Río Cuarto
“La ley de identidad de género vino a reconocer derechos básicos”
Al cumplirse seis años de la sanción de la norma, la Mesa de la Diversidad Sexual asegura que es un modelo mundial pero que todavía existen derechos que el Estado no garantiza a la comunidad LGBTI
“Tener una ley de identidad sexual es una conquista, como la ley de matrimonio igualitario, porque vienen a reconocer derechos y dejar de considerar a algunos ciudadanos como de segunda”, afirma Walter Torres, presidente de la Mesa de la Diversidad.
La Ley 26.743 de Identidad de Género se sancionó el 9 de mayo de 2012, tras una activa militancia por parte de la Federación Argentina LGBT. La pieza fundamental de la normativa es el reconocimiento del estado a la identidad auto percibida de toda persona. “Es un paso trascendental para el país y todo el mundo. Argentina es uno de los pocos países que tiene una ley de estas características que no intenta patologizar a las personas trans”, agrega Torres. Otra reivindicación que la Ley establece es el cambio registral en el DNI.
“En esta fecha no puedo dejar de mencionar a Eliana Alcaraz, militante social de la ciudad de Rio Cuarto, pionera en la lucha por la identidad de género, impulsora a nivel nacional y de trabajar fuertemente en el tema, hoy ya no está pero su trabajo permite que mujeres y hombres trans puedan tener reconocimiento de identidad de género”, recuerda Torres.
En Río Cuarto, desde que entró en vigencia la ley, se realizaron alrededor de 20 cambios de identidad.
-¿Es un trámite sencillo?
-La verdad que con el Registro Civil de Río Cuarto, desde el primer momento hasta ahora hemos trabajando articuladamente en tratar de resolver situaciones e instancias que se han ido presentado. Cuando hubo desconocimiento, se capacitaron, buscaron información. Como organización, es muy importante destacar el trabajo que ha hecho la dirección y los agentes públicos de manejarse con respeto, tratar de formarse, colaborar con la búsqueda de partidas de nacimiento, ya que muchas personas que viven acá nacieron en otro lugar y han encontrado en el Registro seguimiento de los trámites. Nuestra experiencia con ellos es muy buena, porque siempre tratan de ponerse de lado de la persona.
-¿Cuál es la particularidad de la Ley de Identidad de Género argentina?
-Hay leyes en diferentes países pero la ley de identidad de género vino a hacer un cambio en Latinoamérica y a nivel mundial. No necesita patologizar a personas trans. Antes se hablaba de disforia de género (una condición en la cual el paciente siente que su identidad de género es una discrepancia con su sexo biológico real) y viene a garantizar otros derechos, principalmente, el de la identidad de género auto percibida.
-La ley establece el trato digno hacia niños, niñas y adolescentes. ¿Se cumple en la práctica?
-La ley ha sido muy importante porque establece que se debe respetar identidad de género de niñas, niños y adolescentes que puedan ser nombrados en función del nombre de pila adoptado, tanto para citaciones, legajos, en cualquier ámbito. Hoy esa situación no se cumple. Hay casos de niños, niñas y adolescentes en situación educativa a quienes no se los llama por su nombre, no se les permite hacer gimnasia ni ir a baños en función de su identidad de género. Es necesario hacer un cambio, que no se genere una situación de violencia y discriminación que terminan en exclusión. Porque esos pibes terminan dejando la escuela.
-¿Cómo es el trabajo de la mesa en relación a esta problemática de niñez y juventud?
-Nosotros desde la Mesa trabajamos con directivos, instituciones y el Ministerio de Educación para que esa situación cambie y se cumpla la norma. Más allá de la ley de identidad de género, la Convención Internacional de los Derechos del Niño sanciona que el estado debe generar acciones en función del interés superior del niño. La escuela no puede ponerse a debatir el cumplimiento o no de una normativa vigente. Hay que profundizar el trabajo de la Educación Sexual Integral con perspectiva de DDHH e identidad sexual. Venimos trabajando fuertemente para que eso se pueda hacer.
Falta salud
A partir de la sanción de la Ley de Identidad de Género se amplió la cobertura de las prestaciones de salud, tanto el tratamiento con hormonas como el cambio de sexo. “La ley no resuelve todos los problemas de la comunidad LGBT. El acceso al derecho a la salud integral, previsto en el artículo 11, no se está cumpliendo y es uno de los pedidos más recurrentes: hay muchas mujeres trans que tienen siliconas líquidas que deben ser extirpadas y casos en los que no pueden acceder a los tratamientos hormonales para adecuación del cuerpo”, explica. “En la práctica no se cumple. Es un pedido que se garantice la salud integral”, agrega Torres.
