Opinión | Llamosas

La deuda, ese argumento político

Llamosas recibió asistencia de la Provincia para el pasivo en dólares. Esa situación será resignificada y pasará a ser uno de los principales ejes de la campaña: los beneficios de pertenecer.

“La deuda dejó de ser un problema”, dice Juan Manuel Llamosas, aliviado en su despacho después de que se oficializara que el gobierno provincial cubrirá, a través de un fideicomiso acordado con la Nación, los cinco vencimientos que se vienen con los tenedores de los títulos emitidos en noviembre de 2017. Serán casi 3,3 millones de dólares -247 millones de pesos- que la ciudad deberá cancelar más adelante y ya no en la indomable moneda norteamericana sino en pesos y a una tasa que estará varios puntos por debajo de la inflación.

Se trata literalmente de un salvataje. No sólo porque el mecanismo financiero acordado disipa el riesgo de un default -el propio intendente había declarado que era inviable cumplir con cuotas de 658 mil dólares mensuales en este contexto- sino porque además reconfigura la metodología, la moneda, la tasa y hasta el interlocutor. De ahora en más, cada cuota correspondiente a 2020 deberá devolverse en pesos y en 36 cuotas pero, sobre todo, el gobierno municipal ya no deberá negociar condiciones con los tenedores de bonos sino con un socio político: el gobernador Juan Schiaretti.

Para el Municipio es un desahogo financiero y para Llamosas, un hecho político. Primero, porque acaba de desactivar uno de los principales caballitos de batalla de la oposición; Cambiemos venía insistiendo en que la decisión de endeudarse en dólares fue desacertada, irresponsable e hipotecaba a la ciudad. Pero también porque el propio Llamosas pondrá en marcha un movimiento para resignificar el tema, para despojarlo del sentido negativo que tuvo desde fines de 2017 y convertirlo no sólo en uno positivo sino, principalmente, en uno de los principales argumentos de su campaña.

¿Por qué Río Cuarto recibirá en las circunstancias coyunturales la asistencia providencial de la Provincia? Quedan menos de 70 días para las elecciones municipales y la campaña de Juan Manuel Llamosas dirá que el acuerdo por la deuda es el ejemplo más reciente de lo favorable que resulta para la ciudad el hecho de que el gobierno local conforme un eje político y gubernamental con la Provincia y la Nación.

En el Palacio de Mójica consideran que en la actual crisis sanitaria y económica se produce una doble situación: por un lado, los oficialismos ocupan la centralidad de la escena pública y a la vez se exponen a la posibilidad del desgaste; pero sostienen que, en paralelo, no existe en la mayoría de los ciudadanos la predisposición a cambiar de signo político en un contexto crítico, límite y, por eso mismo, cargado de incertidumbre. A esa acotada inclinación al cambio el oficialismo espera reforzarla con el argumento de que, en un contexto así, siempre es mejor tener del mismo lado a la Provincia y a la Nación.

Ahí vuelve a aparecer la cuestión de la deuda y lo incompleto del proceso. ¿Por qué una asistencia por sólo 5 meses y no por el total del pasivo, que incluye 12 cuotas más? En ese punto, puede haber dos lecturas no necesariamente incompatibles entre sí. O es como señaló Pablo Antonetti, secretario de Economía, quien argumentó que es fundamental el acuerdo nacional con los bonistas para generar después las mismas condiciones para provincias y municipios. O se puede tratar también de enviar un mensaje condicionante a los riocuartenses: el salvataje existe mientras dure el gobierno de Llamosas; después, la indefinición. ¿Qué pasaría si ganara un candidato de otro signo político? ¿Recibiría el mismo tratamiento, tanto en lo referido a la deuda como en el resto de las áreas que conforman una administración?

Sin que suene brutal ni extorsivo, el gobierno municipal remarcará que no todo da lo mismo, que no sería igual para la ciudad si gana el oficialismo que si se impone la oposición. En ese sentido, la pandemia reconfiguró el plan original de campaña, que fue desarrollado para otra ciudad y otro mundo, y que hacía hincapié fundamentalmente en las acciones que Llamosas generó en los últimos cuatro años. De aquella municipalización se pasó a enfocarse en el concepto de que Río Cuarto no puede quedar aislada en medio de la pandemia ni en el proceso de la pospandemia.

En el gobierno señalan que la campaña gravitará sobre esa idea pero que tampoco descuidará otros aspectos. Llamosas quiere que se sigan enumerando las obras de su gestión pero, además, que se anuncie un programa que pueda generar expectativa para la pospandemia. Por eso se harán anuncios en las próximas semanas sobre medidas fiscales, de acompañamiento a los más castigados por la cuarentena y, en plena crisis, se reactivará la obra pública. Tanto con fondos propios como con los que prometió la Nación.

Ese es el esquema de campaña que tiene diseñado el oficialismo. Pero que, necesariamente, debe considerar aún un aspecto más: el sanitario. Desde la Provincia vienen insistiendo con que se viene el proceso más duro, 45 días clave, y los focos se han ido multiplicando dentro del territorio cordobés. Hasta ahora, Río Cuarto ha conseguido mantenerse limpia de casos durante 100 días. Pero en el Palacio dan por descontado que ese cuadro variará, que habrá contagiados porque es inevitable. El objetivo político es que ese cambio de estatus sea lo más limitado posible, que no implique retrocesos profundos en la situación epidemiológica ni en el nivel de actividad, y que, a la vez, no sea un hecho adjudicable al Municipio. Sólo así podrá reducirse la capacidad potencial del Covid de convertirse en un riesgo electoral.