen inflación de un dígito. Nosotros, en cambio, estamos tomando impulso, porque mientras más alta sea la inflación de este año, más podremos sobrecumplir las metas para el próximo. Menos mal, porque si la inflación hubiera sido fácil de domar y Mauricio hubiera cumplido con lo que dijo durante la campaña y sus primeros días en el gobierno, no habría forma de hacer un anuncio tan gozoso como el del título. Igual no hay que preocuparse, porque seguro que a él o al que esté en años venideros no les faltará oportunidad de seguir anunciando futuras victorias, siempre futuras, en la guerra sin cuartel contra los precios.
Jueves 19.- El Gobierno propone una ley para controlar el financiamiento de las campañas.- Eso sí, que los éxitos en la economía no nos obnubilen y nos hagan olvidar nuestra lucha por transparentar el sistema político. Se habrán enterado del bolonqui que se armó, por estos días, por la denuncia de que entre los aportantes a la última campaña de Cambiemos figuran cientos de beneficiarios de planes sociales y de la asignación universal por hijo. Pues bien, parece que Mauricio ha dado la orden de cortar de inmediato con esta situación inadmisible: es comprensible que esa gente agradecida quiera donarle los excedentes de las cuantiosas sumas que perciben del Estado para garantizar la continuidad de un gobierno que tanto se preocupa por los pobres como ellos; y también que, modestos como son, nieguen haber puesto esa plata, porque la verdadera solidaridad es la que se practica desde el anonimato. Pero hay que explicarles que no gracias, que la gasten nomás en darse algunos gustos, una cuatro por cuatro para transitar por las calles que se inundan cuando caen cuatro gotas, un sexto piso en el PH de la villa, una escapadita a Las Leñas, que la campaña la hacemos con la gestión y esas cenas a cinco mil dólares el cubierto para empresarios a los que les interesa el país.
Viernes 20.- Lagarde elogió al Gobierno y cenó con Macri y Awada en Olivos.- Y en el Día del Amigo, llegó la otra Cristina, nuestra amiga y aliada en el pacto contra el golpismo, a degustar un menú típicamente argentino: trucha (suponemos que será una trucha trucha, es decir, una auténtica trucha, y no una trucha trucha, es decir una trucha falsa, pescado de origen indescifrable, aunque por ahí lo auténticamente argentino habría sido servir esta última) y huevos de codorniz, de esos de dos centímetros de diámetro, símbolos de la enjundia con que nos plantamos ante las tempestades que nos llegan desde afuera. Lo importante es que el gran acuerdo antigolpe está en marcha, con una estrategia diferente contra cada enemigo que aboga por la caída del Gobierno: a los piqueteros les vamos a impedir que sigan cortando calles y a los mapuches que sigan ocupando tierras, salvo que cuando les pidamos que se vayan no se quieran ir; a Moyano lo corremos por el lado que más le duele, el de la plata de la obra social; y contra la Cristina patagónica tenemos un arma infalible aunque últimamente le cuesta acertarle al blanco: conseguir que hable. Faltaría el detalle de ver qué hacemos con los precios, el dólar, la escasez de propinas y la malaria generalizada, pero estamos en eso y al mejor equipo de la historia seguro que algo se le va a ocurrir.
Martes 17.- Moreno prometió que cuando sea presidente le dará YPF a la CGT.- ¿Ven? Quienes los colocan en las antípodas es porque se limitan a rascar la superficie de las cosas, se concentran en lo aparente y pierden de vista lo sustancial. Porque díganme si la línea de pensamiento que terceriza en el FMI la custodia de la democracia no se hermana con la que confía la administración de una empresa petrolera a esos tan buenos administradores (pensemos nomás en cómo administran las obras sociales) que son los gremialistas argentinos. El Guille demuestra que lo suyo no es simplemente ocuparse de los precios, que mantuvo a raya con una eficacia memorable (aunque los que están ahora, con otras estrategias, impiden que lo extrañemos tanto), sino que su visión nac & pop lo insinúa como un estadista formidable, que no tiene pudor en compararse con otro grande como Donald Trump, cuya gestión del comercio “es exactamente la misma que hicimos nosotros”. Ya salvamos la democracia con el Fondo, con el Guille salvamos la economía.
