"El proyecto se terminó", una frase pronunciada en medio del dolor
La muerte del expresidente Néstor Kirchner, la noticia menos pensada e inimaginable para los argentinos, se confirmaba en las primeras horas del 27 de octubre de 2010, día en que la mandataria Cristina Kirchner perdía a su esposo y su principal socio político.
No se trataba de una muerte más, sino la de una de las principales figuras de poder, no solo de la Argentina, sino de la región.
De inmediato, en medio de la incertidumbre acerca de cómo sería para Cristina Kirchner gobernar en medio del duelo, se tomó la decisión sobre el velatorio: no sería el Congreso donde se despediría a "Néstor", al militante, al esposo, al compañero, el Presidente, en definitiva, el hombre.
La Casa Rosada, la Casa del Pueblo, abrió sus puertas para que la multitud le diera el último adiós al "Pingüino", con todos los honores de un jefe de Estado.
El Calafate, en Santa Cruz, su terruño natal, fue el epicentro de la atención apenas conocida la noticia. El sector militar del Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery se transformó en un ir y venir de miembros del gabinete nacional y funcionarios de distintas áreas, que pretendían viajar al sur para acompañar a Cristina y a sus hijos Máximo y Florencia.
Aviones que llegaban y partían rumbo a El Calafate, como un gran desfile, del que también participó Miriam Quiroga.
La estrecha colaboradora del fallecido, sin ocultar su gran dolor y desconsuelo, con una mirada distante y los ojos llenos de lágrimas, no pasó inadvertida para NA, ante quien tímidamente se atrevió a decir: "El proyecto se terminó". Más que un análisis político por la pérdida del líder, fue casi como una metáfora de su vida.
Tras una larga espera, cerca del mediodía y acompañada por un colaborador, Quiroga se retiró del lugar sin haber podido abordar ninguno de los vuelos que partieron, porque ya no estaba en la lista de pasajeros habituales. Dos meses después de ese día, recibió la noticia que íntimamente esperaba y fue desplazada de su cargo.
Así, en medio del pesar por la muerte del político que pasó a la inmortalidad, Miriam pasó con olvido por el Aeroparque, donde se había desplegado un intenso tránsito aéreo con el arribo de los presidentes de la región como Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Lula da Silva (Brasil), Fernando Lugo (Paraguay), José Mujica (Uruguay), Juan Manuel Santos (Colombia), Rafael Correa (Ecuador) y Sebastián Piñera (Chile).
Esa fue una de las tantas anécdotas que dejó la despedida de Néstor Kirchner, que ocupó el centro de la atención de los medios de comunicación con una cobertura de 24 horas durante los tres días que duró la ceremonia, con una capilla ardiente que se estableció a féretro cerrado en el Salón de los Patriotas ubicado en la planta baja de la sede gubernamental.
En ese mismo lugar, Cristina también tuvo su despedida en la intimidad, lo que se cuidó hasta en los mínimos detalles, con atención a que nadie pasara por el lugar, al punto que a los periodistas acreditados en la sede gubernamental se les pidió que se quedaran en el interior de la Sala de Prensa para evitar que se filtrara cualquier imagen que no fuera oficial.
La Fanfarria Alto Perú del Regimiento de Granaderos a Caballos General San Martín despidió desde la explanada de la Casa de Gobierno al cortejo en medio de los acordes de la marcha fúnebre.
Cristina Kirchner, vestida de luto y con lentes oscuros, hizo detener el auto, descendió y volvió a subir rápidamente, el tiempo justo para dar una orden con la firmeza que pudo en ese momento de tanta congoja: "Por favor, por lo menos toquen la Marcha de San Lorenzo, que tanto le gustaba a él".