Para Estudiantes , esta fue una de esas semanas. El León del Imperio atravesó en apenas siete días un cierre de ciclo institucional sin precedentes, el inicio de un receso que será de trabajo intenso, y el anuncio de dos nuevos contratos profesionales que nacen desde las entrañas mismas del club. Todo esto, mientras la ciudad digiere un Torneo Apertura complicado y empieza a ilusionarse con un Clausura que debe ser diferente.
El fin de una era: Dagatti se va, pero deja la vara alta
La noticia que sacudió al mundo celeste llegó en forma de conferencia de prensa días atrás, con la sala colmada y una carga emocional difícil de disimular. Alicio Dagatti, el hombre que durante once años y un mes condujo los destinos de la Asociación Atlética Estudiantes, confirmó lo que muchos intuían pero pocos estaban listos para escuchar: no será candidato en las elecciones del próximo 29 de mayo y, con ello, cerrará el ciclo de gestión más exitoso y transformador de la historia reciente del club.
"Es mi última conferencia de prensa, no voy a presentarme a elecciones el 29 de mayo, no seré candidato de nada, ni yo, ni mis hijos, ni mi familia", expresó el dirigente con una firmeza que no dejó margen para la especulación. Y aunque la frase sonó a punto final, Dagatti se encargó de aclarar que su retiro del cargo no significa un abandono de la institución: "Siempre voy a estar apoyando al club, pero desde otro lugar".
En el balance de su gestión, Dagatti no eludió las turbulencias. La primera experiencia en Primera División fue dura, con resultados que pusieron a prueba la paciencia de hinchada y dirigencia por igual. La salida del entrenador Iván Delfino —el artífice del histórico ascenso— en el tramo del Apertura fue uno de los momentos más dolorosos. Pero incluso en ese contexto, el presidente fue coherente con su estilo: enfrentó las cámaras, puso el cuerpo y marcó el rumbo. " El equipo ha jugado muy bien desde River para acá", sostuvo en su última conferencia, y no dudó en apuntar contra lo que consideró una "anticampaña contra Estudiantes" en las redes sociales. También hubo autocrítica, y eso habla bien de quien se va. "No haber estado a tiempo completo con la institución también me llevó a tomar esta decisión", reconoció, dejando en claro que la resolución tiene una dimensión personal que va más allá de lo futbolístico. El desgaste de más de una década de gestión ininterrumpida, sumado a circunstancias de índole privada que atravesó en el último tiempo, terminaron de inclinar la balanza. El mensaje de cierre fue tan claro como desafiante para quienes vengan: "La vara está alta. Si queremos que el club siga en este nivel, hay que seguir trabajando". No fue una advertencia vacía. Fue la síntesis de once años de saber que el fútbol de Primera no perdona la mediocridad ni el conformismo.
Las elecciones se llevarán a cabo el viernes 29 de mayo desde las 19:00 horas. El nombre que emerge con más fuerza desde el oficialismo para suceder a Dagatti es el de Luis Eduardo Amor, ex titular de la AFIP en Río Cuarto y contador público, quien ya confirmó que recibió la propuesta para encabezar el proyecto. El relevo institucional se dará en plena etapa de armado del plantel para el Clausura, lo que exige que la transición sea ordenada y sin sobresaltos.
El receso: pausa que es, en realidad, motor en marcha
Mientras la dirigencia resuelve su propia transición, el fútbol profesional del León entra en una licencia que se extenderá por casi un mes. El Torneo Apertura dejó un saldo que la institución ya asumió sin evasivas: fue un semestre de aprendizaje en la categoría más exigente del fútbol argentino, marcado por la irregularidad de los resultados, la rotación técnica y la necesidad de adaptación a un fútbol de otra velocidad y otra exigencia física y táctica. El receso no es un recreo. Es el momento en que se definen refuerzos, se renuevan contratos, se trabaja en lo físico de manera individual y se establece el esquema táctico que el nuevo cuerpo técnico quiere implementar.
Cada decisión que se tome en este parate tendrá consecuencias directas en lo que el equipo muestre cuando las canchas vuelvan a hablar.