Opinión | Llamosas

Llamosas y una etapa con interrogantes

El intendente se lanzó a la carrera provincial. Sin embargo, enfrenta varios desafíos. Entre ellos, ordenar el gabinete para que no se repitan peleas internas ni se desmadre la gestión.
 

Juan Manuel Llamosas termina el año con un comienzo. El intendente acaba de oficializar que se anota en la lista de dirigentes peronistas que buscarán suceder en la gobernación a Juan Schiaretti, quien en 2023 no podrá buscar un nuevo período y enfrenta el desafío político de lograr que Hacemos por Córdoba siga siendo una fuerza ganadora sin que él o José Manuel de la Sota sean candidatos.

Llamosas, en declaraciones que hizo la semana pasada, dijo que las internas siempre son saludables y deslizó así que está dispuesto a competir con otros precandidatos que también suenan, como Martín Llaryora, Manuel Calvo o Sergio Busso.

Es el segundo dirigente, después de Calvo, que habla de internas como una alternativa a considerar. Y son dos políticos que no suelen precisamente contrariar las estrategias de la gobernación.

El intendente argumentó que dispone de algunos activos para intentar dar el salto, como por ejemplo la imagen positiva que su gestión tiene entre los riocuartenses. En el Palacio señalan que en los últimos meses, Llamosas subió entre 5 y 6 puntos de la mano de inauguraciones de obras. Esas mismas encuestas le marcan algunos déficits que debería dedicarse a erradicar.

Sin embargo, su imagen positiva en la ciudad es condición necesaria pero no suficiente. A Llamosas todavía le quedará camino por recorrer antes de convertirse en un precandidato seriamente competitivo en el escenario provincial.

Desde el Ejecutivo relatan que ya hay un plan de posicionamiento en marcha que comprende varias etapas; la primera incluyó la oficialización de la intención de ser y ahora continuará con una construcción en los departamentos del sur para después continuar con el resto de la provincia.

El distrito realmente complejo para los riocuartenses es siempre el mismo: Córdoba capital. Es allí donde Llamosas tendrá que hacerse conocido. Y es donde se encuentra su desafío principal.

La búsqueda del intendente de un destino provincial es una jugada de manual. Sin posibilidad de reelección, el salto hacia arriba es el próximo paso que debe intentar un jefe comunal que ya agotó su plazo constitucional pero, además, es una estrategia que siempre tiene como objetivo adicional resguardar la autoridad hacia adentro del gobierno.

Si no tienen por delante por lo menos la posibilidad de un cargo superior, los gobernantes suelen enfrentar sus últimos años con una pérdida constante de autoridad interna. El propio Schiaretti, que viene de ganar por 40 puntos en 2019, está ejecutando una estrategia para evitar que la pelea por la sucesión se desmadre y para que sea él quien la conduzca.

Llamosas se encuentra, a otra escala, en una situación similar. La primera medida que aplicó para preservarse internamente fue darle un lugar en el esquema de gobierno a cada uno de los que podrían intentar convertirse en candidatos en 2024. Todos están adentro y si quieren ir acumulando capital político deberán concentrarse en hacer una buena gestión: es decir, tendrán que sumar para sí mismos pero primero para Llamosas.

Sin embargo, esa estrategia comenzó a mostrar algunos inconvenientes por el apuro de algunos precandidatos. Agustín Calleri, por ejemplo, secretario de Deporte y Turismo, blanqueó sus pretensiones desde el primer minuto de la segunda gestión de Llamosas.

Por eso, como viene ocurriendo, se convirtió en un blanco permanente de la oposición que, si bien no tiene ordenado su frente interno, sí concluyó que debe apuntar a desgastar a los potenciales candidatos del peronismo. Los dardos más cargados de Juntos por Río Cuarto han estado dirigidos, precisamente, al extenista.

“Agustín se equivocó. Primero, porque anticipó la pelea dentro del gabinete. Y lo hizo incluso antes de que se supiera qué iba a hacer el intendente. Los secretarios tienen que esperar a ver cómo mueve el actor principal y después recién empezar a jugar. Pero, además, mirá lo que está pasando:le pegan todas las veces que pueden”, señaló un secretario del Ejecutivo.

Si Llamosas pretende construir un proyecto provincial con cierta solidez, la primera condición que deberá cumplir es asegurarse de que el gabinete no se transforme en un caos de peleas internas. Porque si se produjera ese escenario, la conclusión inmediata y atinada sería que existe un problema de conducción política. Y el cuestionamiento tendría un único destinatario: el intendente.

En el Palacio especulan con que el lanzamiento que se oficializó en las últimas horas debería convertirse en un elemento estabilizador. “Cuando vas hacia arriba, eso naturalmente ordena hacia abajo”, concluyen.

En las últimas horas hubo un episodio que evidenció desinteligencias dentro del gabinete que no deberían repetirse durante el proyecto provincial de Llamosas. Ocurrió en el Concejo durante el tratamiento de la prórroga del contrato del servicio de transporte.

Juntos por Río Cuarto planteó que sólo votaría la iniciativa si el gobierno le ponía un plazo preciso a la extensión del vínculo en vez de dejarlo abierto. En ese punto hubo discordancias en el oficialismo: mientras un sector del gabinete proponía cambios para lograr el acompañamiento opositor, otro se abrazaba a la idea de avanzar con el esquema original.

El oficialismo terminó ofreciendo una alternativa intermedia, que ponía un plazo pero que, en realidad, dejaba también la opción de que se extendiera la prórroga por tiempo indefinido. En medio, las críticas desde el Ejecutivo terminaron también dirigidas al Concejo: “Tenemos un bloque raro. Hay proyectos, fundamentalmente los que llevan la firma del intendente, que no hay que cambiar. Tienen que salir como llegan, si no afectás a Llamosas. Iniciaron una negociación sin sentido”, relató un miembro del gobierno.

Al final prevaleció una posición: votar la prórroga indefinida y que el gobierno se asegure la continuidad del servicio en cualquier caso, incluso si la licitación en marcha llega a complicarse. “Preferimos que la oposición nos critique un rato antes que dejar abierta la posibilidad de quedarnos sin servicio de transporte y sufrir un costo político por eso. Tampoco queremos volver a discutir el mismo tema dentro de un año”, señalaron desde el Ejecutivo.

Llamosas quiere despejar nubarrones externos mientras sondea, a la vez, la manera de dominar los internos.