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Entrevista a Juan Sasturain: "Leer es como tener una ventana más en la casa"

El reconocido escritor se refirió al rol de la literatura durante la pandemia. Indicó que al asumir como director de la Biblioteca Nacional se encontró con una institución que había sido desmantelada y dijo que debe construirse como un espacio de desarrollo cultural.

Desde comienzo de año, el escritor Juan Sasturain es el nuevo director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, que tiene lugar en el histórico edificio del barrio Recoleta en Buenos Aires. El novelista, ensayista, crítico literario y divulgador de la literatura tiene una larga trayectoria en el mundo de las letras, aunque asegura que se sorprendió ante la convocatoria para dirigir la institución.

Sus columnas en varios medios gráficos, incluso estuvo a cargo de la revista Fierro durante un tiempo, y la aparición en programas televisivos como “Ver para leer”, le dieron una particular llegada al público, por su especial manera de transmitir su gusto por la literatura y la picardía con la que compartió durante años la importancia de leer, en especial el increíble mundo de autores argentinos. Aquí hace referencia al estado en el que encontró a la Biblioteca Nacional tras la última gestión, sus proyectos para recuperarla como espacio de desarrollo cultural y cómo la pandemia limitó gran parte de estas iniciativas, reestructurando todas las actividades desde un mundo virtual.

“Los rumores de mi posible designación me llegaron en diciembre de 2019 y me generó una mezcla de estupor y de halago. Mi primera actitud fue la de agradecer pero rechazarlo, porque era un halago pero a la vez era una cosa a la que nunca había aspirado ni consideraba que estuviera en el horizonte de mis posibilidades”, asegura Juan Sasturain y explica: “Me jubilé de la actividad de escribir en medios gráficos, tras haber publicado toda mi obra en este tipo de medios. Siempre me identifiqué como lector, y como amante de los libros llegué a la televisión, y como tal fui convertido en alguien que sabía de libros y le gustaban los libros, lo que es cierto, pero no es cierto que fuera un experto en la difusión de la lectura. Creo que cuando me designaron en la Biblioteca pensaron en ese criterio de divulgador”.

- Quizás la máxima exposición fue a través de la televisión, pero desde hace años que se desempeña en distintos espacios con la difusión y promoción de la lectura.

- Obviamente, esa es la imagen que tengo en el universo cultural argentino. Además, lo primero que escribí fue crítica literaria en los años 70. Me pasé en un mundo de libros toda la vida, pero esa es la imagen del lugar desde el que me percibieron como posible responsable de la Biblioteca Nacional. Allí estuvo Horacio González (exdirector de la institución), una persona que admiro mucho y de una envergadura intelectual extraordinaria, y hay que saber tomar este desafío. Mi idea central, después de la gestión devastadora del macrismo en todas las áreas, en la de la cultura ni hablar y en la Biblioteca es un ejemplo más, fue la de retomar el espíritu que le habían entregado Elvio Vitali y Horacio a lo largo de una década, volver a colocar a la Biblioteca en un papel central de la vida cultural argentina, de reflexión, de presencia constante.

En este sentido, Sasturain aseguró que desde un comienzo su objetivo fue el de darle importancia al hecho de la lectura: “Al contacto concreto, que la Biblioteca no fuese un lugar intimidatorio, teniendo en cuenta de que trabajamos en un monumento histórico nacional, somos más de 800 personas en un edificio de 9 pisos”, expresó y precisó: “Pensé en la democratización y el cuidado, tanto de los trabajadores como de los usuarios”. Explicó que se encontró con una institución en la que los trabajadores habían sido muy maltratados: “Hubo muchos despidos y al día de hoy hay un atraso presupuestario gravísimo, se congelaron por razones presupuestarias e ideológicas ciertas áreas que eran muy importantes hasta el año 2015; como por ejemplo, se desmanteló el Museo de la Lengua”, dijo el escritor.

