En la mitad de la nueva etapa de restricciones, todavía no se avizora un panorama claro sanitariamente hablando. En teoría, el pico de la pandemia de coronavirus está pronosticado para la tercera semana de este mes. Sin embargo, ni el más excelso de los especialistas lo puede confirmar. Es que el Covid-19, con nuevas cepas y mayor virulencia que el que azotó en el 2020, es impredecible. Por ejemplo, el año pasado alcanzó su punto cúlmine casi a fin de año, cuando ya había pasado el invierno. Faltan pocos días para que empiece la estación más fría del año y durante la cual pululan las enfermedades respiratorias. Yen esa parte del año el coronavirus se mueve como pez en el agua. Aunque está visto que, en materia epidemiológica, dos más dos no siempre son cuatro. En la ciudad se produjo un leve descenso de los casos de Covid-19. Pero el amesetamiento que informan los epidemiólogos locales es alto. Una muestra de ellos es el nivel de ocupación de las camas críticas en el Hospital y las clínicas locales. En las terapias intensivas ya hay picos de internaciones del orden del 100 por ciento. Y, si bien no hay todavía un colapso, el sistema de salud está saturado. De ahí el pedido, con tono de súplica, de autoridades y médicos dirigido a todos los riocuartenses para que se sigan cuidando aun cuando hayan recibido la vacuna.
Llamosas recurrió a la fórmula de las ayudas económicas para contener el malestar de vendedores y profesionales por las restricciones.
Para transitar esta fase, el intendente Juan Manuel Llamosas hizo foco en tres ejes:los testeos, los controles y la vacunación. Y, advertido del fuerte impacto de la pandemia en la economía de la gente, le agregó un cuarto:las ayudas económicas para los sectores que están siendo afectados. El paquete de medidas también incluye disposiciones de alivio fiscal y un refuerzo de las partidas sociales, lo que representa para el Estado municipal una inversión de 150 millones de pesos. En rigor, son créditos de 30.000 pesos con devolución en 12 cuotas sin interés y con un período de gracia de 12 meses y eximiciones impositivas municipales. Están destinados a rubros tales como bares, restaurantes, salones de fiesta, gimnasios, natatorios, canchas, escuelas de danzas, academias de oficios y cines. Al igual que el gobernador Juan Schiaretti, Llamosas recurrió a esta fórmula para contener el malestar de vendedores y profesionales por las restricciones. Hasta decidió ampliar los beneficios a otros sectores que le habían pedido la reapertura de sus actividades como peluquerías, estéticas, jardines maternales, hoteles, agencias de turismo y artistas. Pero las medidas fueron consideradas insuficientes y los peluqueros decidieron salir a la calle a protestar y llevaron su reclamo a las puertas de la Municipalidad. “No queremos créditos, sólo trabajar” y “Sin trabajo no comemos”, rezaban algunos de los carteles que se exhibieron ayer frente a la explanada del Palacio de Mójica. A dicha movida también se sumaron los gastronómicos, quienes se quejaban:“No se puede atender a la gente con mesas afuera porque por el frío no viene”. Los rubros mencionados argumentan que cumplen con todos los protocolos exigidos y que en sus lugares de trabajo no hubo contagios. El malhumor social se hace sentir mientras el virus se propaga.
En el marco de las nuevas restricciones, el intendente también dispuso fuertes controles en conjunto con la Policía de la Provincia. Pero en general se observan incumplimientos que van a contramano del pedido de los médicos para bajar la circulación de personas en el centro y los barrios. Sin ir más lejos, días pasados hubo una postal ciudadana que mostraba las dos caras de esta realidad:por un lado, en la esquina de la Plaza Roca, entre Buenos Aires y Sobremonte, una larga cola de vecinos esperando el turno para testearse y, por el otro, en ese mismo sector céntrico, bancos y supermercados atestados de gente. Una verdadera contradicción.
Hoy Llamosas tiene una doble misión:evitar que colapse el sistema de salud e impedir que se paralice la economía de la ciudad. Tamaño desafío.
Ayer se vacunó Llamosas en el Polideportivo Municipal 2. En la oportunidad, pidió a los riocuartenses que se inscriban para acceder a la vacuna contra el Covid-19. Según las estadísticas, ya hay más de 56.000 riocuartenses vacunados, lo cual significa el 31 por ciento de la población total de la ciudad. Entre ayer y hoy el operativo abarcará 2.400 dosis, en tanto que el lunes próximo se colocarán segundas dosis de Sputnik V a 3.500 adultos mayores. La vacuna es una gran protección a la hora de ponerle un freno al coronavirus. Pero de nada sirve si no se cumplen los protocolos de bioseguridad previamente establecidos. Es cierto que hay hartazgo en la sociedad por el prolongado tiempo de duración de la pandemia. Pero también es cierto que esta reconversión del virus es más nociva que la del 2020, a tal punto que ataca más a los jóvenes que a los adultos y a las mujeres que a los hombres. El problema radica en que, si no se baja la circulación de personas en la ciudad, habrá más enfermos de Covid-19 pero con el agravante de que no habrá garantías de que esos pacientes tengan una cama disponible en el Hospital o en las clínicas locales. Hoy Llamosas tiene una doble misión:evitar que colapse el sistema de salud e impedir que se paralice la economía de la ciudad. Tamaño desafío.
Marcelo Irastorza. Redacción Puntal

