Se trata de Carina Di Marco, quien ayer comenzó a ser juzgada por la Cámara Penal 2 de San Luis, acusada en la causa por la violación y crimen de su hija, ya que su expareja y padrastro de la niña, Lucas Gómez, se suicidó en la cárcel de Pampa de las Salinas antes de conocerse el resultado del ADN que lo señalaba como autor material de hecho.
Acusación
Di Marco (35), quien afronta una condena de 17 años de prisión solicitada por la Fiscalía, fue llevada al juicio oral desde la Unidad de Mujeres del Servicio Penitenciario de San Luis para responder por el cargo de “abuso sexual con acceso carnal en calidad de partícipe necesaria por omisión".
Ante el presidente del tribunal, Hugo Saá Petrino, y entre llantos, aseguró no haber sido testigo de malos tratos de Gómez a Florencia.
"La madre era yo y él sabía que no me gustaba que le pegara", dijo Di Marco, quien luego admitió que se enteró de la desaparición de su hija la mañana del 22 de marzo del 2017, cuando una mujer la llamó por teléfono para avisarle que había encontrado una mochila en un descampado y que en un cuaderno figuraba su teléfono.
La última vez que la niña fue vista con vida estaba a cargo de su padrastro, quien se ocupó de denunciar la desaparición. Tras hallar el cuerpo, el hombre quedó preso.