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Bruno Baldocchi, uno de los 25.000 voluntarios de la JMJ Lisboa 2023

Es riocuartense, tiene 31 años y ya es su quinta participación en la Jornada Mundial de la Juventud. En esta edición está como voluntario en el área de comunicación y acreditación del evento

Bruno Baldocchi tiene 31 años, es riocuartense y decidió este año, más precisamente el 17 de julio, emprender una nueva experiencia en su vida: participar como voluntario en la Jornada Mundial de la Juventud Lisboa 2023.

Este evento es un encuentro mundial de jóvenes católicos con el Papa y se celebra cada dos, tres o cuatro años según decida el Papa.

“La JMJ es una instancia exclusivamente joven, es un encuentro lleno de alegría, de diversidad, con ganas de compartir, de celebrar y transformar”, apuntó el riocuartense.

Baldocchi es uno de los 25.000 voluntarios con los que ya cuenta el encuentro, que tiene lugar del 1° al 6 de agosto en la capital portuguesa, donde hay jóvenes de todo el mundo y más de 200 obispos que anunciaron su participación.

El riocuartense destacó que esta es la quinta vez que es parte de la Jornada Mundial de la Juventud, ya sea como peregrino, responsable de la diócesis y este año como voluntario.

Al mismo tiempo, dijo que participar como peregrino en el encuentro es realizar todas las actividades, conocer la cultura del país donde se realiza, compartir con otros jóvenes, entre otros itinerarios. Baldocchi participó como peregrino en la jornada organizada en Madrid, en 2011, y Río de Janeiro, en 2013.

Respecto a estas vivencias, el riocuartense señaló: “Madrid fue muy especial con el Papa Benedicto XVI, fue muy focalizado en la fe y Río de Janeiro también fue muy conmovedora por ser la primera jornada que realizó el papa Francisco, estaba lleno de argentinos y fue una locura”.

A su vez, precisó que implica ser responsable de la diócesis: “Preparamos la delegación para que muchos jóvenes puedan participar, en Panamá estuve a cargo de 40 personas, un desafío total”. El riocuartense participó en este rol en la Jornada Mundial de la Juventud en 2016 en Cracovia y 2019 en Panamá.

Baldocchi afirmó que percibió mucha expectativa y ganas de juntarse por parte de los jóvenes, ya que por la pandemia se tuvo que retrasar la Jornada Mundial de la Juventud, por lo que quienes ya estaban en la espera acumularon más entusiasmo desde la última JMJ que fue en Panamá.

Sobre ser voluntario, comentó el riocuartense cómo fue el momento de inscribirse para ser uno de los voluntarios que sirven a los jóvenes.

“Cuando te inscribís completás un formulario con tus intereses, con tus formaciones y qué podés ofrecer en tu servicio a la jornada”, dijo el riocuartense haciendo hincapié en las distintas áreas del voluntariado.

Estas secciones pueden ser asistencia médica, catequesis, comunicación, servicio de escenario, de orden, logística, alojamiento, recepción de peregrinos, secretaría, entre otros sectores.

Baldocchi pertenece al área de comunicación, ya que él es profesor de inglés y además se comunica con otros de manera fluida en portugués.

“Mi tarea es acreditar a los distintos medios de comunicación y periodistas. Estoy en una oficina en el centro de Lisboa, en donde vienen medios de comunicación de todo el mundo, la mayoría de Portugal, y retiran sus credenciales para poder asistir al evento”, mencionó el riocuartense y apuntó a que las acreditaciones no siempre están completamente validadas, ya que todo depende del proceso que realiza la seguridad de Portugal y el Vaticano.

A su vez, nombró que hay dos tipos de voluntarios: los centrales y los parroquiales.

Los centrales son jóvenes mayores a los 18 años, quienes colaboran con las actividades y tareas relacionadas precisamente con la Juventud Mundial de la Juventud, Baldocchi es uno de ellos, en cambio, los parroquiales ayudan en las parroquias donde se encuentran alojados los jóvenes, hay tres diócesis que acogen a los peregrinos: Lisboa, Santarém y Setúbal. Los voluntarios pueden tener 15 años en adelante.

Baldocchi se encuentra alojado en un colegio con varios voluntarios de habla hispana, aunque sus compañeros de área son de otros países para poder abarcar los idiomas necesarios en comunicación.

Todos los voluntarios deben llevar consigo de manera visible la credencial que recibe al momento del registro, la cual lleva información pertinente de su identidad y un código QR para poder acceder a las cuatro comidas del día.

Cada uno de ellos reciben un kit que incluye: una mochila JMJ, una botella de agua reutilizable, un rosario, una gorra, cuatro remeras amarillas que identifica al voluntario, tickets para el transporte y la credencial.

Baldocchi además señaló que cuando uno se inscribe, uno elige un paquete de viaje y el costo es menor que lo que paga un peregrino, ya que el voluntario va a trabajar y a servir a la comunidad, a los jóvenes y a quienes lo necesiten.

Con respecto a su experiencia, Baldocchi acentuó: “Uno de los desafíos más grandes para la juventud y para los adultos que viven o comparten con ellos es hoy ayudar a valorar la diversidad, el potencial transformador y las capacidades que tienen los jóvenes que muchas veces los adultos no lo valoramos”, haciendo énfasis en la pluralidad de generaciones, de experiencias y de formaciones distintas, por lo que no siempre se entienden y sumó que los jóvenes crean en sí mismos, en lo que cada uno de ellos le puede aportar al mundo y en su potencial transformador frente a lo que les disgusta de la sociedad en la que vivimos y que pueden generar un gran cambio.