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Una multitud de fieles rindió honor a la Virgen de La Consolata

El obispo Adolfo Uriona presidió la tradicional procesión y la misa central. Además, por primera vez, se unieron los santuarios de Sampacho, Reducción y Río Cuarto en la celebración

Una multitud de fieles se congregó ayer en la localidad de Sampacho en lo que fue el cierre de los festejos en honor a la Virgen de La Consolata. En la ocasión se produjo un hecho histórico, tres santuarios de la región -el local, más los de Reducción y Fátima, de Río Cuarto- se unieron por primera vez en esta gran celebración de la patrona sampachense. La tradicional procesión y misa central fue encabezada por el obispo monseñor Adolfo Uriona.

En las primeras horas de la mañana, arribaron a la población las imágenes de la Virgen de Fátima proveniente del templo riocuartense y del Cristo de la Buena Muerte de Reducción. Las dos fueron colocadas en el altar central al lado de la Virgen de La Consolata para celebrar la misa.

De esta manera, el padre Osvaldo Leone (Sampacho) junto con los sacerdotes Daniel Gallardo (Reducción) y Fernando Gómez (Río Cuarto) brindaron de manera conjunta la liturgia.

“Hemos tenido la gracia de unirnos con las tres imágenes de los tres santuarios de la Diócesis de Río Cuarto. Los tres párrocos pudimos concelebrar; es una gracia de Dios, una verdadera dicha”, aseguró el rector del Santuario de La Consolata en diálogo con Puntal.

Asimismo, los religiosos de la región agradecieron el gesto y la invitación del padre Leone y rescataron que es la primera vez que ocurre una celebración conjunta de estas características en la zona, con las imágenes que son visitadas y veneradas por cientos de devotos año a año.

Cabe señalar que la fiesta patronal comenzó el pasado 9 y 10 de junio con la salida de la Virgen de La Consolata del camarín y luego el inicio de la novena.

En este sentido, el párroco de Sampacho destacó el acompañamiento de la población local y regional en cada actividad en honor a la santa patrona. “Ha sido una bellísima respuesta de fe y de renovación de fe, muchísima gente de la comunidad y de toda la zona, de Río Cuarto y de tantos pueblos de la zona, de Villa Mercedes, de San Luis, ha estado peregrinando durante toda la novena, visitas de alumnos, de niños, jóvenes todo el día. Hubo muchísimas confesiones y bendiciones. Los sacerdotes que se han llegado de diferentes puntos de la diócesis para predicar, para celebrar misas, para confesar y para visitar enfermos. En las tres misas diarias ha estado colmado el Santuario, con una necesidad muy grande de vivir y manifestar la fe, y hoy de acompañar después de 2 años a la Virgen que sale a caminar las calles del pueblo”, aseguró.

Evento central

Pasadas las 15 horas comenzó la procesión con la salida de la Virgen de La Consolata por las calles de Sampacho, que en esta oportunidad estuvo acompañada por la Virgen de Fátima y el Cristo de la Buena Muerte. Las imágenes realizaron un recorrido de diversas cuadras y tras una hora de peregrinación, con un gran convocatoria de feligreses, volvieron frente al Santuario para la celebración de la misa central.

La ceremonia fue presidida por monseñor Adolfo Uriona, quien estuvo acompañado por los obispos de San Luis, monseñor Gabriel Barba; y de Cruz del Eje, monseñor Ricardo Araya.

Si bien estaba prevista la participación de monseñor Daniel Kozelinski Netto, obispo de la Eparquía de Santa María del Patrocinio en Buenos Aires, su visita a Sampacho se postergó por motivos de salud. En su lugar, asistió un sacerdote delegado de la eparquía ucraniana, ya que durante la celebración hubo una oración y pedido unánime por la paz en el país europeo.

Durante la celebración, hubo presencia del intendente Franco Suárez y autoridades municipales, también estuvo la diputada nacional Natalia de la Sota y funcionarios provinciales, quienes hicieron entrega de un monto de 350 mil pesos como aporte del gobierno de Córdoba para el Santuario de La Consolata.

Uriona : “Hoy como nunca el mundo necesita el consuelo y la paz”

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Durante la lectura de la palabra en la Santa Misa, el obispo, monseñor Adolfo Uriona, habló acerca de la guerra que se vive en Ucrania y la necesidad de paz en el mundo. “Hay una pérdida de paz en nuestra sociedad, con tantos signos de violencia. Hay pérdida de la paz en las familias donde hay tensiones y rupturas. Hay la pérdida de la paz en las comunidades, muchas veces contrapuestas. Y hay pérdida de la paz en nosotros mismos”, reflexionó el prelado.