El trágico hecho ocurrió el 2 de enero del año pasado en una vivienda ubicada en una zona rural de Almafuerte. En aquella oportunidad, la joven reconoció haber apuñalado a su progenitor, lo que derivó en su inmediata detención y en una imputación inicial por "homicidio calificado por el vínculo", un delito que prevé la pena de prisión perpetua.
Un giro clave en la investigación
Sin embargo, el avance de la causa penal —bajo la recolección de testimonios clave y la realización de exhaustivas pericias psicológicas y psiquiátricas— dio un vuelco significativo en la consideración del Ministerio Público Fiscal. Los elementos recabados permitieron modificar la carátula original e incorporar la figura de emoción violenta.
A raíz de este cambio en la calificación legal, y tras permanecer detenida durante 13 días, Raimondo recuperó la libertad. Desde entonces, ha transitado el proceso judicial fuera de prisión y actualmente se encuentra inserta en el ámbito laboral, a la espera del veredicto.
La estrategia de la defensa de Raimondo se centrará en contextualizar el homicidio como el desenlace de una situación límite y desesperante. Según adelantaron sus representantes legales, el acto se produjo en el marco de un entorno hostil e insostenible, marcado por presuntos hechos de violencia física y abusos que la imputada habría sufrido por parte de su padre a lo largo de toda su vida.
A partir de este lunes, el tribunal de Río Tercero deberá evaluar las pruebas y los testimonios para determinar la responsabilidad penal de la joven y dictar una sentencia en uno de los casos más impactantes de la región en los últimos años