Río Cuarto |

“La mayor frecuencia de abusos se da en el contexto intrafamiliar”

Así lo manifestó la psicóloga Lucía Kunzevich. Se encuentra una carga de una terapia de grupo para sobrevivientes de abuso sexual infantil. El programa ayuda a mujeres a superar hechos traumáticos vividos en la infancia.

El programa Florecer es una terapia destinada a personas que fueron víctimas de abuso sexual en la infancia. Entre los objetivos planteados, destaca la estimulación de la autoestima, la identificación y corrección de creencias disfuncionales y pensamientos incorrectos en relación al problema, entre otros. 

Según la licenciada en Psicología Lucía Kunzevich , usamos la palabra sobreviviente para señalar que "la persona comienza en un camino de recuperación saliendo del lugar de la víctima". 

La terapia se realiza de manera grupal ya que es beneficioso escuchar las historias de otras mujeres, "no sentir que son las únicas a las que sucedió", enfatizó la coordinadora. 

Esta terapia se realiza en las instalaciones del vecino Roque Sáenz Peña, tiene una duración de cuatro meses y está orientada a mujeres mayores de 18 años. Quien desee obtener más información, deberá comunicarse al 3584371387.



Programa Florecer



La terapia grupal constante de cuatro etapas. En la primera se trabaja el fortalecimiento de la mujer, haciendo hincapié en la autoestima, la identidad y la valoración que tienen sobre ellas mismas. 

La segunda etapa está orientada a la confianza, al establecimiento de relaciones sanas y al fortalecimiento de los lazos y apoyos que tiene la persona.

En las últimas dos etapas se trata qué es el abuso, qué tipos de abusos hay, cómo se dan los casos en la familia, y en qué se refiere a las secuelas, el dolor y el proceso de sanación. 



Estar alerta



Es de suma importancia poder detectar de manera temprana si un niño o niña está siendo víctima de un abuso. "La mayor frecuencia de abusos se da en el contexto intrafamiliar", señaló la licenciada y manifiesto que, por lo general, las niñas son más propensas que los niños sufren este tipo de experiencia dolorosa. 

Existen ciertos indicios que permiten anunciar cuando un menor de edad puede haber sido víctima de un abuso. 

Entre los indicadores observables se encuentran los relatos, las heridas físicas y el embarazo, en caso de ser una adolescente. 

En cuanto a los indicadores específicos se incluyen la presencia o ausencia del menor a determinados lugares, pesadillas, cambios en el comportamiento, incontinencias, entre otros.

“Hay que prestar atención al niño. Por qué ha hecho ciertos cambios y por qué se comporta de esa manera ", señaló la licenciada y especificó que" cuando el chico no puede elaborar en palabras lo que está sucediendo, lo que representa a través de los dibujos "ya que puede quitar personas, colorear con negro o tachar. De esta manera, un adulto puede dar cuenta de la situación por la que pasa el niño o niña, y el actuar en consecuencia. 



Estadísticas según



un informe publicado por Unicef ​​el pasado 3 de marzo, “a pesar de los avances en la educación, el mundo sigue siendo un lugar violento y con un alto grado de discriminación para las niñas”. 

Los datos aseguran que una de cada 20 jóvenes de entre 15 y 19 años en el mundo ha sido víctima de violencia alguna vez en su vida.

La psicóloga señaló que si bien muchos de los abusos infantiles se dan en contextos vulnerables, el victimario no hace diferencia de clase social. 



Cambios sociales



En el último tiempo, gracias a un cambio de paradigma, acompañado con las diversas luchas sociales, se han visualizado casos de abusos a menores. 

“Vemos que se habla más de este tema. Hay mujeres a las que les cuesta romper el silencio, pero hay otras que hablan y buscan ayuda para recuperarse ”, expresó Kunzevich y aseguró que las experiencias de otras mujeres son el puntapié que necesitaban que no se animan a hablar. 

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