En treinta años el fútbol ecuatoriano ha tenido una evolución tan marcada como confirmada con resultados. No sólo el fútbol de su selección, sino también lo mostrado por sus clubes. Desde los tradicionales hasta los más nuevos, que innovan con la gestión deportiva.
Hasta finales de los ochenta el fútbol del país estaba entre los más postergados de Sudamérica, con la fortaleza natural y lógica de jugar en Quito y con el talento de sus jugadores militando en su liga de origen.
Los noventa vinieron con otro semblante; sin ir más lejos, Barcelona fue finalista de la Copa Libertadores de 1990 y perdió en la final con el poderoso Olimpia de Luis Cubilla. Pero para ese momento y con la participación siempre de argentinos que fueron a hacer carrera allá, el estar en los primeros planos dejó de ser una utopía. Así, el extraordinario Carlo Alfaro Moreno hoy es presidente de Barcelona y nuestro Matías Oyola, una de las grandes glorias de la entidad. La lista es infinita y en todos los clubes.
Lo hecho por Liga de Quito dirigido por Edgardo Bauza en 2008 al ganar la Libertadores por única vez para el país y el título de Copa Sudamericana de Independiente del Valle en 2019 ante Colón no hacen más que decorar todo lo mencionado. Sin profundizar, claro, en lo que son experiencias como Delfín, un desconocido club que de a poco comienza a figurar en los primeros planos de América.
A nivel selección, en este desarrollo tan marcado y entre grandes protagonistas, esta Iván Hurtado. Un claro ejemplo de profesionalismo, de trabajo, de vivir para el fútbol y de ser uno de los grandes capitanes de todos los tiempo de la seleccion tricolor.
Bam Bam -como le dicen- nació el 16 de agosto de 1974 y con 168 partidos oficiales con la selección es el sudamericano que más veces representó a su país. A nivel clubes, debutó jugando para Emelec en 1992 y hasta 1995, cuando comenzó su carrera por el fútbol mexicano, en el que defendió los colores de Celaya, Tigres, La Piedad y Pachuca.
Con la selección comenzó en 1992, cuando lejos estaba el Mundial de los Estados Unidos, disputó la buena Copa América de 1993, en la que fueron anfitriones, y en la cual por última vez la seleccion argentina fue campeona.
Luego de no clasificar a Francia 1998, la gesta histórica se daría cuatro años hacia adelante, llegando por primera vez a una Copa del Mundo como fue Corea-Japón 2002 con Hurtado como capitán.
Si bien fue regresar en primera rueda en un grupo en el que México e Italia clasificaron, se cimentaron las bases para que el periplo mundialista continuara en Alemania 2006 llegando a los octavos de final.
Hurtado se tomó el tiempo para dialogar con Puntal en exclusiva y así nos habla de su carrera en tiempos de Copa América, comenzando por la buena actualidad del equipo que dirige Gustavo Alfaro, que viene de perder los dos últimos encuentros ante Brasil como visitante y Perú como local, pero que antes había sumado de muy buena manera, sacando puntos importantes en esta carrera rumbo a Qatar 2022.
“Creo que hasta ahora los números del profesor Alfaro son buenos, tuvo un buen inicio de Eliminatorias, por ahí con estos dos sinsabores del partido frente a Brasil y la derrota como local ante Perú. Con Brasil se perdió en el último cuarto del partido y la vuelta contra los de Gareca duele más, por lo que significaba y significa jugar del local. Con Brasil allá siempre va a ser difícil y no es que no se le pueda ganar en su casa, pero es una selección muy fuerte, tanto de visitante como de local, por la capacidad de sus jugadores. Digamos que es aceptable el resultado allá, pero el partido de local es ganar o ganar. Sí creo que el Profe eligió en el once inicial jugadores que no deberían haber jugado el compromiso. En este tipo de eliminatorias no te podés dar el lujo de cometer errores y fue lo que pasó”, indica.
-En la Argentina vemos que los ejemplos de Independiente del Valle y Delfín hacen que el fútbol de Ecuador vaya sumando equipos nuevos a los tradicionales, ¿qué opinión te merece?
-Yo creo que el fútbol nuestro ha ido mejorando, que los equipos en torneos internacionales han ido cumpliendo bien el trabajo. Independiente es un ejemplo a seguir, hay clubes importantes como Barcelona, Emelec, Liga, El Nacional, que están dando de que hablar y el resto que vienen atrás optan por los buenos ejemplos de esos. Sin ninguna duda, esta nueva camada viene empujando muy fuerte y pidiendo oportunidades para competir en el más alto nivel. Los más chicos piden las oportunidades de estar a nivel de equipos y la selección ha respondido más allá de los resultados. Esto lo ato a lo que nos pasa en la selección, en la que hay que apretar bien las tuercas, saber que hay buen equipo y seguir trabajando para poder continuar con el sueño y la ilusión de estar en Qatar 2022.