Además, señaló que se encontró con una editorial de la Biblioteca desmantelada: “Siendo que fue un espacio importante de generación de contenidos, con la publicación de más de 400 títulos, después se puede hablar sobre qué se hace con los libros, si llegan o no, si circulan bien y hay una buena distribución, pero la tarea editorial fue fundamental, y en la última gestión fue desmantelada”, puntualizó Sasturain, quien consideró: “El pensamiento del macrismo fue que la función específica de una biblioteca era la básica: almacenar los libros, pero no meterse en el campo cultural generando otras cosas, y la verdad es que lo que sucedió durante la gestión de Horacio González fue que la Biblioteca se convirtió en un motor cultural, uno de los centros culturales más importantes de Buenos Aires”.

El director manifestó que desde un comienzo de su gestión pensó en retomar esta línea de pensamiento y “abrir la biblioteca al público, que el acceso a los libros fuera lo más democrático y fluido de realizar, combatir la burocracia y cualquier tipo de mecanismo de distanciamiento para convertir a los ciudadanos en lectores”, explicó Sasturain, aunque detalló que pocas semanas después de su designación golpeó al país la pandemia del Covid-19 y con ello “precisamente fue imposible lograr ese contacto de la gente con los libros y ese mismo espíritu se tuvo que canalizar por otros medios virtuales, poner el énfasis en la comunicación”.

En este marco, resaltó que la Biblioteca debió reinventarse: “Hay que tener en cuenta que, de los más de 800 empleados, más de 500 están estrictamente dedicados a la tarea bibliotecológica, con el contacto con la gente y con la clasificación de más de un millón y medio de libros y documentos, que deben estar cuidados y accesibles, pero hace 6 meses que se encuentra cerrada y solamente sigue desempeñando sus funciones el personal administrativo y el de mantenimiento”.

- En un contexto de aislamiento que nos trajo la pandemia, la materia prima de las bibliotecas, los libros, han cumplido un rol fundamental en la contención de la gente. ¿Qué lugar considera que ocupó la literatura en este contexto?

- Solía hacerse una pregunta en los reportajes sobre qué libro se llevaría a una isla desierta. Bueno, aquí está esa pregunta potenciada. Creo que a través de estas circunstancias tan especiales que nos tocan vivir se reivindica la riqueza y lo que significa el haber desarrollado la costumbre de leer, porque es como si uno ya tuviera en su casa una ventana más. Esto aumenta si a eso le sumamos la posibilidad que existe desde la tecnología de acceder a la lectura sin necesidad de los libros impresos. De todas formas, más allá de la cantidad de libros que tengamos o las posibilidades de usar las nuevas tecnologías, lo importante es contar con el reflejo de leer, una operación que es rara, muy poco habitual entre las cosas que hacemos en nuestra cotidianidad contemporánea, porque para leer necesitamos cosas que habitualmente no tenemos: estar solos, en silencio, concentrados en una sola cosa durante un tiempo prolongado.

Sasturain afirmó que, en el contexto actual, el uso de las redes, tanto en la lectura como en la generación de contenidos desde diferentes formatos, se terminó constituyendo como única alternativa. “En lugar de ser complementarias, se colocaron en el centro de la oferta y de la práctica, como por ejemplo sucedió con la revista Fierro, que se publicó de manera digital, y está hermosa, pero saliendo de lo que era la edición impresa anterior”, ejemplificó el escritor y apuntó que desde la misma editorial de la Biblioteca Nacional, ante las dificultades de reactivar la edición de libros en papel, decidieron avanzar con publicaciones digitales, como un número especial de la revista de la institución de más de 600 páginas y libros como una antología del poeta Alberto Espumber.

Sobre este tema, enfatizó que debe haber un equilibrio entre el desarrollo de los contenidos digitales y los libros impresos, considerando que, si bien los costos son menores al realizar producciones desde lo virtual, se ven perjudicados los derechos de autor. “El patrimonio de la Biblioteca Nacional está siendo digitalizado, es un trabajo monstruoso para el que se ha aplicado a créditos, pero la fantasía de que todos los libros deben estar online corresponde a una visión muy parcial de cuál es la función de la literatura y el rol de todos los que participan en ese proceso”, planteó el director de la Biblioteca y agregó: “Nuestro patrimonio puede ser digitalizado hasta comienzos del siglo pasado, pero desde allí los derechos pertenecen a los autores y toda acción con sus producciones requiere del pago de su trabajo intelectual”.

