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Más postales de la lucha contra el lawfare y el relajamiento social

Lunes 12.- Encontraron 200 vacunos robados en un campo de Alperovich.- Nos llama la atención que en medio del constante retroceso del lawfare -faltaban horas nomás para que los jueces receptores de la memorable clase de derecho constitucional brindada por Cristina vía remota días atrás decretaran la “inexistencia de delito” en la causa dólar futuro- aparezcan estos estertores de la conspiración mediático-tribunalicia para desacreditar a los líderes populares. Pero bueno, José ya está bastante curtido en la materia. El tipo no se dignó a salir a aclarar nada respecto de una acusación tan burda, pero su nene -también acostumbrado a soportar denuncias injustas, como la del padre de Paulina Lebbos, que mejor hubiera hecho en cuidar a esa hija suya que algo habrá hecho para aparecer hecha cadáver en una banquina- sí se tomó la molestia de explicar todo: “Fuimos estafados”. Ah, ya nos parecía, desde que se publicó que los 200 vacunos en cuestión eran parte de un robo de 4.700:¡Quién va a creer que José va a participar de un negocio del que le toca poco más del cinco por ciento! En cualquier caso, la condición de blanco de la estrategia de culpar a la víctima refuerza las pruebas de su inocencia en otro problemita judicial que nuestro injustamente suspendido senador tucumano tiene pendiente:seguramente fue esa sobrina suya que lo acusa de violador y acosador la que lo extorsionaba para obligarlo a tener sexo con ella, arrebatada por ese irresistible magnetismo sexual que irradia.

Martes 13.- Conceden la libertad condicional al exsecretario de Obras Públicas José López.- Aunque habría sido más oportuno, tratándose de alguien tan piadoso como el patrocinador del más famoso de los conventos que no son conventos, abrirle la puerta de la cárcel más temprano en el mes, en Semana Santa, no deja de ser otra gran victoria del campo nacional y popular contra el lawfare. La parte odiosa es que con la fijación de una fianza de 83 millones de pesos, más que abrirle la puerta apenas se la entornaron. Igual la apelación a cambiar la caución real por la caución juratoria debería ser más que suficiente, qué motivo puede haber para dudar de la palabra de un tipo que se mantuvo a pie firme durante veintipico de años al lado de Néstor y Cristina, pero se nos ocurre que su abogada se durmió acá un poco. Más bien debería pedir que le devuelvan los nueve millones de dólares injustamente confiscados, así como las armas y los relojes, en todo caso que los bolsos se los queden por su valor histórico. Después de todo, si una semana antes les habían devuelto los hoteles a la familia que sirvió con tanto denuedo, por qué no habría Lopecito de merecer la misma reivindicación patrimonial.

Miércoles 14.- Prohíben la circulación después de las 20 y las clases presenciales en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano.- Junto a esos spots de la tele protagonizados por emocionados y agradecidos viejitos que acaban de ser vacunados y ahora van a poder “pelearla” y “ver a los nietos” (nos extraña que no aparezca el viejito Horacio Verbitsky, pero lo importante es que inviertan en mandar mensajes optimistas y no esos consejos embolantes sobre cómo prevenir los contagios, por ejemplo), son las contundentes muestras de autoridad presidencial las que nos transmiten una y otra vez la tranquilidad de saber que estamos en buenas manos. Porque no cualquier gobierno te dice a las diez de la mañana, vía ministra de Salud, que “llevar a los chicos a la escuela” es una de las “actividades esenciales” que debemos seguir desarrollando sí o sí aunque el resto del tiempo nos mantengamos bien guardados; a las cinco de la tarde, vía ministro de Educación, que “no podemos empezar las restricciones cerrando las escuelas” porque son “un espacio cuidado, de bajo contagio”; y a las ocho de la noche, vía Presidente de la Nación (por lo menos, los hilos no se le veían), que las clases presenciales son responsables de una catástrofe sanitaria inminente porque los chicos juegan a cambiarse los barbijos, las madres aprovechan el momento en que van a buscarlos para intercambiar asquerosamente fluidos pestíferos a través de besos y abrazos en la puerta, y los niños con capacidades diferentes no entienden ni comprenden los beneficios de mantener la distancia social. Pero Alberto ya ha demostrado, entre tantas otras pruebas de coraje, que el miedo a que lo traten de improvisado o incoherente no es parte de los defectos -si es que tiene alguno- de su firme personalidad. De todas formas, para no darle pasto a las fieras, sería bueno generar canales alternativos entre sus ministros y Axel o Máximo, porque parece que a Nicolás y a Carla sus fieles subordinados de La Cámpora tardan demasiado en ponerlos al tanto de lo que tienen que pensar y decir.

Jueves 15.- Fuerte malestar de médicos y enfermeros por la mención del Presidente al “relajamiento” del sistema de salud.- Bueno, no todos aprecian el coraje de Alberto de la misma manera. Pero a los médicos y las médicas y los enfermeros y las enfermeras que ahora se hacen los ofendidos y las ofendidas les vamos a pedir que no sean tan susceptibles. Si ellos y ellas se mandaron la macana de empezar a atender a pacientes infartados, cancerosos o turulatos por un ACVen lugar de tener la prudencia y la previsión de mantener libres las camas de internación ante la posible avalancha de infectados de Covid-19, deben hacerse cargo y no quejarse porque la principal autoridad del país, que está aquí para cuidarnos, les señale semejante descuido. Eso sí, y sin ánimos de ser críticos con Alberto, le aconsejamos que la próxima vez extienda su correctivo a los propios pacientes que sin espíritu solidario ni sentido de la oportunidad van a reclamar atención por una uña encarnada, una manchita de morondanga en el pulmón, un traumatismo de cráneo con pérdida de masa encefálica, en fin, esas vicisitudes rutinarias ajenas al momento que transita un “mundo que se ha dado vuelta” y nos demanda que no nos relajemos tanto.

Viernes 16.- “A mí la rebelión no”.- Otros relajados que se ofendieron porque Alberto les puso los puntos sobre las íes, los integrantes de la corpo gastronómica, no hicieron con sus corcoveos más que brindar una nueva oportunidad de desplegar la autoridad presidencial. No le va a temblar el pulso para mandarles la Gendarmería a los indisciplinados, avisó en un discurso con un subtexto bien claro, tipo:“Yo soy un pan de Dios, pero no van a querer que me enoje...”. Lo debería haber entendido Rodríguez Larreta, con quien tuvo una reunión de lo más cordial, pero... lástima que al pelado lo teledirige Macri, suponemos que en las impasses que se toma entre sus largas siestas en la reposera. Un señalamiento tan oportuno como el del relajamiento social, porque esto de los políticos que ocupan un cargo de altísima responsabilidad pero en realidad se limitan a ejecutar las decisiones de otros, sin animarse a objetar sus órdenes y quedando como meros felpudos por no atreverse a desafiarlos, es algo que degrada la política ante los ojos de la gente. Y un líder de mano igual de firme que sus convicciones, como Alberto, no puede menos que sentir desazón ante la sospecha de que, así sea en el seno de una fuerza opositora, pueda estar ocurriendo algo tan ajeno a su modo de entender el ejercicio del poder. La próxima vez va a denunciar la desviación más explícitamente, por ahora apenas la insinuó porque le faltaba la autorización de Cristina para decir que también en esto está de acuerdo con Axel.