Al igual que en sus tiempos de centinela de la mitad de la cancha, el León apostó por la claridad, la simpleza y el orden táctico. Nada de locuras ni desbarajustes. Con esa voz de capitán que nunca se oxidó, el mensaje que bajó en su primer día en el predio de Ezeiza fue asimilado al instante por el plantel y caló hondo. Varios futbolistas encontraron en su llegada la chance de mostrar lo que no habían podido bajo el mando de Eduardo Coudet.
En esa primera reunión, que sirvió además como presentación formal, no hubo gritos, reproches ni tirones de orejas. Más bien todo lo contrario. Ponzio sabía que, más allá de emparchar algunas zonas de la cancha, lo primero que debía cambiar en el Millonario era la energía. Es cierto que algunos partidos los perdió merecidamente, pero en otros tantos la pelota simplemente no quiso entrar. Por eso el nuevo DT eligió transmitir calma antes que imponer una idea innovadora.
“Tuvimos una charla con Leo (Ponzio), nos dijo que veníamos haciendo cosas buenas, que no dejemos de hacerlas, y que teníamos que corregir algunas otras para mejorar”, reveló en zona mixta Tomás Galván, autor de dos goles en la noche del Monumental.
Apostó por los mismos intérpretes que el Chacho (incluso mantuvo a un resistido Lucas Martínez Quarta) y el efecto fue inmediato: un par de triunfos consecutivos, 3-2 sobre Banfield en el Florencio Sola y 3-1 ante la Lepra mendocina como local. Seis goles a favor, tres en contra, un Ángel Correa en nivel europeo y un Thiago Almada cada vez más filoso (marcó de penal en el Sur del Gran Buenos Aires). “Los resultados ayudan mucho al juego y estamos muy contentos”, aseguró.
Antes de tenerlo como entrenador, Galván tuvo al exmediocampista como compañero antes de que colgara los botines allá por 2021: “Significa mucho para nosotros. Sabemos lo que representa. Es una leyenda del club y nos ayuda mucho a nosotros”. Su gran virtud en el corralito tiene mucho que ver con lo que fue como jugador: “Nos hace todo un poco más fácil".
Tempranamente eliminado de la Copa Argentina y la Sudamericana, River apuntará todos los cañones al campeonato local. Estas dos alegrías en fila le permitieron escalar varias posiciones en la Zona B y quedar noveno con 10 puntos, apenas uno menos que Independiente Rivadavia, el último que se está clasificando por el momento a los playoffs. Todavía queda la mitad de la fase regular y casi sobre el cierre, en la fecha 15, deberá visitar a Boca en La Bombonera.