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La "Unidad de Mama", el modelo que busca transformar la atención del cáncer de mama en Córdoba

A través de una red interdisciplinaria que integra hospitales, especialistas y tecnologías de toda la provincia, la iniciativa busca reducir tiempos de diagnóstico, optimizar tratamientos y garantizar una atención integral que incluye desde la detección precoz hasta la reconstrucción mamaria.

Durante décadas, la atención del cáncer de mama estuvo fragmentada. Una paciente podía consultar a un médico, realizarse estudios en otra institución, recibir un diagnóstico en un tercer lugar y, finalmente, iniciar tratamientos en distintos centros sin una coordinación efectiva entre los profesionales involucrados. Esa realidad comenzó a cambiar en numerosos países a partir del desarrollo de las denominadas Unidades de Mama, un modelo de trabajo interdisciplinario que hoy constituye uno de los principales estándares internacionales para el abordaje de esta enfermedad.

En Córdoba, este concepto tomó forma institucional en 2019 y alcanzó un hito en 2022 con la acreditación otorgada por la Sociedad Argentina de Mastología (SAM), convirtiéndose en una referencia para el sistema público de salud provincial. Lejos de tratarse de un edificio o de un servicio específico, la Unidad de Mama es una red de trabajo que articula hospitales, profesionales y recursos sanitarios bajo protocolos comunes y objetivos compartidos.

“El cáncer de mama es, por lejos, el cáncer más frecuente en las mujeres. A partir de esa realidad surgió la necesidad de organizar mejor los sistemas de atención para que los distintos especialistas pudieran trabajar coordinadamente”, explica el doctor Andrés Del Castillo (MP 30643 – ME 13899), coordinador general de la Unidad de Mama en Córdoba, miembro titular de la Comisión Directiva y mastólogo acreditado de la Sociedad Argentina de Mastología.

Embed - Dr. Andrés Del Castillo

Abordaje integral

La enfermedad exige la intervención de múltiples disciplinas. Cirujanos, oncólogos, especialistas en diagnóstico por imágenes, anatomopatólogos, radioterapeutas, genetistas, psicólogos y cirujanos reconstructivos participan de distintas etapas del proceso asistencial.

La clave consiste en que todos esos actores trabajen como un único equipo. Según destaca Del Castillo, el corazón de una Unidad de Mama son las reuniones multidisciplinarias, instancias periódicas en las que los profesionales analizan cada caso en forma conjunta. Allí se evalúan diagnósticos, se revisan estudios, se consensuan estrategias terapéuticas y se toman decisiones integradas. Este modelo coincide con los criterios establecidos por la Sociedad Argentina de Mastología y por las principales organizaciones internacionales dedicadas a la atención del cáncer de mama, que consideran a estas reuniones como el núcleo central de cualquier unidad acreditada.

“La reunión multidisciplinaria es el espacio donde se integran todas las miradas. Cada profesional aporta su experiencia y conocimiento para construir la mejor estrategia posible para cada paciente”, señala el especialista.

La Unidad de Mama de Córdoba se apoya principalmente en los hospitales Córdoba, Oncológico Provincial, Nuevo San Roque y Rawson, aunque su alcance trasciende ampliamente la Capital. La red incorpora profesionales de distintas localidades y mantiene una estrecha articulación con centros asistenciales de todo el territorio provincial, entre ellos el Nuevo Hospital San Antonio de Padua de Río Cuarto.

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Por eso, Del Castillo insiste en aclarar que la Unidad de Mama no es un lugar físico. “No existe una puerta donde una paciente golpea y dice ‘aquí está la Unidad de Mama’. Es una forma de trabajo. Es una metodología que integra a todos los profesionales vinculados con la mastología y con la atención de las mujeres que presentan patologías mamarias”, explica.

Esa característica permite que una paciente pueda ingresar al circuito por múltiples vías: una mamografía sospechosa, la consulta con un ginecólogo, un mastólogo, un oncólogo o incluso a través de un hospital del interior provincial. Lo importante es que, una vez dentro de la red, su situación pueda ser evaluada y acompañada por un equipo interdisciplinario.

Los beneficios de este enfoque han sido ampliamente documentados. La coordinación entre especialistas permite reducir tiempos entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento, evitar estudios duplicados, mejorar la comunicación entre servicios y optimizar los recursos sanitarios disponibles. Además, facilita los sistemas de derivación y contra derivación, un aspecto especialmente relevante en una provincia extensa como Córdoba.

“Si una práctica puede resolverse en Río Cuarto o en cualquier otra localidad del interior, no tiene sentido obligar a la paciente a trasladarse innecesariamente a Córdoba capital. El desafío es descentralizar todo lo que sea posible y reservar los centros de mayor complejidad para las situaciones que realmente lo requieren”, sostiene Del Castillo.

Cada paciente, una historia

La historia de Carolina, difundida recientemente por el Ministerio de Salud de Córdoba, ilustra el impacto de este modelo. Tras recibir un diagnóstico complejo de cáncer de mama, atravesó distintas etapas de tratamiento dentro de un circuito coordinado que incluyó cirugía, oncología, seguimiento interdisciplinario y reconstrucción mamaria.

Su experiencia refleja uno de los principios fundamentales de las unidades modernas: entender que la paciente no es solamente un diagnóstico, sino una persona que requiere acompañamiento integral.

En ese sentido, la reconstrucción mamaria ocupa un lugar cada vez más relevante. Durante años fue considerada una intervención secundaria o incluso un procedimiento estético. Sin embargo, hoy forma parte del tratamiento integral del cáncer de mama.

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“La reconstrucción no es un lujo ni una cuestión de vanidad. Es una parte fundamental de la recuperación física y emocional de muchas mujeres”, afirma Del Castillo.

Dependiendo de cada caso, puede realizarse mediante implantes, expansores o técnicas más complejas que involucran tejidos propios de la paciente. Incluso, en determinadas circunstancias, se trabaja sobre la mama sana para lograr una adecuada simetría.El especialista remarca que la decisión siempre depende de las características clínicas de cada paciente, pero destaca que las posibilidades reconstructivas actuales son significativamente superiores a las existentes décadas atrás.

Tres pilares

Más allá de los avances terapéuticos, el principal desafío sigue siendo el mismo: lograr diagnósticos tempranos y tratamientos oportunos.

Del Castillo resume la estrategia en tres pilares fundamentales. El primero es la promoción de hábitos saludables, asociados a una menor incidencia de la enfermedad. El segundo es la detección precoz mediante controles periódicos y mamografías. Y el tercero es garantizar que, una vez detectado el problema, la paciente acceda rápidamente al tratamiento adecuado.

“De nada sirve detectar una lesión pequeña si después transcurren meses hasta que se concreta el tratamiento. La detección precoz debe ir acompañada por circuitos asistenciales eficientes”, advierte.

La formación de recursos humanos constituye otro de los ejes estratégicos de la Unidad de Mama cordobesa. Las reuniones multidisciplinarias incluyen la participación activa de residentes y profesionales en formación, con el objetivo de construir nuevas generaciones de especialistas acostumbrados al trabajo colaborativo.

La mirada hacia el futuro apunta precisamente a consolidar ese proceso. Córdoba se prepara para la reacreditación de su Unidad de Mama en 2027 y trabaja en el fortalecimiento de la formación específica de mastólogos, una especialidad cada vez más diferenciada de la ginecología y de la cirugía general.

En definitiva, el modelo de Unidad de Mama representa mucho más que una innovación organizativa. Se trata de una transformación dentro de los sistemas de salud.