Río Cuarto | Justicia

Baja de la imputabilidad: "Saldrían 10 veces peor", dijo la exjueza Sucaría

La exmagistrada, quien se desempeñó como vocal de la Cámara Primera del Crimen, sostuvo que sería un grave error darles a los chicos el mismo tratamiento que a los adultos. Es muy pesimista sobre las chances de reinserción

La exjueza Nora Sucaría, quien se desempeñó durante años como vocal de la Cámara Primera del Crimen. Foto: archivo

 

La exjueza en lo penal Nora Sucaría, durante años vocal de la Cámara Primera del Crimen de Río Cuarto, aseguró que bajar la edad de imputabilidad y darles a los chicos el mismo tratamiento judicial y penitenciario que a los adultos sería absolutamente contraproducente. En este sentido, en diálogo con Puntal Am, sostuvo ayer que “saldrían diez veces peor” que cuando ingresaran al sistema.

Además, la exfuncionaria de Tribunales recordó que no se trata de un debate novedoso ni mucho menos, sino que ha estado en la agenda pública y de los gobiernos en varias oportunidades.

“No es la primera vez que se pone en eje de discusión. Yo ingresé en el Poder Judicial en el año 1981 y, desde ese año, ya he visto, escuchado y estudiado este tema. Delitos cometidos por menores inimputables hubo siempre”, indicó.

En el mismo sentido, recordó que, al incorporarse a la Justicia, “hacía poco había subido la edad de imputabilidad: entre 1973 y 1974 estaba en los 14 y 16 años de edad. Eso era lo que actualmente se establece entre 16 y 18 años. Esa situación intermedia implica que justamente que son punibles para delitos mayores pero sometidos a un régimen especial, a cargo de la Justicia de Minoridad”, apuntó.

-Especialistas en infancia sostienen que es muy baja la tasa de delitos cometidos por menores. ¿Bajar la edad de imputabilidad soluciona algo y en ese sentido qué modificaciones se podrían llegar a considerar, como propuso el propio gobernador Martín Llaryora?

-Yo discutiría con el Poder Ejecutivo y el Legislativo para saber qué se hace con menores en caso de que se baje la imputabilidad. ¿Qué hacemos? ¿Dónde los instalamos? ¿Qué tratamiento les damos? ¿Qué reeducación se les suministra? Un menor a reeducar implica reeducar a él y a su familia, porque no lo aislamos, no lo separamos, no lo pasamos al anonimato y lo llevamos a otra provincia o a otro país. No podemos tampoco hacer discursos, como lo hace la gente de la política. Las discusiones sobre esta cuestión se deben dar con profundidad y si quieren darla no sobre un caso puntual, que es el porcentaje mínimo. Yo lo he observado a lo largo de toda mi carrera. He tenido cerca de mil casos entre apelaciones y juzgamiento, y me acuerdo que no han sido más de dos o tres en los que ha habido menores inimputables en homicidios.

¿Dónde obtuvo el arma?

-¿Qué piensa de este caso que conmociona a la ciudad?

-En este caso concreto, que provoca legítimamente la alarma de toda la sociedad Río Cuarto, uno de los niños -no dejan de ser niños y por los convenios internacionales se es niño prácticamente hasta los 18 años- si tenía un arma, ¿dónde la obtuvo? Esa es la primera cuestión. Eso hay que tratarlo globalmente porque por otro lado también se está fomentando desde niveles gubernamentales que se libere más la posibilidad de la utilización de armas por la "gente de bien", pero a esa gente también la ingresan a robar a la casa y, entre otras cosas que le pueden robar, están las armas. Mientras más armas haya en el medio, en manos de gente de bien o de gente de mal, más posibilidades va a haber para que un niño tome un arma de fuego. El tema es el contexto social.

-El Estado llega después, en su parte punitiva. Pero ¿qué se hace en el mientras tanto?

-Aumentando cuatro o cinco veces los elementos de prevención, disminuirían notablemente los casos. Más presencia policial en la calle disuade, para lo demás ya es tarde. Hoy, bajar la edad de la imputabilidad, para las cárceles que tenemos que están abarrotadas, cárceles edificadas para 100 personas y maltrechas, viejas. Cárceles que internan a 800 o 900 personas. Y estamos hablando de un niño de 14 o 15 años, que si sale vivo sale diez veces peor. O sea: no hay reeducación, no hay curación. Porque sabemos que necesitan tratamientos de desintoxicación. Con el sistema institucional, con la infraestructura y el sistema legal, no hay ninguna esperanza para mí. Entonces, empecemos por modificar las infraestructuras. Al momento de reeducar o querer educar los medios, hay absolutamente cada vez más cortos. Cuando yo entré a Menores y después Camaristas, había dos o tres instituciones en Río Cuarto y había muchos hogares de acogida y ahora qué vamos a hacer.