Regionales | Jovita | emprendimiento | impresora

Jovita: tiene 11 años y con una impresora 3D hace copas del mundo para vender

Marcos Baricala recibió el dispositivo para su cumpleaños y decidió armar su emprendimiento. Conocido por ser parte del equipo de Noche Milenaria de la Escuela de Robótica, fue premiado en concursos internacionales

Marcos Baricala tiene 11 años y es conocido en Jovita, su ciudad natal, y en la zona, ya que junto a otros compañeros de la Escuela de Robótica forman el grupo Noche Milenaria, un equipo que ha sido premiado y reconocido en varias competencias internacionales.

Hace un tiempo comenzó su propio emprendimiento y es que para su cumpleaños recibió una impresora 3D. A partir de ese momento empezó a experimentar y con el furor del Mundial imprimió copas del mundo.

Primero fue para una premiación en el centro de capacitación al que asiste y luego decidió empezar a venderlas por redes. La idea fue un éxito y ya logró comercializar varios modelos en la dimensión de 15 centímetros.

Así lo detalló a Puntal su mamá Carina Cosio, quien se mostró muy entusiasmada por el miniemprendimiento que arrancó su hijo.

“Él hace mucho que sabe manejar impresoras 3D, en la Escuela de Robótica teníamos una bastante grande y así aprendió. Para el cumpleaños, él quería comprarse un dron que vale casi un millón de pesos y le dije que tal vez sería interesante comprar una impresora 3D que le podía dar más utilidad, que podría diseñar y armar. Para el 1° de diciembre en su cumpleaños se la regalé. Él la armó solo porque la impresora viene desarmada. Empezó a imprimir cosas, le compré el filamento más común para imprimir y de color dorado, que era él que quería”, detalló.

Así vino la primera prueba de impresión para el final de ciclo en la Escuela de Robótica, en la que Marcos se encargó de imprimir pequeñas copas del mundo para entregar como premios a los chicos. “Todo se da porque justo fue el día previo a que Argentina ganara el Mundial. Marcos es fanático del fútbol, es arquero”, comentó.

“Y así fue cómo empezó todo y comenzó a imprimir copas de tres tamaños. Él estuvo calibrando la impresora hasta que salió porque el tamaño más grande era más complicado para imprimir. Con el furor del Mundial tiene muchos encargos de copas, más que todo de los tamaños de 15 y 25 centímetros, no tanto la de 37 centímetros”, manifestó Carina. “Y así fue cómo empezó todo y comenzó a imprimir copas de tres tamaños. Él estuvo calibrando la impresora hasta que salió porque el tamaño más grande era más complicado para imprimir. Con el furor del Mundial tiene muchos encargos de copas, más que todo de los tamaños de 15 y 25 centímetros, no tanto la de 37 centímetros”, manifestó Carina.

Las dimensiones más pequeñas de 15 y 25 centímetros tienen un valor de 2 y 3 mil pesos, respectivamente; mientras que la de tamaño real que corresponde a 37 centímetros cuesta 10 mil pesos.

Pensando en el futuro

Carina sostuvo que este emprendimiento constituye el puntapié inicial para que Marcos luego comience una carrera en el mundo de las impresiones en 3D. “La idea es que no solo haga copas del mundo sino pueda imprimir otras cosas. Esta impresora es una herramienta que te lleva a ser diseñador y esa es una meta para un futuro”, afirmó.

Asimismo aseguró que su hijo- al igual que ella- es un apasionado por la robótica que disfruta de “armar robots, programar y construir legos”.

“Ha participado en muchos concursos y la idea es que empiece a programar con un lenguaje de programación más avanzado, que se involucre y se sumerja en este mundo de la impresión 3D que es fascinante. Es muy amplio el mundo de la robótica y va experimentando un poco de todo”, puntualizó.

“Él va probando, va diseñando y aprendiendo todos los días algo. Marcos es muy perseverante, cuando se propone algo sigue, sigue hasta que lo logra; y esto es fundamental en la robótica”, finalizó.