“No maté a Torres, no mandé a matar a nadie”, señaló Ortiz, entre lágrimas frente a los miembros de la Cámara Primera de Crimen, presidida por Natacha García, con los vocales María Victoria Cavagnaro y Claudio Mazuqui, con jurados populares.
Ortiz aseguró que cuando fue asesinado Torres el 16 de enero de 2019 no estaba en Río Cuarto, inclusive como estaba prófugo de la Justicia de San Francisco, se había escapado a Bolivia y luego a Paraguay.
Frente a los jurados, afirmó que a Torres lo conoció por intermedio de su amigo Mariano Rivarola -otro de los acusados- y señaló: “Nunca tuve una pelea, nunca tuve una discusión con Torres”.
En la segunda audiencia del juicio, está previsto que declaren los primeros policías en llegar al lugar y los que estaban con Torres al momento del crimen.
“Soy totalmente inocente, no participé de la muerte de Torres. No tengo nada que ver. Es injusto que tenga que estar sentado acá. Fue mentira de (Jonathan) Becerra -empleado de Torres-. ¿No sé por qué mintió Becerra? A lo mejor lo hizo por un interés personal, lo mandaron a decir o es para encubrir a alguien”.
Ortiz, quien es defendido por el abogado Miguel Ángel Gavier, señaló que vive un calvario desde que fue imputado por el fiscal Fernando Moine por el crimen de Torres. “Me afectó físicamente y emocionalmente, con dos infartos; tomo cinco remedios por día y estoy muy depresivo”.
“Yo también quiero saber quién mató a Torres por mis hijos y mis nietos”, dijo Ortiz mirando al fiscal Rivero, quien en la presentación de la acusación afirmó que se buscaba a los culpables de la ejecución de Torres por “sus hijos”.
Alrededor de las 21 del 16 de enero de 2019, Torres recibió seis impactos de una ráfaga de quince balazos efectuados por dos sujetos que, ni bien cometieron el hecho, se escaparon para subir a una Renault Trafic que los esperaba a metros del domicilio de Torres en calle Laprida al 1200, para luego dejar abandonada la unidad en el kilómetro 498 de la ruta 8, incendiada para borrar las huellas y subirse a otro automóvil que los esperaba, explicó el fiscal Moine en la elevación a juicio de la causa que tiene a Ortiz, Rivarola y Jonathan Daniel Palacios, y Néstor Nicolás Robledo acusados del homicidio doblemente calificado por precio o promesa remuneratoria y por alevosía. También se los acusa de tentativa de homicidio en perjuicio de Gustavo Salinas, hermanastro de Torres, quien sufrió lesiones de gravedad al recibir dos impactos de bala.
El abogado defensor de Rivarola es el mediático Pablo Oneto, quien tuvo al menos dos cruces con el fiscal de Cámara Julio Rivero.
Oneto sostuvo que su defendido refutará cada uno de los planteos y las acusaciones del fiscal.
Gavier apuntó a la investigación, al señalar que “las primeras semanas el proceso estuvo a cargo del jefe de la División Investigaciones de la Policía local, Gustavo Oyarzábal, quien era integrante de la banda”.
El abogado Rolbi Valdivieso, quien defiende a Palacios, apuntó a la policía en el proceso, al calificarla de “mafiosa” y que a lo largo del juicio iba a demostrar sus dichos.
En tanto, el asesor letrado Pablo Demaría, quien representa a Robledo, negó que su defendido tenga participación en “Los Monos” y se lo acusa por “prejuicios”, por una causa de drogas dos años después del crimen de Torres y por haber tramitado la licencia de conducir en una localidad santafesina, donde tendría influencias la banda narcocriminal rosarina.
Demaría cuestionó el proceso de investigación inicial, ya que está corroborado que los primeros testigos mintieron.
Embed - Segundo día del juicio por el crimen del "Zar" de la droga
Para el fiscal, fue organizado
“No fue un homicidio común, se trató de un crimen organizado”, dijo el fiscal de Cámara Julio Rivero, en la primera jornada del juicio por el asesinato de Claudio Torres, de 43 años.
El fiscal dijo que buscará demostrar que los cuatro acusados fueron los que llevaron a cabo la muerte de Torres, ante la necesidad de los hijos de la víctima de conocer a los autores del crimen.
En su primera intervención en el proceso, el fiscal apuntó a los jurados populares.
Los sospechosos de haber matado a Torres son tres integrantes de su banda: Cristian Fabián Ortiz, Mariano Martín Rivarola, y Jonathan Daniel Palacios y Néstor Nicolás Robledo, con vínculos con el clan de Los Monos, de Rosario.
El juicio se desarrollará durante los días martes, miércoles y jueves hasta finales de diciembre. En un principio son 65 los testigos aportados por las partes.
En la audiencia de hoy, fueron citados para declarar los amigos de Torres que estaban en el momento del homicidio y los primeros policías que llegaron a la escena del crimen, registrado en Laprida al 1264, al frente del domicilio de la víctima, quien fue atacado cuando bajaba de su auto importado.
Rivero aseguró que no se trató de un caso común, sino un crimen planificado y organizado por una banda criminal. Foto: Andrés Oviedo