El Clausura empieza el 25 de julio ante Tigre en la Avenida España y hay una convicción clara: no se puede esperar más. El punto de inflexión llegó el mes pasado con la firma de Rubén Darío "Yagui" Forestello como nuevo entrenador. Con dos décadas de experiencia al frente de distintos planteles, el técnico asumió en la ciudad luego de un ciclo exitoso en Temperley —donde el club disputó el reducido por el ascenso a Primera— y un paso más breve por Patronato. Forestello no llegó con discurso de campaña: llegó a trabajar. Desde el primer miércoles que pisó el predio, el plantel inició la pretemporada y comenzó a rodar bajo sus órdenes, con la dirigencia trabajando en paralelo para reforzar un equipo urgido de puntos.
Ahora, los primeros frutos del mercado empiezan a materializarse. En las últimas horas, el club confirmó la llegada de dos caras nuevas que fortalecen sectores clave del plantel.
Un nueve de jerarquía y recorrido internacional
El último lunes llegó Yeison Moreno, delantero centro colombiano nacido el 8 de abril de 1997 en Rovira.
Con 29 años y 1,89 metro de estatura, el atacante trae consigo una hoja de ruta que recorrió buena parte del continente: pasó por Llaneros FC, Inter Palmira, Tigres FC, Atlético Bucaramanga, Independiente Santa Fe y Envigado en Colombia, y también tuvo registros en Real España de Honduras y Al-Ahly de Libia. Un perfil de área, con llegada al juego aéreo y experiencia en entornos competitivos de distintos países. Exactamente lo que el León necesitaba arriba.
Jerarquía en el fondo desde La Plata
El mismo lunes, horas más tarde, Gonzalo González, defensor nacido el 15 de abril de 2003 en La Plata, llegó tras su paso por Gimnasia y Esgrima de La Plata. El jugador, que se desempeña como lateral derecho y es diestro, tiene 23 años y llega para competir en una posición en la que el equipo necesitaba refuerzo. Joven, con formación en un club de Primera División y con hambre de afianzarse en la máxima categoría: el perfil que Forestello pidió para el carril derecho.
Lo cierto es que el panorama numérico es tan conocido en el Imperio como incómodo: la tabla de promedios no miente y el Clausura es, en los hechos, una final extendida durante dieciséis fechas. Forestello lo sabe. Los jugadores lo saben. Y la dirigencia que condujo la incorporación de cada refuerzo también lo sabe.
El objetivo es acumular los puntos suficientes para garantizar la permanencia en la Liga Profesional, en lo que sería la segunda temporada seguida del León en el máximo nivel del fútbol argentino.
El debut en el Clausura está fijado para el 25 de julio, cuando el estadio Antonio Candini reciba a Tigre en lo que será el primer compromiso oficial de la nueva era Forestello. Quedan semanas de trabajo, de ajuste táctico, de amalgamar un grupo nuevo con los que ya conocen la casa. Pero la dirección está tomada: el León no vino a Primera División a hacer turismo. El Clausura es la chance de demostrarlo.