Juan Jure, legislador provincial de Juntos por el Cambio, salió a rechazar el proyecto que presentó Orlando Arduh, presidente de la bancada, para regular la actividad del juego online en Córdoba.
Jure, que durante su intendencia en la ciudad intentó limitar la actividad de las tragamonedas, indicó que no es un argumento válido decir que como el juego online existe hay que legalizarlo. “Con ese criterio se podrían legalizar muchas actividades que hoy son clandestinas”, señaló.
- ¿Cuál es su posición ante el debate que se instaló en la Legislatura justo a fin de año?
- Manifesté con total claridad cuál es mi posición al respecto: mi rechazo a la iniciativa presentada con el objeto de legalizar el juego clandestino online. Cuando fui intendente dimos una agotadora pelea contra el juego y sus dolorosas consecuencias desde lo económico y, fundamentalmente, desde lo social. Y no voy a ser cómplice de fomentarlo ahora. Con este tema hemos sido claros y contundentes en cuanto a la definición que hemos tomado al respecto.
- Uno de los argumentos que presentan quienes impulsan la iniciativa es que el juego online existe y que es de fácil acceso. Y sostienen que no buscan impulsarlo ni fomentarlo sino regularlo.
- Me parece que, si algo es clandestino, lo primero que estás haciendo al legislarlo es legalizarlo. ¿Cómo vas a regular lo que es clandestino? Acá hay que ser absolutamente claros y los que estén a favor tienen que llamar a las cosas por su nombre: lo que están pretendiendo es legalizar el juego online. En cuanto a ese argumento me parece que entonces habría un montón de actividades que son ilegales y que son de difícil control. Con ese concepto podríamos decir, por ejemplo, que las estafas online son de difícil control y que, si usamos ese concepto, el Estado podría regularlas y, de paso, cobrarles un canon. Me parece que tenemos que ver cuál es el rol del Estado, qué debe hacer y qué debe fomentar. Creo que el Estado tiene que tener todas las herramientas necesarias para poder controlar, combatir y penalizar a quien lleva adelante actividades clandestinas. El argumento no puede ser que como existen las legalizamos. Además hay una cuestión de oportunidad. Estamos en una provincia que vive una fuerte crisis económica y social, con un 50 por ciento de pobres, con una sociedad que no encuentra un futuro medianamente previsible, donde la educación se ha degradado, donde tenemos que estar pensando en cómo ponemos a la provincia de pie a partir de la generación de empleo genuino y proyectos productivos que generen mano de obra. Lo que tenemos que hacer es generar una esperanza para las futuras generaciones y que nos permita salir de la crisis en que estamos. Con esta actividad que algunos pretenden legalizar sólo se va a empeorar la crisis que hoy vivimos.
- ¿El Estado tiene herramientas para hacer efectiva la prohibición del juego, para cancelar el acceso, por ejemplo?
- Este no es un tema sólo de Córdoba sino de todo el mundo. Hay lugares en el mundo donde está legalizado y en otros donde se lo combate. Lo que digo es que mínimamente lo que no puede pasar es que esto se pretenda tratar de una manera exprés. A partir de lo que algunos plantearon, el miedo que tengo es que no vaya a ser cosa que entre gallos y medianoche lo pretendan sancionar en la última sesión del 29 de diciembre, mientras los cordobeses estemos levantando la copa para brindar y esperar un año mejor. Espero que no se pretenda votar este proyecto justo en ese momento.Sí creo que se abre un debate y todos los debates hay que darlos. El tema es cómo. Hay que convocar a las instituciones. El ámbito tiene que ser mucho más amplio que el seno de la Legislatura. Hay que convocar a audiencias públicas porque esto no tiene sólo que ver con lo que se genera en el presente, sino también la implicancia para el futuro. Nosotros, cuando se instaló el juego en Río Cuarto, manifestamos nuestro desacuerdo y advertimos y lamentablemente tuvimos razón sobre lo que iba a pasar. Por un lado, los perjuicios económicos que se produjeron. Por el otro lado, el profundo daño social a innumerables familias. Lamentablemente, no nos equivocamos y hoy advertimos nuevamente que ahora no sólo no alcanza que el Estado te invite a ir a un casino, sino que además te quiere meter el casino en el living de tu casa.
- ¿Cómo vio el posicionamiento de los obispos?
- Lo celebro. Celebro que se hayan manifestado. Comparto. Me da la sensación de que en algún punto deben haber reflexionado sobre la posición que tuvieron hace 20 años cuando se instaló el juego en Río Cuarto. Recuerdo que el obispo en aquel momento apoyó la instalación del juego.
- Una de las cosas que llamaron la atención es que el proyecto haya sido presentado por miembros de Juntos por el Cambio y que no haya tenido consenso dentro del bloque. ¿Generó tensiones el tema?
- Sí, por supuesto, generó tensiones. Primero porque no se entiende semejante presentación desde un bloque de la oposición. Por otro lado, no voy a juzgar las decisiones del resto ni las posturas políticas, lo que sí debe quedar claro es que fue una iniciativa de manera individual de algunos integrantes del bloque pero con total contundencia ha salido el bloque del radicalismo, el partido radical en sus distintas expresiones internas, y otros miembros del bloque hemos planteado de manera unánime nuestro rechazo.