Miércoles 18.- “Queda claro que domar la inflación no fue tan fácil como pensábamos al principio, pero bajará más de 10 puntos el año que viene".- Claro que la economía ya la estamos salvando, como Mauricio dejó en claro en la conferencia de prensa que dio para convencernos de que el índice que había comunicado el Indec el día anterior (en esta sí que extrañamos al Guille, no me digan que no) no tenía por qué ser motivo de alarma. Ya nos está anticipando un logro único, prácticamente inimitable, porque díganme qué país en el mundo estará en condiciones de bajar diez puntos la inflación el año que viene, o cualquier otro: ninguno, porque salvo nuestra hermana Venezuela, todos tienen inflación de un dígito. Nosotros, en cambio, estamos tomando impulso, porque mientras más alta sea la inflación de este año, más podremos sobrecumplir las metas para el próximo. Menos mal, porque si la inflación hubiera sido fácil de domar y Mauricio hubiera cumplido con lo que dijo durante la campaña y sus primeros días en el gobierno, no habría forma de hacer un anuncio tan gozoso como el del título. Igual no hay que preocuparse, porque seguro que a él o al que esté en años venideros no les faltará oportunidad de seguir anunciando futuras victorias, siempre futuras, en la guerra sin cuartel contra los precios.
Jueves 19.- El Gobierno propone una ley para controlar el financiamiento de las campañas.- Eso sí, que los éxitos en la economía no nos obnubilen y nos hagan olvidar nuestra lucha por transparentar el sistema político. Se habrán enterado del bolonqui que se armó, por estos días, por la denuncia de que entre los aportantes a la última campaña de Cambiemos figuran cientos de beneficiarios de planes sociales y de la asignación universal por hijo. Pues bien, parece que Mauricio ha dado la orden de cortar de inmediato con esta situación inadmisible: es comprensible que esa gente agradecida quiera donarle los excedentes de las cuantiosas sumas que perciben del Estado para garantizar la continuidad de un gobierno que tanto se preocupa por los pobres como ellos; y también que, modestos como son, nieguen haber puesto esa plata, porque la verdadera solidaridad es la que se practica desde el anonimato. Pero hay que explicarles que no gracias, que la gasten nomás en darse algunos gustos, una cuatro por cuatro para transitar por las calles que se inundan cuando caen cuatro gotas, un sexto piso en el PH de la villa, una escapadita a Las Leñas, que la campaña la hacemos con la gestión y esas cenas a cinco mil dólares el cubierto para empresarios a los que les interesa el país.
Viernes 20.- Lagarde elogió al Gobierno y cenó con Macri y Awada en Olivos.- Y en el Día del Amigo, llegó la otra Cristina, nuestra amiga y aliada en el pacto contra el golpismo, a degustar un menú típicamente argentino: trucha (suponemos que será una trucha trucha, es decir, una auténtica trucha, y no una trucha trucha, es decir una trucha falsa, pescado de origen indescifrable, aunque por ahí lo auténticamente argentino habría sido servir esta última) y huevos de codorniz, de esos de dos centímetros de diámetro, símbolos de la enjundia con que nos plantamos ante las tempestades que nos llegan desde afuera. Lo importante es que el gran acuerdo antigolpe está en marcha, con una estrategia diferente contra cada enemigo que aboga por la caída del Gobierno: a los piqueteros les vamos a impedir que sigan cortando calles y a los mapuches que sigan ocupando tierras, salvo que cuando les pidamos que se vayan no se quieran ir; a Moyano lo corremos por el lado que más le duele, el de la plata de la obra social; y contra la Cristina patagónica tenemos un arma infalible aunque últimamente le cuesta acertarle al blanco: conseguir que hable. Faltaría el detalle de ver qué hacemos con los precios, el dólar, la escasez de propinas y la malaria generalizada, pero estamos en eso y al mejor equipo de la historia seguro que algo se le va a ocurrir.