La Ley 26.743 de Identidad de Género se sancionó el 9 de mayo de 2012, tras una activa militancia por parte de la Federación Argentina LGBT. La pieza fundamental de la normativa es el reconocimiento del estado a la identidad auto percibida de toda persona. “Es un paso trascendental para el país y todo el mundo. Argentina es uno de los pocos países que tiene una ley de estas características que no intenta patologizar a las personas trans”, agrega Torres. Otra reivindicación que la Ley establece es el cambio registral en el DNI.
“En esta fecha no puedo dejar de mencionar a Eliana Alcaraz, militante social de la ciudad de Rio Cuarto, pionera en la lucha por la identidad de género, impulsora a nivel nacional y de trabajar fuertemente en el tema, hoy ya no está pero su trabajo permite que mujeres y hombres trans puedan tener reconocimiento de identidad de género”, recuerda Torres.
En Río Cuarto, desde que entró en vigencia la ley, se realizaron alrededor de 20 cambios de identidad.
-¿Es un trámite sencillo?
-La verdad que con el Registro Civil de Río Cuarto, desde el primer momento hasta ahora hemos trabajando articuladamente en tratar de resolver situaciones e instancias que se han ido presentado. Cuando hubo desconocimiento, se capacitaron, buscaron información. Como organización, es muy importante destacar el trabajo que ha hecho la dirección y los agentes públicos de manejarse con respeto, tratar de formarse, colaborar con la búsqueda de partidas de nacimiento, ya que muchas personas que viven acá nacieron en otro lugar y han encontrado en el Registro seguimiento de los trámites. Nuestra experiencia con ellos es muy buena, porque siempre tratan de ponerse de lado de la persona.
-¿Cuál es la particularidad de la Ley de Identidad de Género argentina?
-Hay leyes en diferentes países pero la ley de identidad de género vino a hacer un cambio en Latinoamérica y a nivel mundial. No necesita patologizar a personas trans. Antes se hablaba de disforia de género (una condición en la cual el paciente siente que su identidad de género es una discrepancia con su sexo biológico real) y viene a garantizar otros derechos, principalmente, el de la identidad de género auto percibida.
-La ley establece el trato digno hacia niños, niñas y adolescentes. ¿Se cumple en la práctica?
-La ley ha sido muy importante porque establece que se debe respetar identidad de género de niñas, niños y adolescentes que puedan ser nombrados en función del nombre de pila adoptado, tanto para citaciones, legajos, en cualquier ámbito. Hoy esa situación no se cumple. Hay casos de niños, niñas y adolescentes en situación educativa a quienes no se los llama por su nombre, no se les permite hacer gimnasia ni ir a baños en función de su identidad de género. Es necesario hacer un cambio, que no se genere una situación de violencia y discriminación que terminan en exclusión. Porque esos pibes terminan dejando la escuela.
-¿Cómo es el trabajo de la mesa en relación a esta problemática de niñez y juventud?
-Nosotros desde la Mesa trabajamos con directivos, instituciones y el Ministerio de Educación para que esa situación cambie y se cumpla la norma. Más allá de la ley de identidad de género, la Convención Internacional de los Derechos del Niño sanciona que el estado debe generar acciones en función del interés superior del niño. La escuela no puede ponerse a debatir el cumplimiento o no de una normativa vigente. Hay que profundizar el trabajo de la Educación Sexual Integral con perspectiva de DDHH e identidad sexual. Venimos trabajando fuertemente para que eso se pueda hacer.
Falta salud
A partir de la sanción de la Ley de Identidad de Género se amplió la cobertura de las prestaciones de salud, tanto el tratamiento con hormonas como el cambio de sexo. “La ley no resuelve todos los problemas de la comunidad LGBT. El acceso al derecho a la salud integral, previsto en el artículo 11, no se está cumpliendo y es uno de los pedidos más recurrentes: hay muchas mujeres trans que tienen siliconas líquidas que deben ser extirpadas y casos en los que no pueden acceder a los tratamientos hormonales para adecuación del cuerpo”, explica. “En la práctica no se cumple. Es un pedido que se garantice la salud integral”, agrega Torres.
