Una vez realizado el diagnóstico es importante cómo comunicarlo al paciente y a la familia. Además de la toma correcta de la medicación es importante tener en cuenta que el paciente deberá respetar horas de sueño y tratar de reducir las situaciones que provoquen estrés. La mayor parte de los pacientes (65-70%) pueden desarrollar sus actividades en forma normal, sin que les genere alteraciones en la calidad de vida. También es importante contar con el apoyo y contención de la familia.
La aceptación del paciente y de su entorno muchas veces no es algo sencillo. Esto se debe al misticismo que aún rodea a la enfermedad y al hecho de pensar, hasta incluso en nuestros días, que la enfermedad obliga a la reclusión y el aislamiento del paciente. Nada más alejado de la realidad.
En relación con el tratamiento, siempre inicialmente el paciente recibirá alguna medicación para lograr el control de los ataques. La elección del fármaco dependerá de las características de los episodios. Las crisis de inicio focal, es decir que se inician en una parte del cerebro, pueden tener diferentes opciones farmacológicas que las crisis generalizadas.
La falta de respuesta al tratamiento inicial obligará a reajustes de las diferentes medicaciones o a plantearse tratamientos alternativos no farmacológicos que cuenten con el sustento de la evidencia médica al respecto.
Para charlar sobre estos temas, las entidades que agrupan a los médicos que atienden pacientes con epilepsia organizan charlas a la comunidad durante la Semana de la Epilepsia que se desarrollará hasta el viernes próximo.
Damián Consalvo
Médico neurólogo
Presidente de la Liga Argentina Contra la Epilepsia (LACE).