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"Tuve que irme de la ciudad porque me hostigaban"

Gonzalo Gambero (35) quedó señalado como responsable de la muerte de su hijo por síndrome de sacudimiento. Estuvo preso 2 meses y lleva 3 años sin ver a su hija

El nombre de Gonzalo Salvador Gambero quedó asociado a un episodio de síndrome de sacudimiento del niño o “shaking baby syndrome”. Al menos eso fue así para los riocuartenses que escucharon azorados la noticia de aquel sombrío 25 de agosto de 2017.

Ese día en el Hospital San Antonio de Padua fallecía Pedro, un bebé de cuatro meses, con signos de haber sufrido algún tipo de maltrato. Su padre, Gonzalo Gambero, fue la última persona que estuvo con el bebé cuando se descompensó, por eso quedó en el centro de las sospechas.

En junio de 2018 el fiscal de la causa, Javier Di Santo, lo envió a la cárcel tras analizar las conclusiones de la autopsia.

Del lamentable desenlace de Pedro ya pasaron tres años y ahora tres jueces -Pablo Bianchi, Carlos González Castellanos y Daniel Vaudagna- ratificaron lo que ya dijo este año otro magistrado, Mariano Correa: que no hay pruebas para enviar a juicio a Gambero y que el fiscal no sólo debe seguir investigándolo a él, sino que también debe poner bajo la lupa a la niñera y a la madre del bebé.

Gambero, que había quedado al borde de ir ante un jurado popular por un delito gravísimo -homicidio calificado por el vínculo-, encontró en ambos fallos el alivio y la fuerza para decidirse a hablar por primera vez.

Lo hizo en la redacción de Puntal, acompañado de su hermana Estefanía, uno de los pilares en los que se apoyó en su peor momento.

Después de que le fijaran una perimetral para que no se acercara a su expareja y a su hija, que hoy tiene 5 años, Gambero decidió radicarse en la ciudad de Carlos Paz.

“Por la manera en que me hostigaban tuve que irme de Río Cuarto. Me tuve que alejar de mi lugar de nacimiento y de mi familia para no entrar en la jugada que ellos me proponían. Ellos querían hacerme ver como alguien violento y yo no soy eso. Hasta el día de hoy se dicen cosas en las redes, pero yo no me escapo de ningún lugar, sigo viajando todo el tiempo a la ciudad y siempre colaboré con la Justicia”, precisó Gambero.

Desde que quedó señalado, dijo se le vino encima una avalancha: le allanaron su casa, fue denunciado en la Afip y estuvo bajo la mira de Gendarmería Nacional.

“Mi exmujer inició tal persecución en mi contra que decidí irme de la ciudad. Río Cuarto es una ciudad, pero a la vez es un pueblo chico. Soy una persona que nunca ha buscado problemas; sin embargo, ella salía y decía que yo estaba persiguiéndola y que por eso tenía que andar con un botón antipánico”, manifestó.

Gambero siente que el fallo de la Cámara Segunda del Crimen lo avala para intentar reencontrarse con su hija, a la que no ve desde hace tres años. “Quiero que se resuelva prontamente una revinculación con mi hija. Que pueda verme a mí y a mi familia. Yo quiero paz, volver a tener a mi hija en los brazos, abrazarla y darle todo el amor que tengo como papá. No quiero que mi familia pase más disgustos, estamos sobrepasados de eso”.

“Fui el más fácil de culpar”

El 22 de agosto de 2017 Gambero estaba en su casa al cuidado de sus hijos. Ese día el bebé de 4 meses se descompensó y el padre lo llevó a la guardia del Hospital San Antonio de Padua.

“Como fui el último que estuvo con mi hijo pareciera que yo fui el más facil de culpar, pero en ese momento éramos tres los que nos encargábamos del cuidado del bebé: también estaban la niñera, Nancy Gómez Palta, y su madre, Lucrecía Piñeiro”.

¿Cómo se organizaban para el cuidado del bebé? Detalló que la niñera permanecía largas horas con el bebé, porque su esposa nunca aceptó su sugerencia de que dejara provisoriamente su trabajo. “Lucrecia tenía consultorio, es psicóloga de niños. Nunca hubo una necesidad de tipo económico como para que ella tuviera que salir a trabajar. Yo le pedía por favor que se quedara en el cuidado de nuestros hijos y estuviera presente porque yo sentía que Pedro necesitaba un cuidado especial”.

Respecto de la distribución de los tiempos, Gambero puntualizó: “Nos repartíamos los horarios. Yo salía temprano de mi casa, cuando la niñera todavía no llegaba, por eso con Nancy no tenía contacto, no nos veíamos casi nunca. Por ahí, regresaba a guardar un poco de dinero de la recaudación del día de mi comercio o a tomar un café o a ver cómo estaban mis hijos”.

Por eso expresó que no puede abrir juicio sobre la empleada. “Yo no puedo opinar de su comportamiento con mis hijos porque realmente tuve muy poco contacto. Lo que sí noté es que desde el momento en que ella empezó a trabajar hubo ciertos cambios en la conducta de mi hijo: el que más yo notaba es que hacía renegar a la hora de tomar la leche”.

Contó que su expareja primero responsabilizó a la niñera y después cambió su estrategia y lo culpó a él.