-Fuera del fútbol has tenido una vida muy activa en política, ¿cómo ha sido esa experiencia?
-Son oportunidades que te da la vida. Normalmente he sido una persona de servicio, tengo una fundación, la creé hace muchos años sirviendo a los más necesitados en mi pueblo y para mí eso es la política. Cuando el presidente Correa me invitó para que lo acompañe en la reelección, pues no dudé y lo apoyé porque soy una persona de ayudar y estar con la gente que más lo necesita. Por eso le dije que sí, no soy político, lo mío es el fútbol y fue una experiencia bonita, una oportunidad que me dio la vida de ser legislador, de ser una autoridad de mi país, y el tiempo que estuve ahí pude cumplir y servir a la gente, que es el objetivo por el cual te eligen.
-Sos el futbolista sudamericano con más partidos en la historia vistiendo los colores de un país (168 presentaciones oficiales), ¿a qué atribuís esa marca?
-Lo atribuyo al trabajo, al ser profesional, al haberme cuidado, al haber pensado siempre de jugar al fútbol, comer fútbol, vivir para el fútbol, además de los consejos y grandes técnicos que tuve. En mi oportunidad como jugador tuve grandes entrenadores argentinos: el profesor Salvador Capitano, con él salí campeón por primera vez jugando para Emelec; lo tuve al profesor Indio Solari; a Jorge, su hermano; al profesor Mario Zanabria, Roberto Marcos Saporiti, a lo mejor se me escapa alguno y espero no se vaya a resentir porque han sido muchos. Tuve la oportunidad de jugar en mi país con ellos, en México. En Colombia lo tuve al profesor Quintabani. La experiencia conmigo ha sido buena, todos me han ayudado y ha sido ello, el poder tener las cosas claras, que era lo que quería, lo que me ayudó mucho, al margen de mis condiciones y el objetivo de ser un buen profesional, de trascender, de no ser un jugador más, ser diferente, ser de elite, y creo que pude cumplir con lo que también demanda todo eso. El ser jugador de alto rendimiento, participar en copas del mundo, jugar copas América, torneos internacionales. No le puedo pedir más a la vida, estoy muy satisfecho; le agradezco mucho a la redonda, que me dio todo, y creo que pude devolverle algo al fútbol, que es lo mejor que nos pudo haber pasado.
-¿Qué significó haber clasificado a Corea-Japón 2002, la primera Copa del Mundo para tu país?
-Ese era mi sueño, ser mundialista. Era mi ilusión de poder estar cantando el himno nacional en ese tipo de torneos; gracias a Dios lo pude conseguir, no fue fácil, fue duro, nos tocó batallar bastante, pudimos hacer una gran familia con jugadores que queríamos trascender, cambiar la historia y poner en la palestra del más alto nivel al fútbol nuestro y a nuestro país y lo pudimos lograr. Tuve la oportunidad de jugar dos mundiales consecutivos, escapándoseme el tercero a Sudáfrica 2010. Estuvimos a escasos diez o doce minutos de poder asistir a tres mundiales consecutivos y realmente cuando traigo eso a colación hay un poco de nostalgia porque estuvimos muy cerca. Imaginate que, si jugar dos mundiales es importe, lo que hubiese sido jugar tres, no hay palabras. Pero realmente estoy tranquilo y satisfecho porque cumplí con mi paso, con mi gente y dejamos el camino ya asfaltado, sin ninguna piedra ni palos hacia esta nueva generación, que puede caminar sin ningún problema para poder conseguir los objetivos.
-Finalmente, ¿cómo ves a la selección argentina, hoy ya con un recambio que está produciéndose?
-La selección argentina siempre es digna de ser respetada, de verla con buenos ojos, por la capacidad de sus jugadores, por el temple que tiene y porque tiene al mejor del mundo, que es Messi. Lo sigo mucho, marca mucha diferencia y ya el hecho de tenerlo significa mucho. Es una selección que está trabajando bien con Scaloni, está bien estructurada, vi el partido contra Colombia, es joven y con muchos jugadores de experiencia. La mayoría de ellos juega en Europa, en clubes importantes y eso es buenísimo para enfrentar este tipo de competencias y sobre todo por lo que exige el argentino. Es una selección que va a dar mucho que hablar.