Autores argentinos

- ¿Cómo ve a las nuevas generaciones de escritores argentinos?

- Es un momento muy rico, estamos en un mar. Como en todos los aspectos de nuestra cultura contemporánea, hay de todo mucho. Las nuevas generaciones ya nacieron con un mundo extremadamente rico en oferta y hay una absoluta desproporción de las posibilidades reales de atención y recepción de los mensajes con su asimilación y repetición. Las cosas duran poco porque hay una gran presión desde abajo, hay una ebullición muy poderosa que se traslada a todas las áreas. La oferta es inmensa y hoy son muy grandes los permisos que la sociedad concede tanto para la difusión como para el consumo. A diferencia de otras épocas, en las que los canales eran más restrictivos, incluso desde lo ideológico, hoy está la posibilidad de acceder hasta a la edición de un libro, cualquiera puede publicar. Es un fenómeno muy rico y positivo.

- ¿Esto puede ser peligroso en el sentido de que al ser tan fácil publicar uno se puede encontrar con cualquier cosa?

- Sí, pero está bien, pero quién determina qué es lo que se puede leer y lo que no. No hay otra cosa que la decantación del tiempo y la experiencia, porque en estas situaciones lo que suele suceder en la vida cultural es que lo que afluye es lo nuevo, es decir, lo que por definición no tiene definición por su novedad. Tanto los contenidos como las formas y las modalidades de consumo son nuevas y así uno tiene parámetros que pueden servir o no. Con el tiempo todo decanta, lo bueno es que con la cantidad pueden aparecer muchas cosas que pueden ser perdurables y disfrutadas por mucha gente. Veo a muchas autoras y autores muy ricos, marcadas algunas por la brevedad, que es una forma natural de expresión, y por un retorno de la oralidad, que es algo que aportan los medios audiovisuales.

- Desde la historieta, Argentina ha generado durante mucho tiempo a grandes guionistas y dibujantes, ¿qué lugar tiene este formato en nuestro país y hacia el mundo?

- Tenemos una hermosa tradición, muy poderosa, que tiene que ver con lo que ha sido siempre nuestra tradición gráfica, tenemos 150 años de historia de gráfica de masas muy importante. Con medios clave, al igual que desde la radio. Tenemos una tradición que es producto de esta rara mezcla cultural que ha sido Argentina, con aluviones de culturas y personas que han inmigrado al país. El caso de la historieta es ejemplar para toda la lengua.

Con “Continuará…” y con “Plop!”, ambos programas de Canal Encuentro, Sasturain hizo un recorrido por toda la historia del dibujo en historieta y el humor gráfico de Argentina. En el primer ciclo, específicamente referido a la historieta, contactaron a los grandes referentes del país durante más de 5 años y se refirieron desde lo que es la historieta de humor a la de aventura, con reportajes a los propios autores. En “Plop!”, junto con Eduardo Maicas, se refirieron más al humor gráfico.

- ¿Por qué cree que, ante tanto valor de las producciones locales, los jóvenes concentran su atención en el cómic norteamericano, el animé oriental o el manga español?

- ¿Pero qué ofrecen los grandes medios nacionales en sus colecciones? Los superhéroes norteamericanos. Porque es barato y es multinacional, es esa cultura la que se impone. No critico la publicación, de hecho mucho de lo que entregan son ofertas muy lindas, pero eso tiene que ver con la mundialización de una cultura de masas. Es la concentración absoluta de la producción del imaginario. Fierro se llama “la gran historieta argentina”, porque es un fuerte trabajo desde aquí, por supuesto que es más fácil y barato sacar revistas comprando las historietas norteamericanas o europeas. La batalla cultural es una batalla que debamos dar, porque hay una lucha por la independencia nacional que aún está pendiente.