Agregó que, cuando falleció Pedro, la madre del niño dijo en cuatro oportunidades y ante distintos organismos que la responsable de lo que había pasado había sido la niñera. “La culpó de toda esta situación, diciendo que en reiteradas oportunidades la había encontrado zamarreando de manera alterada a mi hijo Pedro. De todo esto yo me vengo a enterar en ese momento y, cuando empezás a conectar cosas, tenés que por un lado no quería que colocara cámaras dentro de la casa y nunca me comentó lo de la niñera: eso me llama mucho la atención. ¿Por qué no me lo dijo?, ¿porque sentía culpa, por miedo? No sé. Pero eso es algo que a mí me quedó haciendo mucho ruido”.

“Hubo cosas encubiertas”

Gambero afirmó que hubo cuestiones de la salud de la criatura que el fiscal Javier Di Santo no tuvo en cuenta. Especificó que su hijo nació ochomesino, luego de un parto traumático, que requirió varias semanas de reposo de la madre, y que un mes antes de su muerte le creció cinco centímetros el perímetro encefálico, algo que, apuntó, es inusual en tan corto tiempo.

“Pedro nació con una tortícolis congénita que le generaba dificultad a la hora de tragar; tenía una orejita más pequeña que la otra, una cuestion bien sabida por los medicos”. Estefanía Gambero intervino en la charla para agregar que dentro de su familia solían comentar con preocupación que, por momentos, al bebé se le iba la mirada, como si se desconectara por unos segundos: “La hermana de Lucrecia y el marido son neurólogos, ellos antes del desenlace advirtieron que era ‘como que se iba’. Nosotros decíamos que entraba en un estado de trance, vos le hacías gestos para llamarle la atención y él no respondía”.

La hermana de Gambero, al igual que su familia, cree que en la causa hubo cuestiones que no les cerraban. “Hubo un montón de cosas encubiertas, un montón de cosas que han sido acomodadas para una conveniencia”, recalcó.

Redes sociales

Con el paso de los minutos, Gambero se fue relajando y el grabador ya no representó impedimento para que se explayase.

-¿Cree que existió síndrome de sacudimiento en el caso de su hijo?

-Esa es una pregunta muy compleja para que yo pueda respondérsela, lo que sí puedo decir es lo que viví como papá y lo que noté. Yo noté una desmejora en los últimos meses de vida de mi hijo.

-Una cosa es una desmejora de salud y otra, una conducta delictiva que haya agravado su estado.

-Exacto, a mí me llevó tiempo ir uniendo partes con partes. Imagínese que cuando fallece mi hijo me entero de las discusiones que venían teniendo la madre con la niñera. Yo de esa situación no sabía nada. Nunca me había contado que ya en otras oportunidades la había encontrado zamarreándolo. O sea que me encuentro con un montón de información nueva.

-¿Por qué la madre del bebé querría proteger a la niñera y perjudicarlo a usted en la Justicia?

-Creo que hay cosas que se han ido acomodando. Por ejemplo, ellas en las redes sociales se seguían mutuamente y se ponían “me gusta” a las publicaciones que hacía la otra. Ahora, después de la resolución del juez (Mariano) Correa, ambas empezaron a borrarse publicaciones y conversaciones en el Facebook. ¿Qué es lo que está tramando? No lo sé, por eso quiero que esto no quede acá. Quiero que se avance y que ahora se investigue de una bendita vez a las todas las partes. Así como yo he sido investigado de la A hasta la Z, necesito que ellas también sean investigadas.

-¿Cuándo dejó de ver a su hija?

-No, yo nunca quise dejarla de ver. En la familia de ella lo decidieron de un momento a otro. No recibían mis llamados, hasta que un día me encontré con que tenía una orden de restricción tanto hacia Lucrecia como hacia mi propia hija. Ya llevo ya tres años sin poder ver a mi hija y hay un juicio que llevó a cabo mi familia para lograr la revinculación.

-¿Cómo avanzó esa causa?

-De las 5 oportunidades en que mi mamá quiso ver a mi hija, sólo 3 veces pudo lograrlo porque en las últimas dos la madre fue poniendo excusas.

-¿La última resolución en Tribunales lo habilita a intentar una revinculación con su hija?

-Sí, tal cual. Ya hubo una resolución previa del juez de Control Mariano Correa. Este señor es alguien honorable dentro de la ciudad. Agradezco su labor. Él resolvió que no había pruebas suficientes para una acusación contra mi persona y también dijo que las otras partes nunca fueron investigadas. Creo que resolvió lo que corresponde y me siento agradecido por la resolución de los jueces, que por unanimidad ratifican la opinión del juez Correa.

-El fallo aclara que usted no es sobreseído, sino que seguirá siendo investigado.

-Así es, pero descarta por completo el juicio en esta instancia y aclara que deben ser investigadas todas las personas que estuvieron al cuidado de mi hijo.

En el final, Gambero agradeció el apoyo de su abogada, Rosa Sabena. “Me escuchó y me alentó a luchar por la verdad. Eso es todo lo que quiero, yo no me bajo de nada: voy a seguir insistiendo para que se descubra lo que pasó”.

Aclaró que se mantuvo callado hasta ahora para no obstaculizar la investigación. “A la gente no se la puede engañar y menos con estas cosas. Creo que ahora ella va a tener que hacerse cargo de todo lo que armó y sembró. Hay que ver qué determina el fiscal, si va a continuar o no la investigación. Si decide archivar todo, me voy a oponer. No me voy a quedar con que hay dos personas a las que nunca se investigó”.