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Las investigaciones detrás de un nuevo reconocimiento internacional a una científica local

La docente de la UNRC, doctora María Julia Lamberti, fue distinguida en los Premios Albert Einstein 2026 por sus esfuerzos por comprender cómo el sistema inmunológico interactúa con los tumores y de qué manera ese conocimiento puede transformarse en nuevas estrategias terapéuticas contra el cáncer

La noticia del reciente reconocimiento internacional a la doctora María Julia Lamberti volvió a poner en primer plano a una científica formada y radicada en Río Cuarto que desde hace años trabaja en una de las fronteras más complejas de la medicina moderna: comprender cómo el sistema inmunológico interactúa con los tumores y de qué manera ese conocimiento puede transformarse en nuevas estrategias terapéuticas contra el cáncer.

La investigadora y docente de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) fue distinguida en los Premios Albert Einstein 2026 en la categoría Jóvenes Investigadores e Investigadoras del área Ciencias Biológicas y de la Salud, un reconocimiento que se suma a otros galardones obtenidos en los últimos años y que vuelve a destacar el impacto de una línea de trabajo desarrollada desde el interior del país.

Sin embargo, detrás de la distinción hay mucho más que un premio. Hay años de trabajo de laboratorio, formación de recursos humanos, búsqueda de financiamiento y una pregunta científica que moviliza al equipo que lidera Lamberti: ¿por qué algunos tumores responden favorablemente a la inmunoterapia mientras otros logran escapar de las defensas del organismo?

La investigación de Lamberti se centra en la inmunología tumoral, una disciplina que estudia la relación entre las células cancerosas y el sistema inmunológico. El objetivo es comprender los mecanismos que utilizan los tumores para evitar ser reconocidos y eliminados por las defensas naturales del organismo.

“La inmunoterapia ha revolucionado el tratamiento de muchos tipos de cáncer, pero no funciona de la misma manera en todos los pacientes ni en todos los tumores”, explicó la investigadora durante una entrevista radial.

Ese interrogante es precisamente el punto de partida de sus estudios. Durante décadas, gran parte de los tratamientos oncológicos se apoyaron en la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. En los últimos años, la inmunoterapia abrió un nuevo paradigma: en lugar de atacar directamente al tumor, busca potenciar las propias defensas del paciente para que sean ellas las que combatan la enfermedad.

Los avances han sido significativos, al punto de que algunos de los descubrimientos fundamentales en este campo fueron reconocidos con el Premio Nobel de Medicina. Sin embargo, todavía existen tumores que presentan una elevada resistencia a estas estrategias y cuya biología continúa siendo un desafío para la comunidad científica mundial.

Melanoma y glioblastoma

Uno de los aspectos más novedosos del proyecto que impulsa el grupo de investigación de la UNRC es la comparación entre dos tumores con comportamientos inmunológicos opuestos: el melanoma y el glioblastoma.

El melanoma es un cáncer de piel altamente agresivo, pero que suele presentar una importante infiltración de células inmunológicas.

Por esa razón es considerado un “tumor caliente”, una denominación que utilizan los especialistas para describir a aquellos tumores que son visibles para el sistema inmune y que, en consecuencia, suelen responder mejor a los tratamientos inmunoterapéuticos.

En el extremo opuesto aparece el glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos y difíciles de tratar. Este cáncer es considerado un “tumor frío”, debido a que presenta escasa actividad inmunológica en su entorno y una gran capacidad para evadir las defensas del organismo.

“La idea es comparar estos dos escenarios contrapuestos para entender qué está ocurriendo en cada caso y cuáles son los mecanismos responsables de esas diferencias”, señaló Lamberti.

El enfoque resulta particularmente valioso porque permite analizar extremos biológicos muy diferentes y detectar factores que podrían transformarse en futuros blancos terapéuticos.

Si los investigadores logran comprender qué vuelve “caliente” a un tumor o por qué otro permanece “frío”, podrían abrirse caminos para mejorar la respuesta de pacientes que actualmente cuentan con pocas alternativas de tratamiento.

Nuevos horizontes terapéuticos

La trayectoria científica de Lamberti ya había alcanzado notoriedad nacional en 2023, cuando recibió el Premio L’Oréal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia”. En aquella oportunidad, el reconocimiento estuvo vinculado a investigaciones orientadas al desarrollo de una vacuna terapéutica contra el melanoma.

Lejos de tratarse de una vacuna preventiva como las que habitualmente se aplican contra enfermedades infecciosas, la propuesta busca estimular al sistema inmune para que reconozca y ataque las células tumorales ya presentes en el organismo.

Ese trabajo permitió consolidar una línea de investigación que hoy continúa evolucionando y ampliando sus objetivos. El foco ya no está únicamente en un tipo de tumor, sino en comprender procesos biológicos comunes a diferentes formas de cáncer y en identificar herramientas que permitan potenciar la respuesta inmune.

La lógica es sencilla de explicar, aunque extremadamente compleja de desarrollar en el laboratorio: si el cáncer encuentra formas de esconderse del sistema inmunológico, la ciencia debe descubrir cómo volver a exponerlo.